Kintsugi: un libro maravilloso sobre las tragedias y la vida que sigue

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

19 Abr - 0:05

"Kintsugi" es la segunda novela de la chilena María José Navia. Se la puede leer como ebook. - Foto: Diego Corrales, Primicias

Kintsugi: un libro maravilloso sobre las tragedias y la vida que sigue

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

19 Abr - 0:05

La novela de María José Navia se lee como una especie de tejido, en la que tanto los vacíos como lo escrito van configurando toda una vida familiar.

Kintsugi

María José Navia

Editorial Kindberg, 2018

80 páginas

USD 7,00 (Kindle Edition)

Kintsugi, el título de este libro se comprende en su dimensión conceptual y, en ese sentido, es la base de la experiencia de la lectura.

Porque esta historia de al menos tres generaciones de una familia chilena de clase media, media alta, es un trabajo que va de a poco. Que se sostiene por sus partes, que cuenta algunos hechos y otros no.

Sin embargo hay una totalidad, algo dolorosa, que se ilumina a medida que se avanza en la lectura.

Una novela es el conjunto de sus partes y de esas piezas que sin estar dichas, se revelan.

María José Navia (Santiago, 1982) arma una especie de rompecabezas que se puede leer como relatos separados, unitarios, cruzados por los personajes que habitan cada capítulo.

En el camino se aplana la idea detrás de Kintsugi, esa técnica japonesa de reparación de objetos de cerámica, que deja a la vista las señales de quiebre.

Paréntesis geek: el mismo concepto que se usó en The Rise of Skywalker, con la máscara de Kylo Ren. Paréntesis se cierra.

No hay nada oriental, nada asiático en el libro. El concepto se mueve alrededor de esta historia de rupturas, de vidas resquebrajadas que se mantienen juntas, por un sentido tan cercano de familia, que existe en Latinoamérica.

A pesar de todo, se es familia.

Unir las piezas

Las fracturas en Kintsugi están todo el tiempo. En Caro, José, Sofía, Tomás, Eduardo y Ema. Personajes que comparten ADN y cierta conciencia de abandono.

Porque el padre deja a la madre con sus hijos. La madre se vuelca a hacer el bien por todo el mundo, a costa de los suyos.

El hijo mayor vive en los libros, convive con una depresión y con un lunar gigante que decide extirpar.

La hija del medio trata de seguir adelante -en medio de una relación con un maestro de su universidad y la polémica que sigue- se aleja de la familia.

El hijo pequeño crece, se hace profesional, tiene una hija con una mujer a la que no quiere como quiere a otra con la que no puede estar. La hija va a crecer y va a vivir su propia experiencia de ruptura, terrible y dolorosa. En medio de un experimento casi de reality tv.

El sufrimiento, quizás como base de una realidad familiar.

Y no es que Navia esté interesada en trasladar esa idea de sufrimiento a quien lee el libro. En realidad hay una poderosa observación de lo que sucede en ciertos espacios de vida contemporánea.

Cruzados por la idea de la familia, los aceptable, lo recomendable. Pero, sobre todo, la certeza de que sin importar las acciones, la familia está ahí.

Es una, inevitablemente.

La maravilla de Kintsugi está en que sin dar detalles, ni precisiones sobre lo terrible, se entiende la tragedia.

Se sobrevive a ella, de alguna manera. Y la vida sigue.

Sospechosamente, eso es algo que se necesita en estos tiempos. Porque la literatura, incluso cuando enfrenta cosas duras, ayuda a sublimar.

Video de TheLibroShow, del canal Que Leo Forestal

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