“Luché para tener la casa, no tenemos agua por deuda del Miduvi”, dicen moradores de ‘Sueño Guayaquileño’
Inseguridad, falta de transporte y contenedores de basura agravan las carencias que soportan los habitantes de la urbanización Sueño Guayaquileño, aledaña a Socio Vivienda.
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Autor:
Redacción Primicias
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Por una deuda del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi), unos 3.000 habitantes de la urbanización Sueño Guayaquileño, en el noroeste de Guayaquil, no reciben agua por tubería, carencia que se suma a la falta de transporte, seguridad y contenedores de basura.
Aledaña a la ciudadela Socio Vivienda, una de las zonas con mayor índice de inseguridad, el plan habitacional Sueño Guayaquileño comprende 668 casas y departamentos en elegantes bloques de condominios separados por canchas deportivas y parques de flamante infraestructura.
Conseguir una casa en esta urbanización le tomó casi cuatro años a Elsa Rivera, una madre de familia que asume sola el cuidado de sus tres hijas luego de que su esposo fuera asesinado en 2024: “Luché para que me den la casa, desde Rafael Correa, ahí me inscribí. Cuando me pidieron documentos ya estaba Lenin, me pasé en este gobierno (Daniel Noboa)”.

Elsa Rivera, de 40 años, se mudó a Sueño Guayaquileño a inicios de 2025, poco antes de que el 4 de febrero fuera inaugurado por Noboa, pese a que la urbanización no contaba con el servicio definitivo de agua potable, el servicio básico que más demandan los moradores.
“Con mi esposo soñábamos con venirnos a vivir aquí, pero él no pudo venir, la delincuencia le quitó la vida, lo mataron en un asalto cerca de la Florida, ya tiene dos años de muerto”.
Elsa Rivera, moradora
Elsa camina por la calle principal agobiada por la falta de agua. Desde hace cinco meses no tienen este servicio. “Nos dicen que es porque el Miduvi no ha pagado la entrega del agua”, comenta al explicar el costo que significa esta carencia: USD 1 por cada tanque que les provee el tanquero que acude diariamente a la urbanización.
Cuando se entregaron las viviendas, el agua llegaba mediante tubería desde Socio Vivienda 2. Así se abastecía con tres grandes tanques reservorios en una colina en el ingreso de la ciudadela, desde ahí se enviaba por dos y cuatro horas diarias hasta las redes intradomiciliarias de cada hogar.
Desde 2026, el agua ya no llega ni por horas hasta los tanques reservorios. La única forma de abastecimiento son los tanqueros. Hay hogares como el de Janeth Santos, de 49 años, donde se gasta USD 15 semanales por unos dos tanques diarios, al mes unos USD 60.
“Un tanquecito no nos alcanza, tenemos que lavar, además para el baño, el aseo, la comida, a veces no tengo para comprar el agua y toca ir a otro sector, donde la familia a bañarse”.
Janeth Santos, moradora

"Hasta 20 minutos para coger bus"
El líquido vital es la mayor necesidad, pero no la única. En Sueño Guayaquileño los moradores muestran montículos de basura a un costado de la vía de ingreso, desechos que los perros desordenan ante la falta de un contenedor que pueda ser vaciado por Urvaseo.
“Es algo molestoso, porque nosotros mantenemos todo limpio y ya al salir vemos que la basura se vuela, la higiene es muy necesaria, con tantas enfermedades que hay”, dijo Santos.
Urvaseo llega tres veces por semana, pero sin un contenedor no se puede evitar que la basura se riegue por las calles luego de que animales rompen las fundas y dejan expuestos los desechos.
La seguridad es otra necesidad, pese a que en Sueño Guayaquileño hay dos bloques de vivienda habitados por policías y militares.
“Yo vivía en un condominio que se lo dieron a la Policía, a mí me dieron paso para acá, para que ellos ocupen ese bloque. Al principio daban guardia a cada rato, uno podía dormir tranquila, pero ahora escucho un ruido y tengo que levantarme, duermo una hora o dos, a veces nada”.
Sara, moradora
En Sueño Guayaquileño la falta de transporte es otro problema que se suma a sus necesidades. Para tomar la única línea de transporte que los puede sacar de la urbanización, los habitantes deben caminar unos 15 minutos, un poco más de un kilómetro.
“Para salir a la principal hay que coger la 121, yo me hago a veces hasta 20 minutos, hasta ahora no me han robado, pero sí me da temor caminar sola, pero no queda otra, porque no hay cómo salir de aquí, no hay transportes”, dijo Elsa Rivera.

Mientras que otra habitante comentó que la movilización es una limitación, que en la urbanización suele llegar una tricimoto, pero solo sale cuando hay como mínimo cuatro personas que requieran el servicio, de lo contrario el usuario debe esperar, muchas veces inútilmente y debe caminar hasta la principal para coger la 121.
La falta de un mercado cercano o una tienda de víveres también afecta a los moradores. Máxima Ponce, de 59 años, aprovecha cuando llega la camioneta de Francisco Calvo, un comerciante de Riobamba que trae productos desde el mercado Montebello de Guayaquil y ofrece a las amas de casa legumbres, verduras, frutas.
“Necesitamos un mercado, aquí está apoyando el vecino, hace falta muchas cosas, pero lo principal es el agua potable, hay que comprar al tanquero todos los días”, pide Máxima a las autoridades municipales y al Miduvi. PRIMICIAS pidió información sobre el tema a las dos entidades, pero hasta el cierre no se dio una respuesta.
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