‘Crónicas salvajes’: un recuento de experiencias y aventuras en primera persona

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

12 Abr 2021 - 0:05

Miguel Ángel Vicente de Vera ha creado un libro en el que publica sus crónicas y trabajos periodísticos en primera persona, que han aparecido en algunos medios y revistas. - Foto: PRIMICIAS

‘Crónicas salvajes’: un recuento de experiencias y aventuras en primera persona

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

12 Abr 2021 - 0:05

La obra del español Miguel Ángel Vicente de Vera recoge 16 textos que ha publicado en blogs, revistas y diarios locales. Hay crónicas sobre sus experiencias en Ecuador, las historias que buscó y lo que vivió en otras latitudes.

En el terreno de las crónicas de inmersión, en las que el protagonista se incluye en la historia, es muy fácil caer en el error. En una falsa idea de que el mundo tiene que conocer lo que una persona tiene para decir sobre otra.

O sentir interés acerca de alguna situación que le ha tocado vivir o atestiguar.

Nadie es tan interesante.

O, dicho con más propiedad, no cualquiera puede conseguir que su mirada sea interesante para otros.

Lo de Miguel Ángel Vicente de Vera es casi providencial. Por esos sus Crónicas Salvajes (Dinediciones, 2020) son una recopilación de -se podría decir- aventuras que en primera persona hacen el milagro. 

Se puede vivir otra vida a través de la manera en que él escribe las historias. Sobre lo que él ha pasado, lo que ha visto e investigado.

Esa es la fuerza de este periodismo de inmersión. Por eso vale y funciona. Cuando hay gente capaz de no aleccionar, sino de mostrar y de emocionar, las apuestas se elevan. Este libro sirve de evidencia.

Puede ser que las circunstancias que Vicente de Vera relata no sean interesantes a priori para ciertas personas.

Por ejemplo, ¿un texto sobre escalar el Chimborazo atraería a gente a la que no le interesa el andinismo?. Pero es la forma en que maneja la historia, el lenguaje y la estructura, lo que permite el embrujo.

Sí, a lo mejor escalar no es material para todos. Sin embargo en El hombre que quiso acariciar el sol -el primero de los textos- se concibe algo más: una especie de confidencia y de universalidad de una aventura que termina por agradecerse.

Es como si Miguel Ángel Vicente de Vera supiera que, a pesar de poner en evidencia su lucha por subir, el recuerdo de su padre y primo, la unidad en el equipo que decidió escalar, la idea es colocar a quien lee en sus zapatos y hacerlos revivir la experiencia. Y de una manera muy particular: con la palabra. 

Y contar un recuerdo personal usando la palabra escrita, en época de mensajes de voz por WhatsApp, es ya un ejercicio de maestría.

Crónicas Salvajes es el libro de un “yo” que cuenta historias no para sobresalir, sino para contar todo aquello extraño y maravilloso que también puede extrañar y maravillar a alguien más.

Ese “yo” que es “nosotros”

Miguel Ángel Vicente de Vera es una fuente inagotable de observación, de datos, de ritmo al escribir. Todo en un mismo plano.

Así sea desde una entrevista a un exorcista en Quito, pasando por un grupo de gigolos -de quienes obtiene información no solo con lo que dicen, sino también por la forma en que actúan- hasta una noche de copas que terminó con él y su jefe siendo escopolaminados… hay una contención que no se pierde.

Toda historia puede ser contada. Pero no toda historia se puede contar bien. El mérito del cronista está ahí.

En contener en pocas páginas una visión de mundo, una vivencia, formas de pensar de otras personas, las anécdotas que le cuentan, lo que le pasa. 

Así que se trata de saber cómo hacerlo, para que nada se pierda. 

Lo “salvaje” se puede asociar a los espacios que Vicente de Vera habitó y a la gente que visitó para escribir esto -como una agrupación nudista en Quito, o la historia de supervivencia de un hombre que salió con vida de Auschwitz y de Odessa, o lo que pasa al interior de un claustro en la ciudad-. Pero eso es insuficiente. 

Porque no solo se trata de hablar de eso descabellado o poco común que pasa en la ciudad.

Eso “salvaje” está en la manera de aceptar que existen seres con vidas particulares o situaciones únicas que permiten -a quienes leen estos textos- apropiarse de esa experiencia. 

Ahí está lo fuerte de esto. En esa posibilidad de que a través de un “yo” claro, hablando sobre otros “yo” se construye un “nosotros”, como si fuera posible ese sentido de comunidad. Al menos, gracias al papel, eso se da.

Crónicas Salvajes recoge 16 textos que Miguel Ángel Vicente de Vera ha publicado en blogs, en revistas como SoHo, Mundo Diners y en diario La Hora, entre otros.

En estas páginas hay viajes, recorridos, personas, elevaciones, descensos, un paseo por lo que fue una prisión en Ecuador, una sex shop en Japón, una ceremonia con ayahuasca en la Amazonía. Acciones, seres, consecuencias.

Pero, sobre todo, hay un punto de vista y una escritura que permiten que lo contado pueda leerse como una caricia.

Como si fuera, incluso, una canción interpretada por Lou Reed, hablando de un recorrido por el lado salvaje, anunciando que unas coristas van a cantar: “Doo, doo doo doo / doo doo doo doo / doo doo doo doo…”.

Una melodía que se queda en la cabeza.

Crónicas Salvajes

Miguel Ángel Vicente de Vera

Dinediciones 2020

135 páginas

USD 12

Se lo puede conseguir en Librería Rayuela y a través de la web de Dinediciones

 

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