Música y feminismo es la poderosa propuesta de María Santa

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

15 Mar 2021 - 0:05

La cantautora y productora María Santa lanza su carrera con una clara conciencia de género y de provocación en el terreno de las ideas. - Foto: Cortesía María Santa

Música y feminismo es la poderosa propuesta de María Santa

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

15 Mar 2021 - 18:08

Con el título de su primer tema promocional, ‘¿Dónde están mis hermanas?’, la cantautora y productora María Santa deja en claro que la música debe tener una intención.

Hay varias maneras para empezar a hablar sobre lo que hace María Santa. Todas son como flechas que confluyen en el mismo punto.

Se llama María Cristina López y tiene 22 años, por ejemplo. Estudió, desde muy pequeña, piano y canto y toca algo de guitarra. Estudia producción musical, aunque en el último semestre dejó la universidad para terminar su proyecto.

Se crió entre la música de Mercedes Sosa y la cumbia, y una fuerte experiencia de educación religiosa.

Hace canciones y las graba. Tiene un disco casi listo, que saldrá en octubre próximo. Fue víctima de abuso y encontró en la sororidad, desde el feminismo, una forma de salir adelante, de recuperarse.

María Cristina López es María Santa. Empieza una carrera musical con ese nombre, que tiene tanto de fuerza como de paradoja. Porque es un nombre que hace referencia a una figura religiosa importante, pero está dado la vuelta. No por irrespeto, sino por un ejercicio político.F

La obra de María Santa es de una fuerza que impresiona, sobre todo al tratarse de una mujer joven. Por la claridad que tiene, por el objetivo definido, por hacer canciones con un sentido feminista, que desborda incluso en cómo se presenta en redes sociales.

Un nombre así se vuelve contundente. Ella lo sabe y en este video explica por qué usarlo para una carrera solista.

Dónde están mis hermanas

Este es el primer sencillo de María Santa y su título lo dice todo. Es una canción que habla sobre la violencia contra la mujer, sobre femicidios.

Hay dolor, tanto como ira y denuncia. Pero sobre todo hay una música, melodía y letra que traducen muy bien lo que ella busca. Porque en una misma canción conviven la melancolía andina con una disonancia perfecta en los acordes. Ese universo puede tener belleza y terror.

Dónde están mis hermanas parece ser la canción de una película. Pero una que todo el mundo conoce, que se repite, que no se termina.

En su parte central, María Santa hace varias voces, que parecen ser los coros fantasmales de las hermanas desaparecidas, para luego cantar sobre “las estrellas fugaces que ya no sufren más”.

La última nota que ella canta en la canción, con la que se cierra, deja el final abierto. Esa pesadilla no se ha acabado. El tema pone la piel de gallina.

¿De dónde viene la canción? Lastimosamente de algo muy cercano a ella. Un hecho concreto la inspiró.

Un disco que se llamará La Bruja

Que su disco a lanzar se llame La Bruja tiene que ver con varias razones. Está la histórica: cómo entre los siglos XV y XVII se cazó a centenares de mujeres y se las quemaba o ahogaba, acusándolas de brujería, de ser concubinas del demonio.

Esa imagen perdura. “Bruja”, como término despectivo hacia una mujer. La considerada mala o quien no se amolda a una idea particular sobre lo que es lo correcto.

Alguna vez se lo dijeron a ella. Esa es la razón personal. “Eres una bruja“, le reclamó alguien que ella quiere mucho.

La expresión se le quedó en la cabeza.

Y la aceptó, se identificó y pudo componer canciones en función de su experiencia y la de otras mujeres. Música en la que pudo trabajar también desde la producción con Jorge Muñoz. Temas que suenan a ella, a sus inquietudes, a sus sensaciones e ideas.

María Santa está preparando un video de Dónde están mis hermanas, que tomará la estética de la imagen de la portada – en clara alusión a La Piedad, la famosa escultura de Miguel Ángel Buonarroti- como base para el audiovisual.

Porque ese lamento, esa tristeza por las hermanas desaparecidas, es también una máquina de reclamo y rechazo y de, por qué no, abrir los ojos de una vez por todas.

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