Ennio Morricone, el gran compositor, muere a los 91 años

Cultura

Autor:

EFE / Redacción Primicias

Actualizada:

6 Jul 2020 - 10:24

Ennio Morricone fue un niño prodigio que a los seis años compuso su primera obra. - Foto: EFE / AMPAS HANDOUT

Ennio Morricone, el gran compositor, muere a los 91 años

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EFE / Redacción Primicias

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6 Jul 2020 - 10:42

Con una carrera que se movió por seis décadas, Morricone deja varias composiciones y canciones que reflejan el sentido dramático de la música.

El compositor italiano Ennio Morricone murió este 6 de julio en Roma a los 91 años de edad.

Como legado deja cientos de bandas sonoras que le consagran para siempre como uno de los artistas más importantes e influyentes de la historia del cine.

El maestro, nacido el 11 noviembre de 1928 en Roma, falleció en una habitación de la clínica romana Campus Bio Médico, del Opus Dei, donde estaba ingresado tras fracturarse un fémur en una caída.

En sus últimos días estuvo acompañado por su esposa, Maria, de la que pudo despedirse, y “conservó hasta el último instante una plena lucidez y gran dignidad”, informó la familia en un comunicado.

El artista, autor de unas quinientas bandas sonoras, ha dispuesto que su funeral sea estrictamente privado para respetar “el sentimiento de humildad que siempre le inspiró” en vida.

“Ecstasy of Gold”, de la película “El bueno, el malo y el feo”, de Sergio Leone. Una de las composiciones más conocidas de Morricone

Uno de los médicos del centro, Vincenzo Denaro, amigo personal de Morricone, aseguró que su deseo era morir con total discreción y que estuvo lúcido hasta el final.

“Fantaseaba con quién se aliaría en el Paraíso, si con Beethoven o con Mozart. Le gustaba mucho eso”, confió el doctor a los medios.

Italia llora la pérdida de un símbolo

Su país, Italia, despide a uno de los emblemas de su cultura, al autor de algunas de las bandas sonoras más aplaudidas y reconocibles de la filmografía mundial que le valieron decenas de premios como el Óscar honorífico que recogió en 2007.

Entre estas destacan sus partituras para los “spaghetti western” de Sergio Leone, la del Nuovo Cinema Paradiso (1988) de su amigo Giuseppe Tornatore, la de The Mission (1986) o de Novecento (1976), la obra culmen de Bernardo Bertolucci.

Primer tema de la banda sonora de “Novecento”

En sus más de seis décadas de carrera trabajó para directores de la talla de Pier Paolo Pasolini, Lina Wertmuller, Roman Polanski, el español Pedro Almodóvar en Átame (1990) y Quentin Tarantino, con quien ganó otro Óscar en 2016 por The Hateful eight.

El jefe del Estado, Sergio Mattarella, lamentó su muerte y reconoció que sus bandas sonoras “contribuyeron grandemente a difundir y reforzar el prestigio de Italia en el mundo”.

Al pésame se sumaron el presidente del Gobierno, Giuseppe Conte, y varios de sus ministros, pero también destacadas figuras del mundo de la cultura, como el director de orquesta Riccardo Muti.

La actriz Monica Bellucci, protagonista de Malena (2000), de Tornatore, quien siempre recurrió a la música del maestro, consideró que tenía la capacidad de mejorar el mundo al saber “crear belleza”.

Su ciudad también se despidió. La alcaldesa, Virginia Raggi, expresó su dolor: “Roma llora hoy la pérdida de un artista muy amado”. Y también su querido equipo de fútbol, el A.S Roma, que publicó una foto en la que se leía: “Gracias por todo, maestro”.

La Sociedad Italiana de Autores y Editores adelantó que no dará declaración alguna sobre el deceso para respetar la voluntad de la familia de llevar la pérdida con la mayor discreción posible.

El último premio que le fue asignado fue el Princesa de Asturias de las Artes 2020, compartido con el estadounidense John Williams, y hasta hace un mes pretendía acudir a recogerlo el próximo octubre al Teatro Campoamor de Oviedo (norte), capital del principado español.

