Un secuestro que revela la torpeza de la política ecuatoriana

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

15 Ago 2020 - 0:05

Juan Carlos Calderón investiga y recrea la historia de Raúl Chicaiza y su participación en el fallido secuestro de Fernando Balda. El resultado es un libro que impresiona. - Foto: Orfaith Rivera / PRIMICIAS

Un secuestro que revela la torpeza de la política ecuatoriana

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

15 Ago 2020 - 0:05

Con “Después olvidarán nuestros nombres”, Juan Carlos Calderón hace el gran trabajo de novelar un hecho real que no deja bien parado a nadie.

Un secuestro que salió mal en agosto de 2012 es la base para este libro en el que, casi a manera de relato de no ficción, Juan Carlos Calderón regala varias cosas a su lector.

Primero, una investigación periodística importante que ofrece luces ante resultados judiciales, incluidos los más recientes, alrededor del llamado “Caso Balda”.

Luego, un ejercicio de armado perfecto que permite que la lectura de Después olvidarán nuestros nombres fluya con rapidez. Nada sobra en este libro de un poco más de 400 páginas.

Y, tercero, el autor ofrece un retrato que suena a preciso y concluyente de lo que es el Ecuador y lo que fue el correísmo durante su momento de poder supremo.

Así como de lo que ha sido la oposición política al expresidente Rafael Correa, en un país con mucha gente que solo ansía llegar a puestos altos.

Calderón -reconocido periodista de amplia trayectoria en el país- ha hecho su trabajo y da en el clavo con un título que refleja muy bien el estado político del país, que todavía se mueve en ese vaivén.

“Nosotros vamos a gobernar hasta el 2024, le dijo. Y después, como pasa siempre en este país sin memoria, nadie recordará nuestros nombres”.

Juan Carlos Calderón

El secuestro y la política

No hay santos ni gente libre de culpa en este libro. Ni una víctima clara -bueno, claro que Balda fue la víctima de un fallido secuestro, pero no hay posibilidad de que se lo vea como alguien transparente en estas páginas-.

En algún punto, siempre existe alguien que puede hundir a otro.

O quizás las mismas circunstancias y las ansias de ser útil para las ilegalidades del poder jueguen en contra y afecten a alguien.

O puede ser que hasta el tráfico de una ciudad como Bogotá y la ayuda de un grupo de taxistas hayan impedido un acto ilegal en otro país, que apunta a Rafael Correa como quien dio la orden.

Juan Carlos Calderón se pone en los zapatos del sargento Raúl Chicaiza -apodado Ratón, lo que da al libro un subtítulo en tono de burla e innecesario: “La historia del agente Ratón y los espías salvajes”- y lo revela como alguien capaz de cumplir las misiones encomendadas porque ese es su trabajo.

Incluso a pesar de sus dudas y del conocimiento de las acciones que está haciendo.

Al colocarse desde la perspectiva de un personaje importante en la historia -pero no el más poderoso-, Calderón se permite mirar en varias direcciones.

Siempre regresando a este exfuncionario de inteligencia ecuatoriana, que llegó a ser parte del equipo de espionaje en contra de los detractores de Correa.

Y que pudo entrar a una reunión de Álvaro Uribe con políticos de la región y del país, con el objetivo de orquestar acciones para aplastar al Socialismo del Siglo XXI. Chicaiza pudo espiar en esa reunión.

Chicaiza espiaba a Balda y estaba construyendo un caso para que se lo pueda acusar formalmente de algo ilegal -que tenía que ver con la venta de equipos de espionaje tecnológico-. Pero, le ordenan que organice el secuestro.

La razón para esto es, sin duda, impresionante

Y todo se complica. Todo se revela. Todo queda claro. Calderón explora la decisión, la analiza y deja en evidencia los intentos del poder por desconectarse del caso y dejar en soledad a un sargento.

Esta es una historia de ridículos. Que tienen que ver con una figura de poder que actúa bajo arrebatos. Y las consecuencias judiciales de estas acciones que, en esta caso, se reflejan en una historia impresionante, un thriller como pocos.

En el que casi todos salen mal parados.

Otras recomendaciones

Al poder no le gusta que el periodismo lo mire

“El Gran Hermano”, de Juan Carlos Calderón y Christian Zurita

Paradiso Editores, 2011

Un libro que surge de una investigación periodística comandada por Calderón y Zurita en la que se revelaron los contratos millonarios del hermano del entonces presidente Rafael Correa con el Estado y cómo el Primer Mandatario simuló una fiscalización que a la larga no sucedió. Correa se enojó y mucho. Demandó por daño moral y pidió USD 10 millones como indemnización. Un año después -y en medio de la apelación interpuesta por los periodistas-, Correa desistió de la demanda, para quedar como líder magnánimo. Absurdos del poder.

Un libro con historias de terror

“No me toques: Barbarie contra las mujeres”, de Juan Carlos Calderón

La Pesetera, 2017

Un libro sobre historias, testimonios y datos horrorosos sobre la violencia contra la mujer en Ecuador. Hay una fuerza en este trabajo que se mueve con una particularidad: su estructura. Todo está fracturado, cortado y en conjunto, es el acto de lectura lo que le da unidad a un trabajo que busca dejar por sentado que esta violencia es un hecho en un país como Ecuador y no solo el invento ideológico de un grupo de mujeres.

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