José Adiak Montoya, Guelfenbein y Cercas: lecturas de feriado

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

24 Feb - 0:05

2Lennon bajo el sol", de José Adiak Montoya - Foto: PRIMICIAS / Diego Corrales

José Adiak Montoya, Guelfenbein y Cercas: lecturas de feriado

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

24 Feb - 0:05

Una novela sobre si Los Bealtes aparecieran en Nicaragua. Cuatro mujeres se cruzan con Gabriela Mistral y Cercas con una novela policial que seduce en partes.

Lennon bajo el sol

José Adiak Montoya

Editorial Planeta, 2019

173 páginas

USD 10,95

 

 

Lo interesante de un ejercicio como el “¿Qué pasaría si…?” no pasa por el recurso utilizado. Porque en definitiva puede sonar a lugar común. Pero, lo que se puede resaltar de una pregunta como esta es que el resultado, en ocasiones, puede resultar magnífico.

Hay novelas que han demostrado no estar a la altura de un trabajo así.

Pero lo que hace José Adiak Montoya es una edificio narrativo que parte de una historia conocida a la que se le cambia un hecho: Los Beatles no son ingleses. En realidad nacieron en Nicaragua. La misma fama, la misma importancia cultural, años 50, 60, 70 e inicios de los 80. Es igual, pero todo desde Centroamérica.

Esto permite que Lennon bajo el sol sea un aparato literario que, primero, llamará la atención a los fanáticos de John, Paul, George y Ringo, sin duda. Sobre todo, por el conocimiento enciclopédico de Montoya alrededor de la historia del grupo y de momentos puntuales en su desarrollo como fenómeno artístico y personal.

Pero hay más.

José Adiak Montoya habla sobre esta novela en un video realizado por el diario La Prensa, de Nicaragua.

“Todos somos todo, juntos”, canta Lennon en I am the walrus. Montoya lo toma al pie de la letra. No se puede hablar de una revolución musical en un país con una condición política particular. Lennon es el Lennon ideológico, contradictorio y pacifista, en la Nicaragua gobernada por la dinastía Somoza.

Ellos están ahí. Maravillados, curiosos y desesperados por la existencia de estos músicos. Anastasio Somoza García y Anastasio Somoza Debayle tienen un rol en esta historia, que los va mezclando y removiendo en un mismo terreno.

El “¿Qué pasaría si…?” se mueve en un terreno de observación particular.

Somoza Debayle es asesinado en septiembre de 1980; Lennon en diciembre del mismo año. Dos seres en las antípodas, con destinos similares y tocados de alguna manera.

Montoya, entonces, ejercita en la ficción -desde la ucronía más pop posible- una manera de comprender el lugar en el que se nació, con las pasiones y cariños que se establecen desde el arte y con el mundo exterior al que alguien se expone.

Los nombres pasan al castellano -menos el de Lennon- y en el camino se cuenta la historia del “monstruo”, de Marcos David, el niño fanático de Los Escarabajos, que luego verá en Lennon a un traidor. En 173 páginas se puede construir una novela total, sin duda.

La estación de las mujeres

Carla Guelfenbein

Alfaguara, 2019

141 páginas

USD 15,90

 

“la estación de las mujeres”, de Carla Guelfenbein. PRIMICIAS / Diego Corrales

Texto cortos, que van y vienen, como un torbellino en la vida de cuatro mujeres que en realidad son cinco o más. En cierta medida, tienen a Gabriela Mistral en el centro -al menos, de dos de las historias- como satélite que va a irradiar algo. Es como si la única mujer latinoamericana Premio Nobel tuviera un poder especial.

En realidad lo tiene, Guelfenbein lo que hace es reconocerlo.

Historia uno: Margarita, que está casada con un profesor del Barnard College, quien -ella sospecha- tiene un amorío con una de sus estudiantes. Historia dos: Doris Dana, amor final de Gabriela Mistral y albacea de su obra -ambas se conocieron justamente en Barnard Collegem en 1948-, quien tiene una noche de pasión con una amiga.

