China impone por ley una sola identidad nacional y obliga a sus minorías a asimilarse
La nueva ley de China obliga a más de 110 millones de personas pertenecientes a minorías étnicas a asimilarse bajo una sola identidad: la de la etnia dominante ‘han’ y el idioma chino mandarín.

Mujeres de la etnia china Miao, una de las 55 minorías étnicas reconocidas por China, a la que pertenecen unas 11 millones de personas.
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Pexels
Autor:
Redacción Primicias / AFP
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China impuso este miércoles 1 de julio una estricta ley de “unidad étnica” que sepulta la autonomía lingüística y religiosa de sus 55 minorías oficiales, entre ellas tibetanas, mongoles y uigures, y las obliga asimilarse bajo una sola identidad: la de la etnia dominante ‘han’ y el idioma chino mandarín.
La Ley de Promoción de Unidad y Progreso Étnico busca forjar una identidad nacional "compartida" y formaliza políticas para promover el lenguaje mandarín como el "idioma nacional común".
El texto tipifica como delito la participación en "actividades terroristas violentas, actividades de separatismo étnico o actividades de extremismo religioso".
La organización Amnistía Internacional señaló que la legislación "presiona a grupos étnicos como los uigures, tibetanos y mongoles a adoptar una única identidad nacional definida por el Estado y dominada por la cultura china (de la etnia dominante) han".
La ley exige "alineamiento político e ideológico con el Partido Comunista Chino" e "institucionaliza aún más las políticas de asimilación forzada" de grupos minoritarios, señaló el martes en un comunicado la subdirectora regional de Amnistía, Sarah Brooks.
China, país con una población 1.400 millones de habitantes, reconoce oficialmente 55 minorías étnicas en su territorio de 9,6 millones kilómetros cuadrados de extensión, fronterizo con 14 países, pero el gobierno estableció el mandarín como la lengua de enseñanza oficial en regiones con una gran población de etnias minoritarias, como el Tíbet.
Más de 111 millones de personas pertenecen a las minorías étnicas reconocidas por el Estado.
El jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk, llamó a anular la ley, mientras representantes tibetanos y uigures declararon la semana pasada que la legislación criminaliza su identidad cultural, religiosa y lingüística.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán expresó este miércoles su "fuerte condena" de la ley, que a su juicio amplía las "amenazas y la intimidación contra el pueblo de nuestro país y otras naciones".
"En el futuro, individuos de cualquier país cuyas palabras o acciones no sean aceptables para China podrán ser perseguidos" bajo la ley, agregó el ministerio taiwanés.
China considera a Taiwán como una provincia rebelde que es parte de su territorio y no descarta usar la fuerza para tomar la isla de gobierno democrático.
Igualmente, Alemania expresó el lunes su "gran preocupación" por la normativa, al considerar que "representa un gran riesgo de debilitar más la enseñanza de lenguas minoritarias, al igual que derechos como la libertad religiosa".
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