Debate que no fue: Candidatos latinoamericanos a dirigir la ONU evitaron contrastar ideas en su primer cara a cara
La excanciller María Fernanda Espinosa fue una de las más aplaudidas en una presentación en la que los candidatos midieron sus palabras, pues saben que pueden ser vetados por las grandes potencias.

La diplomática ecuatoriana María Fernanda Espinosa ejerció como presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas entre 2018 y 2019.
- Foto
EFE
Autor:
Redacción Primicias / EFE
Actualizada:
Compartir:
Los cuatro candidatos latinoamericanos a encabezar la Secretaría General de la ONU a partir del año próximo evitaron el que iba a ser el primer y posiblemente único debate cara a cara en un acto en Londres que los organizadores habían previsto como tal, con una destacada participación de la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa.
- La ONU cumple 80 años en un ambiente de recortes presupuestarios y con el multilateralismo en crisis
Según dijeron fuentes de la organización del evento, los candidatos -Espinosa, la expresidente chilena Michele Bachelet, el argentino Rafael Grossi y la costarricense Rebeca Grynspan- pidieron que el debate a cuatro se transformara en una exposición consecutiva e individual de sus agendas, con la ayuda de una periodistas de la BBC, que ejerció de moderadora.
Además, todas las preguntas que la moderadora Lyse Doucet pronunció habían sido previamente filtradas, lo que evitó cuestiones incómodas a unos candidatos que ya de por sí estaban midiendo todas sus palabras, sabedores de que su elección depende de dos cosas: el apoyo de la mayoría de 193 países miembros de la ONU y que ninguna de las grandes potencias -Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido- imponga su derecho de veto en el Consejo de Seguridad.
Con estas premisas, la presentación de las candidaturas se convirtió en una repetición de lugares comunes al presentar sus proyectos, en los que fue difícil distinguir algunos matices: apoyo al multilateralismo, una Secretaría General más activa en pro de la paz, la necesidad de reforzar la prevención de conflictos y una mayor representación del llamado "sur global" en los órganos de la ONU.
El único que marcó un perfil distinto fue Grossi, el actual secretario general de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), quien abogó de forma contundente por reducir la burocracia en la ONU, así como el número de representantes y enviados especiales, una música que será del agrado de muchas cancillerías.
Además, Grossi se salió del guión en otro momento: frente a las consabidas promesas de lucha contra el cambio climático -uno de los anatemas del presidente estadounidense Donal Trump-, dijo que esta cuestión debe contemplarse de la mano de las necesidades energéticas de muchos países pequeños, lo que equivaldrá -aunque no lo dijo de forma explícita- a rebajar ciertos compromisos climáticos.
Cuestión de estilos

En realidad, el acto celebrado en un antiguo santuario metodista frente a la Abadía de Westminster sirvió sobre todo para apreciar el estilo comunicativo de cada candidato, y ahí quedó en evidencia sobre todo Bachelet, quien trajo un discurso escrito y a quien se le notaba acartonada en sus respuestas.
Fueron María Fernanda Espinosa y Grossi quienes mejor supieron atraer al público con un estilo más espontáneo: Espinosa, con un discurso más energético, subrayó su carácter de "outsider", alguien que ha hecho una gran parte de su carrera en la sociedad civil y que no se siente "capturada por la ONU", en referencia a sus contrincantes, todos con largas carreras en la organización.
Mientras que Grossi salió al estrado sin ninguna nota y fue el único que optó en todo momento por mirar al público, lo que transmitió una sensación de cercanía. Además, resaltó su papel en la reciente guerra de Ucrania "bajo el fuego" que presenció durante su visita a la central de Zaporiya, para desmentir la imagen de hombre de despachos.
El argumento feminista

El público aplaudió con entusiasmo a Espinosa cuando proclamó que "ya es hora, después de 80 años, que las cosas cambien y haya una mujer al frente de la ONU", un debate que lleva más de dos años en el aire para que el relevo femenino se produzca también en la Secretaría General, el único de los altos cargos de la ONU que nunca ha sido ocupado por una mujer.
Pero los aplausos no fueron menos ruidosos -protagonizados por manos masculinas- cuando Grossi, preguntado por el mismo tema, respondió que preferir a una mujer es hurtar la igualdad de oportunidades y que hay que "buscar a la mejor persona para el trabajo" .
En resumidas cuentas, el acto sirvió para demostrar que los cuatro candidatos se vigilan y se temen, pero no permitió vérseles en una situación real de confrontación de ideas.
Hasta el momento, a los cuatro latinoamericanos solo les ha surgido otro competidor: el expresidente senegalés Macky Sall, quien excusó su asistencia.
Compartir: