Entre el "fraude" y el "menos peor", los peruanos esperan con resignación y suspicacias el cierre del escrutinio electoral
Keiko Fujimori conserva la delantera en el escrutinio electoral en Perú y el izquierdista Roberto Sánchez aumenta su ventaja por el segundo puesto sobre el ultraderechista Rafael López Aliaga.

Manifestantes frente a la sede del Jurado Nacional de Elecciones en Lima, Perú, el 22 de abril de 2026.
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EFE
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La población peruana aguarda el cierre del escrutinio de la primera vuelta electoral en un escenario de incertidumbre y fragmentación.
El estrecho margen de votos y las denuncias de irregularidades sin pruebas sólidas por parte de la ultraderecha peruana han alimentado un clima de suspicacia, mientras en las calles de Lima conviven el rechazo frontal a la clase política, el miedo al candidato desconocido y la resignación de quienes se verán forzados a elegir presidente, una vez más, entre opciones que no les convencen.
Con el 96% de los votos contabilizados hasta este martes, dos semanas después de la jornada electoral, la candidata derechista Keiko Fujimori sigue siendo la más votada en los comicios, con el 17% de los votos emitidos, seguida del izquierdista Roberto Sánchez (12%), quien ha aumentado su ventaja sobre el ultraderechista Rafael López Aliaga (11,8%) a más de 24.000 votos de diferencia.
Mientras en Lima su exalcalde López Aliaga fue el candidato más votado, Roberto Sánchez, que compite en nombre del expresidente Pedro Castillo (2021-2022), fue el más votado en las zonas rurales de Perú, porque en Lima es casi un desconocido que obtuvo una votación residual.
"Ni siquiera era conocido"

"Es algo increíble porque de la nada ha aparecido un señor (Sánchez) que ni siquiera era conocido ni favorito. Es raro, se ve que hay algo turbio detrás de todo", dice Marita, vendedora en el mercado de Surquillo, distrito donde el exalcade de Lima obtuvo un 31% de apoyo.
Sánchez, sin embargo, no es un desconocido en política: es congresista y fue ministro de Comercio Exterior y Turismo del expresidente Castillo, actualmente encarcelado por su fallido autogolpe de 2022.
La comerciante agregó que en la segunda vuelta votará "por el menos peor, que es Keiko, porque al menos a ella la conozco y ha estado en política mucho tiempo. Puede ser que haga algo por nosotros, no nos queda otra porque la otra persona tiene intenciones dudosas".
Del mismo modo, Mariela, la encargada de un puesto de ceviche, indica que quiere un país tranquilo ante el auge de la delincuencia y considera que hay que darle una oportunidad a Keiko, porque tiene "buenos planes", tras haber perdido en la segunda vuelta en las tres anteriores elecciones.
Por el contrario, Gilber Durán, natural de la región sureña de Puno y quien trabaja desde hace años en Lima, afirma, resignado, que no confía en ningún candidato y que los peruanos han perdido la fe en los políticos.
Durán confiesa que como no le gustaba ningún candidato, el 12 de abril votó nulo, como el 5% del electorado, mientras que el 11,7% votó en blanco. El número de votos blancos y nulos alcanza los 3,2 millones, superior a la votación individual de los 35 candidatos en contienda.
"Tengo que verlo muy bien porque es muy difícil de escoger. Ambos (Fujimori y Sánchez) han tenido pasados muy dificultosos y hacen dudar demasiado de ellos", dice Ángela, vendedora de frutos secos, al afirmar que las elecciones se tendrían que repetir porque, según ella, "ha habido fraude".
También opina del mismo modo Romina, una joven que compraba carne y que considera que los comicios no fueron transparentes, pese a que las misiones internacionales de observación electoral certificaron que fueron creíbles, sin que los problemas logísticos en el traslado del material electoral para la votación del 12 de abril influyeran en el resultado final.
Romina explica que su centro de votación fue uno de los que tuvo que abrir en la jornada electoral extendida del lunes 13 de abril, un día laboral normal, por lo que cree que en ese local hubo gente que igualmente se quedó sin votar.
"Desgraciadamente, ahora no ha habido candidatos que puedan ofrecer algo en beneficio del país. Todos polarizados, politizados y quieren agua para su molino, como se dice, ninguno ofrece garantías", dice Nelson Dávila al considerar que las elecciones no fueron limpias y "no sirven para nada".
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