La importancia de ser Krzysztof Penderecki en la música

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

6 Abr - 0:02

El reconocido Krzysztof Penderecki falleció el pasado 29 de marzo a los 86 años, por causas no ligadas al coronavirus. - Foto: Grammy.com

La importancia de ser Krzysztof Penderecki en la música

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Eduardo Varas

Actualizada:

6 Abr - 0:02

La muerte del compositor polaco deja al mundo de la música con una orfandad inmensa. Penderecki cambió la manera en que se perciben los sonidos.

Para 1970, la obra de Krzysztof Penderecki estaba cambiando. Ya llevada una década componiendo en su natal Polonia, 10 años llamando la atención y siendo considerado un compositor de altura.

Estaba experimentando y siendo una especie de esponja del avant garde. Así lo demuestra su Treno por las Víctimas de Hiroshima.

Una joya, todavía revolucionaria, aún maravillosa.

Influenciado por Stravinski, Stockhausen. Pierre Boulez y John Cage, el polaco se movía por terrenos en los que los sonidos representaban ideas, los intervalos sonoros eran otros, la melodía era reemplazada por un conjunto de tonos.

En los años 70, su estilo dio un giro. Uno poderoso, que permitió congeniar lo que venía haciendo con la necesidad de una melodía. Eso fue la base para toda una transformación mundial.

En el terreno de la música, obviamente. Porque el gran Krzysztof Penderecki, no dejó de experimentar, pero decidió que venía siendo hora de otros caminos.

“El avant garde nos dio una ilusión de universalismo”, se pueden leer sus palabras en las notas que acompañan la publicación de su obra orquestal, en 2011.

“La obra (de este tipo) fue para nosotros, los jóvenes criados bajo la estética del realismo socialista, una especie de liberación. Pero me di cuenta de que esta novedad, esta experimentación es más destructiva que constructiva”.

Krzysztof Penderecki

Ese retorno a cierta tradición, a cierta melodía, arrojó una mezcla que ha sido, sin duda, el eslabón que muchos músicos -como Jonny Greenwood, de Radiohead- o cinetastas -como Kubrick- necesitaban.

Penderecki fue la banda sonora que alimentó a los artistas que alimentaron al mundo.

El genio celebrado por otros genios

Nacido en Debica, al sur de Polonia, Penderecki estudió música en Cracovia. Apenas se graduó, en 1959, empezó su carrera como compositor y profesor de música.

El reconocimiento le llegó temprano, al participar en el Warszawska Jesień, el festival de música contemporánea más importante en Polonia. Y así, en una década regalaría al mundo obras complejas, con armonías inexistentes o discretas, plagadas de técnicas que acercaban la música más hacia el ruido.

Ausencia de marcas que definan tiempo, golpes en los instrumentos, tensión absoluta. Algo estaba pasando en la cabeza de Penderecki y se filtró a esa primera época, de absoluta ruptura.

Polymorphia, la pieza para 48 instrumentos es de 1961 y en este video, donde el propio Penderecki dirige a la orquesta que la interpreta, se puede reconocer el poder de esta composición.

Por cierto, a través de Polymorphia se puede hablar de una relación inmensa de Penderecki con el cine. Willian Friedkin usó esta pieza para musicalizar partes de The Exorcist, de 1973. Otro cineasta que ha encontrado en el polaco una fuente de inspiración es David Lynch.

Música de Penderecki ha aparecido en Wild at heart (1990), Inland Empire (2006) -la última película que ha lanzado Lynch hasta el momento- y en su retorno al universo de Twin Peaks.

Hhay una relación que no salió como el compositor quería. Y es que cuando Stanley Kubrick utilizó su De natura sonoris II (1971), para la escena climática de The Shining (1980), decidió cortar fragmentos y repetirlos.

A Penderecki no le gustó esto. En realidad, lo detestó.

Su música también ha aparecido en los filmes Fearless (1993), de Peter Weir, y en Children of man (2006), de Alfonso Cuarón.

Los músicos ingleses al rescate del polaco

Creador de óperas, sinfonías, piezas orquestales, conciertos, piezas de cámara, corales, etc… Penderecki fundió la melodía con lo experimental hace casi 50 años.

En ese encuentro se produjo algo que afectó de manera directa a un gran grupo de músicos ingleses. El gran Jonny Greenwood, de Radiohead, vendría a ser el abanderado de esto.

Greenwood funcionó como embajador de la obra de Penderecki ante un nuevo grupo de oyentes que no conocían nada de él.

Además compuso mucho de las orquestaciones en temas de Radiohead basadas en los experimentos del polaco. Una prueba está en la canción que abre el último disco de los ingleses: Burn the witch.

El tema utiliza instrumentos de cuerdas de la forma en que Penderecki los usaba: como si fuesen de percusión.

La deuda de Greenwood a Penderecki -y viceversa- es impagable. E incluso se traduce en un proyecto en conjunto, que significó algunas presentaciones de piezas clásicas compuestas por ambos y un disco, publicado en 2012.

Greenwood presentó su pieza inspirada en su ídolo, Popcorn Superhet Receiver y una creación que no deja dudas del carácter de homenaje: 48 responses to Polymorphia.

Greenwood no es el único músico inglés que se ha sentido tocado por la obra de Penderecki. En esa lista ingresan los Manic Street Preachers, que han usado fragmentos de obras del polaco en sus canciones; también está Aphex Twin, quien en 2011 hizo remezclas del Treno y Polymorphia, con el propio Penderecki.

Pero lo de Greenwood es lo más fuerte, lo poderoso, como han quedado claro en las entrevistas que dio hace ochos años, cuando lanzaron el disco en conjunto.

En esas palabras se salda la genialidad de Penderecki y la importancia de lo que su obra deja al mundo de la música.

“La obra temprana de Penderecki, y todo el proceso de escribir música para orquestas, lo siento todavía muy modernos. Si me pongo a pensar sobre la música del futuro, me imagina que tendrá que ver con electricidad, en un tipo de futuro distópico y postacpocalíptico. Y eso es lo que recibo de Penderecki: gente haciendo música sacando estos instrumentos de sus cajas y jugando con ellos. Eso es algo absolutamente extraño y moderno”.

Jonny Greenwood habla con Tom Service para The Guardian, en 2012

Y vaya que tiene razón.

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