Historia tres, la del fracaso: Elizabeth es amiga de Doris Dana y estudiante del Barnard College. Ella intenta salir de la zona de privilegios en la que ha crecido y es la “pobre niña rica” del relato. No lo puede hacer, es imposible. Elizabeth aparece muerta en la residencia de hombres, en la Universidad de Columbia, en 1946.

Historia cuatro: Juliana, una pastelera en sus 80, quien se esfuerza por conocer quién era la mujer que le cambió su vida tiempo atrás. Margarita, su amiga, piensa que es Mistral. Margarita también lleva al lector a la última historia.

Anne, conserje del edificio en el que Margarita vive y que, de un momento a otro, desaparece. Hay un secreto que habrá que revelarse en esta ausencia, en este silencio.

Presentación de la novela en la FIL de Guadalajara 2019

Guelfenbein traza puntos en común, idas y vueltas, pasado y presente. La novela como experiencia de objeto que se va armando al andar.

Más allá del resultado redondo de esta novela –que como toda novela, debe tener profundidades de las cuales no puede salir-, lo destacable es el trabajo de la autora por abrir todos los registros posibles en un mismo universo: cartas, la primera persona, las elucubraciones, la mirada desde el exterior, el uso de frases de otras autoras.

La estación de las mujeres es una amalgama de posibilidades, de formas de contar mujeres en una época de tensión, pero capaces de encontrar respuestas. Quizá no sea la lectura para todo el mundo, pero es probable que la experiencia como lectoras y lectores de Guelfenbein revele otras cosas en quienes se enfrentan a sus palabras.

Y eso, en este momento, es necesario.

Terra Alta

Javier Cercas

Editorial Planeta, 2010

288 páginas

USD 12,50

 

“Terra alta”, de Javier Cercas PRIMICIAS / Diego Corrales

Varios caminos recorre Javier Cercas en esta novela, ganadora del Premio Planeta 2019 -un premio que, bajo la etiqueta de ser el que más dinero entrega al ganador, no es precisamente un termómetro de calidad literaria. Las cosas como son-.

Caminos que se cruzan con literatura, en especial con Los miserables, de Víctor Hugo. Caminos, también, que vuelven sobre la discusión de si la realidad es más fuerte o no que la ficción.

Senderos donde un mosso d’esquadra, Melchor Marín -el protagonista de la historia- va mostrando su dura vida, como exdelincuente e hijo de una prostituta asesinada; así como los gestos que lo volvieron un tipo de héroe, al matar a cuatro terroristas en Cambrils.

¡Ah! Y también hay un asesinato de empresarios industriales, los Adell, en el poblado de Terra Alta, de donde obviamente sale el nombre de la novela y eje central del libro.

Uno en el que Cercas decidió contar tantas historias como sean posible. A veces a costa de la concreción para el lector, o ese sentido de estar ante un objeto que se pueda contener como experiencia lectora. No es un fracaso, desde luego, pero Cercas sabe el oficio y quizá con el deseo de cambiar de tono, de recorrer otros espacios -como puede ser la novela negra-, el español se tropieza mucho y dispara en todas las direcciones posibles.

Es probable que ese sea el objetivo. Pero, el recurrir a varias vertientes exige al escritor un mayor control de su propuesta narrativa. Eso falta aquí.

Javier Cercas habla sobre su novela “Terra Alta” para la Real Academia Española

A pesar de esto Terra Alta no es un mal libro.

Los grandes momentos que Cercas propone al lector existen y son, precisamente, grandes momentos, gigantes. Cercas ha querido sacar al Dovstoievsky que lleva adentro y reflexionar sobre la justicia y lo que hay detrás de acciones heroicas y de la venganza. Melchor Marín es, en definitiva, un clásico personaje de Cercas, esta vez en otro contexto.

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