El encebollado y otros platos atraen al 20% de turistas que recibe Guayaquil, revelan cifras del Observatorio de Turismo
El 85% de los turistas llega a la ciudad con temor por la inseguridad que se percibe fuera de Guayaquil. Sin embargo, la percepción baja al 43% cuando terminan su visita.

Turistas internacionales visitan la Plaza de la Administración, en el centro de Guayaquil, el 18 de marzo de 2025.
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Municipio de Guayaquil
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Los datos del Observatorio Turístico de Guayaquil revelan que platos típicos como el encebollado, declarado Patrimonio Inmaterial del Ecuador desde julio de 2024, y otras especialidades con mariscos atraen al 20% de los visitantes.
“Si uno analiza las encuestas, luego de visitar los sitios icónicos de Guayaquil está la gastronomía, degustar los platos típicos, lo que han venido escuchando de la gastronomía de Guayaquil; el encebollado despunta, es el que más mencionan los turistas”, afirma Cinthy Veintimilla, directora del Observatorio Turístico de Guayaquil.
- ¿Cuál fue su principal motivación gastronómica en Guayaquil?, se les pregunta a los turistas.
- El encebollado, responden.
Resulta interesante -recalca Veintimilla- “ver cómo esa motivación va ganando terreno, al momento esa motivación está en el 20%, esperemos que vaya subiendo”.
La cifra no es poca al considerar que en 2025, Guayaquil recibió a 1,9 millones de turistas, según los datos del Observatorio, cantidad de visitantes que gastaron un estimado de USD 658 millones, un impacto financiero que repercute no solo en la economía de hoteles o agencias de turismo sino, principalmente, en la economía de comerciantes y pequeños emprendimientos.
“Al año recibimos unos dos millones de extranjeros, es bastante; son excursionistas que vienen por un día, otros pernoctan, el año pasado fue el año que más cruceros llegaron a Guayaquil, el último llegó en diciembre con 600 europeos que recorrieron el centro de Guayaquil”.
Tahiz Panus, directora de Turismo y Eventos de la municipalidad.
Los cinco sitios más visitados
Más de la mitad (60%) de los turistas que llegan a Guayaquil lo hacen motivados por las vacaciones y por el ocio, mientras que el 22% viene a esta ciudad para visitar a algún familiar, saludar parientes o amigos, y el 6% arriba por negocios, para participar de alguna feria o convención profesional o académica, menciona el Observatorio.
Valeria Andrade, guayaquileña que vive hace 15 años en Las Vegas, Estados Unidos, visita cada dos años su ciudad natal, donde viven sus familiares y sus amigos.
“Vengo con mis hijos y mi esposo a pasear, a ver cómo está la ciudad y a comer encebollado, el bolón de chicharrón, las humitas, la fritada, el caldo de salchicha”, comentó entre risas esta maestra de niños especiales, de 47 años.

En Estados Unidos el encebollado no sabe igual que en Guayaquil, tampoco el bolón o los ceviches. Por eso, incluso cuando llega entre diciembre y enero, su familia prepara, para que Valeria disfrute, la fanesca de Semana Santa o la colada morada del Día de los Difuntos.
En su agenda, tampoco falta visitar los sitios icónicos de Guayaquil. La directora del Observatorio comenta que en los turistas hay un interés mayoritario por recorrer los lugares que han visto en fotografías, entre ellos el Malecón 2000 junto al río, o por fotografiarse en el Hemiciclo de La Rotonda, por subir las escalinatas de La Peñas o conocer el parque Seminario.
“La calle Panamá ha despuntado en el último año, está entre las preferencias”, cuenta Veintimilla, mientras que la directora de Turismo explica que el municipio ofrece un mapa turístico en el que recomienda a los visitantes dónde ir, qué hacer o qué comer.
“No solo recomendar el Malecón 2000 sino todo un circuito: recorrer la calle Numa Pompilio, subir los 444 escalones, degustar la oferta gastronómica, bajar por la calle Panamá, que es nuestro primer Rincón Mágico, luego seguir a la Plaza San Francisco, el parque Seminario y el parque Centenario, que ahora tiene una Estación Segura (EAS)”, indicó Panus.

El Malecón 2000 ocupa el primer lugar entre los más visitados, con un mínimo de 2,5 millones de visitantes al mes, “cada uno tiene un gasto de USD 1,5 a USD 2”; luego, en segundo lugar, le sigue el cerro Santa Ana, Puerto Santa Ana, parque Seminario y la calle Panamá.
“Viene mucho turismo de Shoping, estamos a punto de lanzar una campaña, vienen de Cuenca, Portoviejo, Manta Machala, vienen a comprar, vienen el viernes, farrean y compran el sábado y se regresan, ese comportamiento se está viendo mucho en la ciudad”, dice la directora Panus.
El principal desafío
Pese a las ventajas turísticas y gastronómicas, el mayor obstáculo que enfrenta el turismo en Guayaquil se concentra en la seguridad y en la confianza o temor que sus propios habitantes trasmiten a los visitantes, nacionales o extranjeros.
“Hay que trabajar fuerte en lo que se está comunicando, trabajar con la prensa. Es importante asesorar al turista, dar recomendaciones, no se trata de asustarlo ni transmitir la angustia, hay que recomendar sitios seguros, recordemos que el turista viene a aportar a la economía local, trae divisas, hay que cuidarlo, motivarlo para que se quede más tiempo”.
Cinthy Veintimilla, directora del Observatorio Turístico de Guayaquil.
Si solo se informa lo negativo -agrega la directora municipal- “el turismo se frena”. “No advirtamos, recomendemos, hay una megadiferencia, digamos ‘te recomiendo ir a tal lugar, a esta hora es bacansísimo, la comida es riquísima’, no decir ‘no vayas a ese lugar porque te pueden robar’; en cualquier lugar del mundo te pueden robar”, comenta.
En esto, coinciden Panus y Veintimilla, el trabajo de los botones de los hoteles, los taxistas, los comerciantes del centro y los agentes del orden es fundamental para promocionar la ciudad y reducir el impacto de la inseguridad en la ciudad.

De hecho, los datos del Observatorio arrojaron una información interesante para el análisis de seguridad de la ciudad, revela Cinthy Veintimilla: Los turistas llegan con más temor del que tienen cuando se van de Guayaquil.
“Según la información que hemos venido levantando, alrededor del 85% de los visitantes tenía una percepción de inseguridad del destino, por toda la información que habían escuchado; cuando estos turistas se van, esa percepción baja a la mitad, el 43%”, contó con optimismo.
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