Intervención de Estados Unidos en Venezuela podría crear una nueva categoría: 'damnificados' del chavismo
El petróleo venezolano, que le consiguió incontables aliados al chavismo, será controlado ahora en su totalidad por Estados Unidos. ¿Qué pasará con todos los países o figuras que recibían parte de esas prebendas petroleras?

Simpatizantes del chavismo se manifiestan durante una marcha en Caracas, tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos, el 5 de enero de 2026.
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EFE
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Aunque han pasado ya muchos años de los días de gloria del chavismo, el régimen venezolano liderado por Nicolás Maduro continuaba 'alimentando' redes de aliados en la región y el mundo. La mayoría de ellos ayudaban a sostener la legitimidad de su gobierno y sus cuestionadas acciones, bajo la bandera del Socialismo del Siglo XXI.
Pero esa tarima política y económica tambalea después de la detención de Maduro y su traslado a Nueva York, para ser procesado por Estados Unidos. El futuro de los recursos venezolanos, especialmente los petroleros, están ahora en manos del presidente Donald Trump.
Por ejemplo, en 2005, Hugo Chávez (+) decidió crear Telesur, de la mano de Fidel Castro (+), con su sede en Caracas. Y expandió su señal por toda Latinoamérica, como una respuesta “antiimperialista” y contrahegemónica a los entonces medios masivos.
La cadena es financiada principalmente por el gobierno Venezolano y ha recibido aportes de distintos países, que han ido retirando su participación a medida que los cambios políticos locales alejaron a sus gobiernos del chavismo.
Sin embargo, al igual que Russia Today, se convirtió en un parlante de la propaganda chavista, que se ha mantenido fiel únicamente a las versiones de los líderes de la izquierda regional y sus intereses. Ahí han conseguido tarima y trabajo profesionales de toda la región. Desde comunicadores locales hasta figuras de la tendencia como el argentino Atilio Borón y el español Ignacio Ramonet.
Pero, por fuera de ese modelo multiestatal y público, el chavismo ha sido acusado de financiar de forma ilícita movimientos y figuras políticas en toda la región, al igual que en España. La mayoría han sido 'secretos a voces', aunque desde el cambio de gobiernos en el continente los rumores se han convertido en acusaciones.
Por ejemplo, después de la explosión del caso Odebrecht, una investigación señaló que en ese proceso encontraron documentos que hablaban de financiamiento de campañas y de creación de partidos políticos, dirigidos a los fundadores de Podemos en España, Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero.
Esos pagos se habrían triangulado a través de Ecuador, durante el correísmo, con contratos y pagos a través del programa estatal Prometeo, que "importaba investigadores académicos" al país. Siendo los predilectos aquellos con vínculos previos a los movimientos del Socialismo del Siglo XXI.
Ese financiamiento también ha aparecido en los institutos de pensamiento político, que han recibido recursos del régimen venezolano. Como el caso del Instituto de Pensamiento Político Eloy Alfaro (IPPE), dirigido por Rafael Correa, que recibió recursos dudosos del Banco de Desarrollo de Venezuela (Bandes), que podrían configurar un presunto lavado de activos, y llegaron a manos de varias figuras de la Revolución Ciudadana. Similares denuncias se han hecho sobre un supuesto financiamiento opaco del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).
En esa línea política, hay denuncias de que, especialmente a través de la petrolera PDVSA, el chavismo entregó recursos para campañas presidenciales para expandir su influencia, principalmente entre sus vecinos más cercanos.
Por ejemplo, el exjefe de Inteligencia venezolano, Hugo Carvajal, procesado en Estados Unidos, señaló que esa supuesta red de financiamiento ilícito habría beneficiado al Partido de los Trabajadores en Brasil, liderado por Lula da Silva; al Frente por la Victoria y los partidos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández en Argentina; al partido Colombia Humana, de Gustavo Petro; el Movimiento Al Socialismo (MAS), de Evo Morales en Bolivia; el Partido Nacionalista Peruano, de Ollanta Humala; y hasta la Unión por la Esperanza (UNES), usada por el correísmo en Ecuador en 2021.
Varias de esas figuras mantuvieron acuerdos, convenios y contratos con el chavismo cuando llegaron al poder en sus países, además de que colaboraron en la creación de la ya extinta Unasur y de la agonizante Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), tarimas que sirvieron de respaldo a Venezuela durante años.
Además, tanto Chávez como Maduro se encargaron de mantener nexos económicos con aliados fuertemente ideológicos como Cuba y Nicaragua. El castrismo y el sandinismo se han beneficiado del suministro de petróleo venezolano subsidiado, con precios preferenciales y pagos flexibles.
La crisis económica y las sanciones internacionales han hecho que esos vínculos con Nicaragua casi desaparezcan y la interrupción del suministro a Cuba ha provocado grandes crisis eléctricas en la isla en los últimos años.
Esa cooperación petrolera también ha sido clave en la relación con potencias lejanas, como Rusia y China. El gigante asiático compra el 80 % del crudo venezolano, que ha sido la puerta para que la relación comercial y la inversión china se incremente cada año.
Aunque el Kremlin tuvo que abandonar formalmente sus negocios en Caracas, por las sanciones, la colaboración persistió a través de otras empresas y mecanismos. Por ejemplo, este 7 de enero, Estados Unidos capturó un buque petrolero con la bandera rusa, que supuestamente transportaba petróleo venezolano.
A esto se suman denuncias de otra índole, como relaciones sombrías con grupos armados irregulares como los colombianos FARC y ELN. Nuevamente, es un 'secreto a voces' que el territorio venezolano ha sido un santuario para esas disidencias, que operan de su lado de la frontera. Sin contar acusaciones más graves, de presuntos vínculos con sus operaciones de narcotráfico, minería ilegal y contrabando.
Y esos nexos también han sumado señalamientos por parte de Estados Unidos, sobre una presunta relación con el grupo terrorista libanés Hezbolá, con el que el chavismo presuntamente habría colaborado en operaciones ilícitas de narcotráfico, lavado de activos y otras transacciones financieras.
En los casos en que el financiamiento era directo, o las investigaciones y denuncias resultaran ratificadas, todos estos beneficiarios políticos y económicos del chavismo podrían perder a su principal aliado en Latinoamérica. Todo dependerá del rumbo que tome la presidenta interina Delcy Rodríguez y el margen de maniobra que le deje la Casa Blanca.
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