Mezclar horror y hip-hop experimental: la receta de ‘clipping.’

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

13 Jun 2020 - 0:05

"There Existed an Addiction to Blood" es el tercer disco de esta agrupación que busca hacer hip-hop como si lo negara. - Foto: Diego Corrales / PRIMICIAS

Mezclar horror y hip-hop experimental: la receta de ‘clipping.’

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

13 Jun 2020 - 0:05

Con “There Existed an Addiction to Blood” el trío de hip-hop llega al terreno del horrorcore con un resultado extraño, pero impresionante.

El nombre es con minúscula y con un punto al final. Desde ahí existe una apuesta.

Otra tiene que ver con el mismo significado: ‘clipping‘ hace referencia a la distorsión de la frecuencia del sonido, cuando un amplificador es llevado al límite.

Hay algo de eso aquí.

Este trío, compuesto por los productores William Hutson y Jonathan Snipes, y el MC monotonal Daveed Diggs, se aleja de la receta y de los universos del hip-hop para intentar algo propio.

Con sus propias búsquedas y estéticas.

Algo que en su tercer disco queda absolutamente claro. Porque clipping. se mueve por el terreno del horrorcore para ofrecer 15 canciones que están basadas en una particular historia de vampiros.

Dar la vuelta al beat

En términos conceptuales, el horrorcore se centra en el terror como base, punto de vista y hasta sensación.

Lo que hace clipping. en There Existed an Addiction to Blood es visitar el género, quitarle elementos que no les interesaba -como el humor y, en ocasiones, la veta misógina- para hacer un álbum sobre violencia y sangre.

Basada tangencialmente en la película Ganja and Hess, de Bill Gunn -que luego Spike Lee rehiciera en 2014-, clipping. arma un disco que tiene su fuerza en Diggs y esa sobrenatural manera de rapear.

Diez mil sílabas por segundo y una capacidad de vocalizar que permite que todo se entienda.

No hay melodía posible, o es mínima. Diggs habla en segunda persona, como una sombra que atenta contra quien escucha las canciones. Estructuras que, en ocasiones, parecen reformular composiciones de John Carpenter, por ejemplo.

Sí, terror. La relación entre Nothing is safe con el tema de Halloween es más que ‘copy & paste’.

Con La Mala Ordina hay un juego metamusical que, sin alejarse de la temática del disco, consigue hacer una crítica sobre los territorios y las construcciones mafiosas que se eternizan a través del hip-hop.

Ruptura del beat. Cuerdas que entran y salen, melodías siniestras en teclados. Violencia, obviamente gratuita, que llega a su punto de cocción con un final de más de un minuto donde hay solo ruido blanco.

Como si esa violencia hubiera copado todo.

Tal como sucede en Blood of the Fang, donde adelantándose por meses a la protestas raciales de 2020, Diggs hace un llamado a las armas, como una forma de aceptar que la violencia está ahí, que se combate fuego con fuego.

“Deberías considerar tu historia como para matar por ella”, dice el vocero de clipping., que también es actor -y se lo puede ver como parte del elenco de la serie Snowpiercer-.

No hay nada seguro con clipping. solo que sus trabajos vale escucharlos una y otra vez, por todo lo que van generando en el oyente.

Son ese tipo de proyecto.

De los que, con su segundo disco, Splendor & Misery, bajo la perspectiva de la ciencia ficción, consiguió una nominación a los importantes premios Hugo, en 2017.

No ganaron, pero es suficiente para prestarles atención. Lo que pasa con clipping. pasa con pocos.

Se puede escuchar el disco aquí:

Otras recomendaciones:

Indie ecuatoriano de lujo

“Vrujas”, de Tayos Tayos Tayos

Recoop, 2020

Con esta nueva canción, Tayos Tayos Tayos sigue por ese sendero de temas que se muevan por ese sendero de música pop con tintes electrónicos y guitarras propias del indie. Vrujas funciona como una declaración de principios, en la que solo importa permanecer en el terreno que una persona quiere, bajo sus reglas. “Sacudo las sábanas, no quedará nada  / Pediré que entienda que no me quedaré, no me quedaré / y si despierto sin cuerpo, sin techo / Le diré que entienda que no me quedaré”, canta Sabi Gallegos-Anda, con un melodía que recuerda a Imogen Heap.

Ian MacKaye sigue haciendio lo suyo

“Coriky”, de Coriky

Coriky, 2020

Ian MacKaye (en la guitarra) se juntó con su esposa Amy Farina (batería) y su colega de Fugazi, Joe Lally (en el bajo) para crear una banda que lleva viva desde 2015 y que recién lanza su primer disco. Una maravilla de 11 canciones de rock alternativo con toques de punk, en el que los tres tocan y cantan, como voz principal indistintamente en varios temas, pero generando armonías vocales que funcionan a la perfección. Y como digno representante de ese ethos particular, característico de MacKaye, el disco solo se puede encontrar en bandcamp. Nada de Spotify y Apple Music.


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