¿Por qué Guayaquil vive una ola de calor y cómo la enfrenta la comunidad?
El sol cae con mayor intensidad sobre la ciudad y las temperaturas se sienten sofocantes. Mientras los expertos explican las condiciones que lo provocan, los habitantes buscan formas cotidianas —y muchas veces económicas— de soportarlo. Esto pasa en Guayaquil.
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El calor no da tregua en Guayaquil. Desde primeras horas de la mañana y, con mayor fuerza, al mediodía y en la tarde, la sensación térmica se vuelve sofocante y condiciona la rutina diaria de quienes viven en la ciudad.
En patios, balcones y veredas, los guayaquileños buscan maneras de protegerse: más agua, sombra, plantas, menos sol directo y, cuando se puede, aire acondicionado. Pero no todos recurren a las mismas soluciones.
“Prefiero mis plantas antes que el aire”
Alba Almeida, residente del norte de Guayaquil, dice que el calor de estos días se siente distinto. “Ha estado fuerte, realmente sofocante”, comenta. Su estrategia no pasa por encender el aire acondicionado, sino por refugiarse bajo la sombra de sus plantas.
“Adentro el aire me hace daño. Yo prefiero sentarme debajo de mis plantas, donde corre un filito de aire. Ahí leo, descanso, lavo el patio dos o tres veces y así se siente un poco más fresco”.
Alba Almeida, residente del norte de Guayaquil
Esa sensación de calor intenso no es solo percepción. Según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), en los primeros días de enero las temperaturas en Guayaquil se han ubicado entre 1 y 2 grados por encima del promedio histórico del mes, que se sitúa alrededor de 23,4 °C en las mínimas y 31,5 °C en las máximas.
El viernes 2 de enero, por ejemplo, se registró una temperatura máxima de 35,1 °C. Aunque elevada, no supera el récord histórico de la ciudad, que fue de 36,6 °C en enero de 1990, según datos oficiales del INAMHI.
El sol “cae directo” y el aire se vuelve necesario
Félix Guerrero también vive en el norte de la ciudad y asegura que el calor empieza temprano. “Seis, siete de la mañana y ya el sol está radiante. Al mediodía no se puede estar afuera”, relata.
En su casa, el uso del aire acondicionado se ha vuelto casi inevitable. Aun así, intenta equilibrar: riega las plantas desde temprano y busca algo de sombra en el patio.
“Consume más luz, más voltaje, pero ¿qué se puede hacer si el calor es sofocante?”.
Félix Guerrero, residente del norte de Guayaquil
Félix coincide con Alba en un punto clave: la falta de árboles. “Hay zonas que parecen desiertos. Esto es una selva de cemento. Nos faltan árboles que ayuden con el oxígeno y el frescor”, sostiene.
Esa observación conecta con lo que explican los especialistas. Además de la temperatura real, Naranjo explica que hay un factor clave que intensifica la percepción de calor en la ciudad: la sensación térmica, que puede ser mayor a la registrada por los termómetros.
Por qué el calor se hace más intenso
Desde la academia, Franklin Ormaza, oceanógrafo de la ESPOL, explica que el calor actual responde a una combinación de factores naturales y urbanos.
Según comenta, la Tierra atraviesa el perihelio, el punto en el que se encuentra más cerca del Sol, lo que incrementa la radiación solar. A eso se suman condiciones atmosféricas como poca nubosidad y menor humedad, que permiten que la radiación ingrese con mayor intensidad.
A nivel local, el crecimiento urbano de Guayaquil juega un papel clave.
"Tiene más pavimento y, sobre todo, menos vegetación. Al haber menos árboles y menos parques, hay menos sombra y la radiación solar llega de forma directa. Ese calor impacta el pavimento, que a su vez emite radiación de vuelta. Así, se recibe radiación desde arriba y desde abajo, y eso se traduce en más calor”.
Franklin Ormaza, oceanógrafo de la ESPOL
Desde el INAMHI, Naranjo complementa que en estos días también se ha registrado el ingreso de masas de aire seco, lo que reduce la formación de nubes y prolonga la radiación directa durante el día. Esto explica por qué, aunque no se rompan récords históricos, el calor se siente más fuerte.
En términos de duración, el analista señala que este comportamiento se mantendría al menos entre 24 y 48 horas, antes de que las temperaturas puedan moderarse ligeramente, aunque enero es, históricamente, un mes caluroso en Guayaquil.
De hecho, registros del Inamhi muestran que en la mayoría de los eneros, desde 1982, las temperaturas máximas han superado los 32 °C, lo que ubica a este inicio de 2026 dentro de un patrón esperado, aunque intenso.
Adaptarse: sombra, agua y menos sol
Mientras el calor persiste, los especialistas coinciden en que la clave está en la prevención. Hidratación constante, evitar la exposición directa al sol en horas pico, usar ropa clara y ligera, y proteger la piel son medidas básicas.
Naranjo advierte que muchas personas se mantienen deshidratadas sin notarlo, y que no basta solo con tomar agua, sino reponer sales minerales. También recomienda ventilar los espacios, usar protector solar y reducir actividades al aire libre, especialmente en niños y adultos mayores.
Para Alba y Félix, la solución pasa por pequeños cambios diarios: más plantas, más sombra, más agua y, cuando no queda otra, el aire acondicionado. “No es que uno se acostumbra”, dice Alba, “pero aprende a sobrellevarlo”.
Y aunque el calor seguirá presente en los próximos meses, desde el Inamhi señalan que este comportamiento es típico de la temporada y que, con información y medidas básicas, es posible reducir su impacto en la vida diaria.
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