Dejó una carta de despedida

Antes de morir, el artista escribió una carta para despedirse de sus familiares y amigos, divulgada por su abogado, Giorgio Assumma.

“Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto”.

El músico, siempre discreto y conocido por su carácter a menudo hosco, pide que su funeral sea estrictamente privado y asegura que solo hay una razón para desearlo: “No quiero molestar”, alega.

Entre sus recordados especiales están Peppuccio Tornatore y su esposa Roberta, “amigos fraternos muy presentes en estos últimos años de nuestra vida”, pero también su numerosa familia, empezando por sus cuatro hijos, Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni.

Sus últimas palabras quedan para su esposa, Maria Travia, con la que compartió su vida desde que se conocieran en 1950:

“A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar. A ella es mi más doloroso adiós”.

El eterno compositor

Morricone cuenta en su nómina con cientos de melodías, no todas vinculadas al mundo del cine, pues firmó los arreglos de temas populares para Joan Baez, el Se telefonando (1966) de Mina o Sapore di sale (1963) de Gino Paoli, entre otras muchas.

Su primera incursión en el mundo del cine, al que quedaría para siempre vinculado, se produjo en 1961 con la banda de la película Il federale de Luciano Salcio, pero paralelamente ha creado un gran acervo de música absoluta o para coro.

Su última creación se titula Tante pietre a ricordare (Muchas piedras que recordar), pieza para orquesta y voz blanca con la que conmemora a las víctimas del derrumbe del puente de Génova.

En el año 2019 dijo adiós con una gira a sus conciertos con público, pero otra cosa es dejar la creación de música, una pasión que siempre le acompañó, desde que comenzara a estudiar en el conservatorio Santa Cecilia animado por su padre, también músico

Cinco joyas ocultas de Morricone que se deben escuchar

  • “Deep deep down”

    Un tema con letra y música de Morricone, que se usara como canción principal de la película Danger: Diabolik, de Mario Bava, de 1968. Una canción que es capaz de mezclar una estética pop con conciencia culta y una clara aspiración de hacer algo pegajoso. Morricone era capaz de hacer algo divertido que no le impedía generar algo de calidad.

  • “L’ultima corrida”

    Morricone y Pasolini. Mezcla perfecta. Teorema es una de esas películas intensas, por la que Pasolini fue acusado de obscenidad. Suficiente razón para ver esta maravilla de 1968, que tiene en la banda sonora de Morricone una dualidad pasmosa: por u  lado está este sentido pop estridente de los 60 y por el otro una relectura de Messa da Requiem de Mozart. Entre ambos extremos, hay belleza absoluta.

  • “Indagine su un Cittadino al di Sopra di Ogni Sospetto”

    La composición principal de la película Indagine su un Cittadino al di Sopra di Ogni Sospetto (Indagación de un ciudadano libre de toda sospecha), de Elio Petri, de 1970, da en el clavo. No solo que es de una intensidad bárbara, sino que consigue representar, a través de la música, la aventura y espiral de descenso del personaje que interpreta Gian María Volonté, ese otro elemento de fortaleza en el filme.

  • “The Thing”

    Se supone que es una de las composiciones más terribles que Morricone pudo hacer para el cine. Por la que fue nominado a un premio Razzie. Era 1982 y el italiano ya había tenido experiencia en filmes de horror, pero esta vez escoge sonidos sintetizados y consigue trasladar a música el carácter siniestro de la película: seres humanos que no son lo que parecen.

  • “The Untouchables Death Theme”

    En 1987, Brian de Palma lanzó su versión de Los Intocables. Parte de la belleza y drama del filme se relaciona con la banda sonora de Morricone. Especialmente en esa escena en la que Malone, el personaje que interpreta Sean Connery, muere, sin dejar de ser policía en ningún momento, en las manos de su amigo, Eliott Ness. No hay forma de no sentir la conmoción que esa muerte causa, gracias a la música del italiano.

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