Así es como Donald Trump convirtió a su gobierno en un espectáculo permanente
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha utilizado su afinidad con la farándula y el deporte como una plataforma para reforzar su imagen política en todo el mundo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace un anuncio desde la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, D.C., el 22 de agosto de 2025.
- Foto
AFP
Autor:
Actualizada:
Compartir:
El magnate Donald Trump llega al primer año de su segundo mandato convertido en una figura omnipresente. Es verdad que el presidente de Estados Unidos, por la naturaleza de su cargo y el poderío de país, siempre atraerá la atención del mundo. Pero Trump ha creado un ecosistema mediático donde es virtualmente imposible ignorarlo, y parte de eso tiene que ver con su vena farandurela, que le obliga a hacer de su gobierno un show permanente.
Trump, todos lo saben, fue durante décadas una figura celebrada en la cultura popular neoyorquina con cameos en películas como 'Mi Pobre Angelito 2' y 'Los pequeños traviesos', y en series como 'El príncipe del rap'. También tuvo su propio programa tipo reality, 'The Apprentice', donde la audiencia se reunía a verle gritar: "¡Estás despedidooo..!".
Menos conocida fuera de Estados Unidos, pero muchísmo más importante, fue la relación de Trump con la WWE, la lucha libre televisada, que le sirvió como laboratorio para perfeccionar su personaje público, su oratoria y su capacidad de conectar con las masas. Y el vínculo sigue hasta ahora, con la familia McMahon, dueña de la WWE, siempre dispuesta a recaudar fondos para las causas del republicano.
La WWE nunca dejó de apoyarlo, pero Hollywood y la industria de la música le dieron la espalda, porque Trump criticó la vertiende "progresista" (woke) de la cultura de masas. Para él, Hollywood dejó de hacer buen cine para enfocarse en dar lecciones de moral. Muchas celebridades, ya desde la campaña de 2015, se negaron a participar en sus eventos oficiales o criticaron abiertamente sus políticas migratorias y sociales, como Meryl Streep.
No obstante, Trump ha logrado captar el apoyo de artistas que apoyan su cruzada anti-woke, como el actor Sylvester Stallone y los músicos Gene Simmons (bajista de rock y fundador de Kiss), George Strait (intérprete de country) y Gloria Gaynor (legendaria cantante de soul). A ellos les entregó los Premios del Centro Kennedy en 2025.
Además, Trump tampoco ha perdido su conexión con los deportes, a los que concibe como herramienta de poder político y marketing personal. Mientras otros presidentes lanzan la primera bola en un partido de béisbol como un acto protocolario, Trump ha utilizado los estadios como plataformas para proyectar una imagen de victoria constante.
En 2025, Trump ha intentado empatar al deporte con su eje narrativo de grandeza patriótica. De entrada, asumió un rol protagónico en la organización del Mundial 2026, con reuniones frecuentes con Gianni Infantino (presidente de la FIFA). Trump ha prometido que será "el mejor torneo jamás visto" y fue protagonista del sorteo, al que supervisó personalmente e impuso la actuación de Village People, que interpretó el tema 'Y.M.C.A.', usado por la campaña de Trump.
Además, asistió como presidente en funciones al Super Bowl LIX, las 500 Millas de Daytona, la final del US Open de tenis y la final del Mundial de Clubes de la FIFA. En este último torneo, entregó el trofeo y se quedó en la tarima con los jugadores del Chelsea, como si fuera dueño del equipo.
Y, por supuesto, ha comenzado a gestionar los preparativos de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, y presiona para que el evento sea una vitrina del talento y la infraestructura estadounidenses.
Trump se complementa con el golf, el deporte que define su identidad privada y empresarial, ya que posee Mar-a-Lago, uno de los campos más exclusivos del mundo. Para Trump, el golf le ha permitido mantener una red de contactos internacionales de alto nivel fuera de los canales diplomáticos tradicionales.
Todo eso, unido a su permanente presencia en las redes sociales y sus impactantes ruedas de prensa, en las que incluso confronta a los periodistas y suelta atronadoras frases, dignas de titulares, han convertido este primer año en la Casa Blanca en un show permanente. No podía esperarse nada menos de alguien como Donald Trump, que ha hecho del espectáculo su forma de vida.
Compartir: