Quién es Rafael López Aliaga, el empresario conservador que lucha voto a voto el paso a la segunda vuelta en Perú
Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima y admirador de Donald Trump, plantea ofertas de mano dura para la seguridad y en contra de la migración venezolana. Alega que un fraude lo sacará de la segunda vuelta en Perú.

El candidato a la Presidencia de Perú por el partido Renovación Popular, Rafael López Aliaga, habla durante el evento el 9 de abril de 2026.
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EFE
Autor:
Alejandro Ribadeneira
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El limeño Rafael López Aliaga Cazorla, de 65 años y que pelea voto a voto entar a la segunda vuelta presidencial del Perú, destaca como una de las figuras más polarizantes de la política peruana actual. Empresario de éxito en el sector ferroviario y hotelero, su salto a la arena pública calza a la perfección con los nuevos aires de la nueva derecha conservadora de América Latina.
La derechista Keiko Fujimori ya está en la segunda vuelta. Con el 93% de los votos escrutados, Fujimori es seguida por el postulante izquierdista Roberto Sánchez (con un 12 %) y por Rafael López Aliaga (con un 11,9 %). ¡La diferencia entre Sánchez y López Aliaga es de alrededor de 13.000 votos en estos momentos!
Por eso, Rafael López Aliaga no deja de presionar e insistir en que un fraude lo descarrilará, aunque los resultados definitivos recién estarán listos a mediodos de mayo.
Porky en la política
Lejos de molestarse por el apelativo tipo bullying de 'Porky' (por su parecido físico con el personaje de Looney Tunes) con el que se lo conoce, López Aliagalo usa con sentido del humor. Pero, últimamente, se lo llama 'El Bolsonaro Peruano', por su estilo poco empático y su conservadurismo.
López Aliaga se define como un hombre de fe católica y pertenece al Opus Dei. Esta adscripción religiosa influye de manera decisiva en sus posturas políticas, especialmente en su férrea oposición al aborto y a la educación con enfoque de género. Tampoco apoya la eutanasia y una vez dijo que, si alguien quiere matarse, que se arroje de un edificio. Y ya.
Tampoco le gusta la inmigración irregular y una de sus ofertas estelares de campaña es expulsar del Perú a los extranjeros sin papeles. "Todo venezolano que no esté legal en Perú se me larga, no entra nadie más al Perú, estamos completos", advirtió en su cierre de campaña.
Por esas posturas sus detractores lo califican como de "ultraderecha", como se denosta a la nueva derecha que ha ido ganando espacios en América Latina y que es aliada de Donald Trump. No obstante, López Aliaga prefiere calificarse como militante de la llamada democracia cristiana o socialcristiana.
Su estilo es directo, frontal y, para sus críticos, a menudo impulsivo. El uso de sus redes sociales y sus apariciones en televisión suelen estar cargadas de calificativos hacia sus rivales políticos, a quienes suele agrupar bajo el término de "caviares". ¡Nada que ver con el dulce y tímido Porky de las caricaturas!
López Aliaga, en lo académico, es ingeniero industrial por la Universidad de Piura y posee una maestría en Administración de Empresas por la Universidad del Pacífico.
Su fortuna y prestigio en el sector privado provienen, principalmente, de su participación en el grupo Ferrocarril Transandino, es decir, es dueño de los trenes que llevan turistas a Machu Picchu. A través de esta y otras inversiones, consolidó un imperio que incluye hoteles de lujo y servicios turísticos en la zona del Cusco, lo cual le otorgó el perfil de un gestor pragmático y con mano firme para los negocios.

Aunque tuvo una etapa previa como regidor de Lima desde principios de la década de 2000, su verdadero protagonismo llegó con la refundación del partido Solidaridad Nacional, hoy transformado en Renovación Popular.
En las elecciones presidenciales de 2021, su candidatura 'bolsonaresca' rompió los moldes tradicionales. Con un discurso de corte conservador en lo social y liberal en lo económico, López Aliaga apeló a un electorado cansado de la política convencional.
A pesar de quedar fuera de la segunda vuelta por un estrecho margen, su presencia en el debate nacional quedó instalada. Eso le permitió ganar, en 2022, la Alcaldía de Lima.
Ofertas de mano dura
En la campaña por la Presidencia hizo ofertas de mano dura, como la de dotar de inmediato a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de equipos de "chuponeo (espionaje) legal" para intervenir la línea telefónica de extorsionadores y sicarios.
Y no solo eso. Pretende que esos casos pasen a la justicia militar porque no confía en la Fiscalía ni en el Poder Judicial. "Una vez que tenemos a aquel sicario o extorsionador, de inmediato con un juez miliar a la selva del Perú", dijo López Aliaga sobre su intención de recluir a esos delincuentes en cárceles inaccesibles en la Amazonía, otra de sus ideas de campaña.
"No me interesan los derechos humanos del asesino, tampoco del coimero (corrupto), del fulano que es parte del Estado y pide coima", expresó López Aliaga, que además ofrece retirar al Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) y establecer la pena de muerte, mediante un referéndum.
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