Noriega, Harwicz, Safran Foer y Blum: libros para esta semana

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

18 Ago 2019 - 0:05

'Guápulo' es la última novela publicada por el escritor ecuatoriano Alfredo Noriega. - Foto: PRIMICIAS

Noriega, Harwicz, Safran Foer y Blum: libros para esta semana

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

18 Ago 2019 - 0:05

Noriega narra con maestría lo que pasa con un padre que trata de entender el asesinato de su hija. Harwicz y Blum indagan sobre los monstruos que están cerca, cada una a su manera. Safran Foer habla sobre la destrucción de un matrimonio, al mismo tiempo que desaparece el Estado de Israel. Estas son las recomendaciones de la semana.

 

Guápulo

Alfredo Noriega

Cactus Pink, 2019

154 páginas

USD 10

El arranque de la nueva novela de Alfredo Noriega es emocional. De entrada sabemos que la hija del narrador ha sido asesinada. Pero él, para no enfocarse en el dolor de la pérdida, habla de los puntos en común con ella.

De aquello que con distancia y tiempo ha podido encontrar como espacio de intersección entre su historia y la de su hija -una joven mujer adulta- que ya no es más.

En ese sentido, Guápulo es representante de una literatura de antiduelo.

El dolor está ahí, pero no es lo que mueve el relato. En realidad, cualquier espacio para el luto queda disuelto en la medida que el padre -que busca una explicación a las acciones que motivaron que su hija estuviera en un lugar preciso, en el peor momento- se enfrenta a datos que le van llegando, sin buscarlo.

Él funciona como un detective, pero no quiere resolver nada. Porque todo está resuelto: los asesinos, los doctores que no la atendieron, las personas que atestiguaron todo. El relato ya está armado desde el inicio.

La novela está basada en el caso de la vida real de la muerte de Charlotte Mazoyer, joven francesa que fue asaltada con violencia en la zona de Guápulo, en 2009, y que falleciera horas después.

Noriega le dedica la novela a la memoria de Mazoyer. Sin embargo hay que aclarar que lo que hace es pura ficción. Está en ese terreno, en el que incluso puede rozar lo autobiográfico, para encontrar elementos que le ayuden a contar lo que quiere decir.

Guápulo es una novela que mira la tragedia hacia atrás, pero no para lamentar la pérdida, sino para encontrar una sendero preciso para continuar avanzando y un espacio propio.

Y Noriega, con su estilo rápido, consigue atrapar y no soltar al lector, que no necesita un final feliz, solo conocer que el personaje principal ha llegado a un puerto en el que todo parece marchar mejor. Finalmente de eso se trata.


 

Degenerado

Ariana Harwicz

Anagrama, 2019

128 páginas

USD 20.95 (vía Amazon)

'Degenerado', la última novela de Ariana Harwicz

‘Degenerado’, la última novela de Ariana Harwicz PRIMICIAS

Lo de Ariana Harwicz es un estilo que se puede entender como firma, como una literatura propia. Incluso por encima de lo que algunos lectores puedan percibir detrás de esa forma de contar sus historias.

Entonces hay un estilo Harwicz. Y estremece. La base está en el monólogo interior, que también se encuentra en sus otros trabajos. Y una sordidez y dureza que en Degenerado adquieren niveles estratosféricos.

Aquí, Harwicz apuesta por la primera persona masculina. El tipo que crea es un ser despreciable, un verdadero monstruo: un pedófilo. Y es a través de él que se cuenta una historia que funciona como un vehículo de generación de pensamiento.

El monstruo se humaniza con este ejercicio. No hay justificación, pero sí un shock para el lector. Porque la idea es la incertidumbre, la crudeza y la certidumbre de que el mal está cerca, toca el hombro y puede atacar en cualquier momento.

Y pese a ser una lectura corta -Harwicz no escribe textos de tan largo aliento- pareciera que todo un universo de crueldad se abre ante el lector, pero no para dañarlo. Solo se trata de una novela que indaga a través de lo oscuro.

No hay deseo de dar lecciones. Solo un firme cuestionamiento sobre quiénes están alrededor y sobre la misma humanidad que, incluso, puede cometer los hechos más terribles.


 

Aquí estoy

Jonathan Safran Foer

Seis Barral, 2017

720 páginas

USD 12

'Aquí estoy', de Jonathan Safran Foer.

‘Aquí estoy’, de Jonathan Safran Foer. PRIMICIAS

A esta, la tercera novela de Jonathan Safran Foer, le tomó 11 años aparecer. Es un inmersión casi total a la vida de un judío estadounidense que ve cómo su matrimonio se va a pique, al mismo tiempo que Israel desaparece por un desastre natural.

Una historia mínima y personal, enmarcada en un universo más amplio, sin abandonar la vida de Jacob Bloch, un escritor judío en Washington DC que hace guiones para una serie de HBO. Están las personas a su alrededor, sus hijos, su esposa o exesposa, otras familiares, su identidad como judío y la relación con Israel.

Todo se cruza y en ese cruce se produce la maravilla de la ficción.

Una novela como esta -que saca su título de la respuesta que da Abraham cuando le piden, en nombre de Dios, que sacrifique a su único hijo- presenta dos particularidades debido a su carácter monumental.

Primero, pues tiene altibajos y muchos. Hay un caos en ciertos momentos que Safran Foer parece no controlar.

Y luego, hay espacio y páginas suficientes para desarrollar las historias y crisis de los personajes, con tanta profundidad, que el lector lo agradece. La tragedia de no tener un lugar -no hay casa familiar, no hay Israel exige una reconstrucción que en ocasiones presenta inconvenientes.

No importan los problemas con Aquí estoy. Safran Foer toma un cambio radical en su vida (su divorcio) y profundiza en las ideas que ese hecho generó. Así aparece esta una novela que debe ser leída como una experiencia literaria única. Porque lo es.


 

El monstruo pentápodo

Liliana Blum

Tusquets, 2014

240 páginas

USD 25.99 (vía Amazon)

'El monstruo pentágono', de Liliana Blum.

‘El monstruo pentágono’, de Liliana Blum. PRIMICIAS

Raymundo Betancourt es despreciable. Está obsesionado con las niñas. Las ve, las observa, trama su estrategia. Hay algo que quiere hacer y lo hace. Se trata de poseerlas.

Este ser repudiable es aceptado también por la mujer que lo ama y que es la cómplice de un acto horroroso: el rapto de una niña de seis años, y su permanencia con Betancourt, en un sótano que ha construido. A veces baja y abusa de ella. Eventualmente se cansará, o terminará destruyendo a la pequeña.

Es el único desenlace posible.

Él es considerado como el modelo de vecino y ciudadano, un profesional que apoya a varias causas. Pero por dentro todo está podrido. Blum permite que el lector tenga el corazón en su boca, pero no hay terapia de choque.

Existe una construcción de escenas, una detrás de otra, que lleva al lector a comprender que la única manera de detener a este monstruo es ser igual de montruoso. Sí, hay una advertencia en lo que se narra. Pero, sobre todo, existe una certeza de que en el final de la historia, solo importa lo correcto: el monstruo debe y puede ser detenido.

Al final, más que leer un historia con moraleja, se trata de cuestionar la ingenuidad social y los conceptos sobre lo que es el amor y lo que este puede soportar.

Solo porque, a veces, la soledad permite que se filtren todo tipo de monstruosidades.

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