The Craft: retorno de las jóvenes brujas contra la violencia

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

13 Nov 2020 - 0:05

Con "The Craft Legacy" se retoma una historia que parecía ya cerrada, pero siempre hay puertas que se pueden abrir de vuelta. - Foto: PRIMICIAS

The Craft: retorno de las jóvenes brujas contra la violencia

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

13 Nov 2020 - 0:05

En esta nueva versión/continuación de ‘The Craft’, la dinámica es casi similar a la anterior. Sin embargo, a la mitad, el filme vuela a un lugar original e interesante.

Si ya de por sí había tomado casi 25 años hacer una secuela de un clásico noventero como The Craft, es importante llegar al punto de decir: la espera valió la pena.

Lastimosamente, eso no se puede decir en esta ocasión.

Y no porque The Craft Legacy sea un desastre. En realidad la película que escribió y dirigió Zoe Lister-Jones tiene un segundo acto que funciona en la medida que se vuelve un producto de esta época. Eso le permite explorar algunas ideas que actualizan las razones por las que cuatro mujeres jóvenes arman un aquelarre.

Pero, esto llega después de un arranque rápido, casi gratuito y sin sentido. Y se anticipa a un desenlace que se ve venir a 10 kilómetros de distancia, lo que hace que toda la tensión se desinfle.

En sí The Craft Legacy quiere recuperar cierta mística del filme de 1996, que estaba protagonizado por Neve Campbell, Robin Tunney y Fairuza Balk. Y en el camino deja en claro que la película noventera es mejor. Sobre todo porque las motivaciones de sus personajes estaban mucho más claras en su momento, que en la producción reciente.

Hoy, incluso con la posibilidad de hablar con más libertad de otras cosas -hay una escena de masturbación femenina, para ahuyentar a tías abuelas- los personajes no interesan. Quien la ve no sabe qué hay detrás de ellos, qué representan o qué los mueve. 

Quizás con la excepción de dos de ellos: Lily y Timmy.

Porque es a través de ambos que la película parece tener fuerza y sentido. Hasta que simplemente deja de tenerlos.

El recurso de siempre

Lily (Cailee Spaeny) y su madre Helen (Michelle Monaghan) cambian de vida. Van a otra ciudad para vivir en la casa de Adam (David Duchovny), el novio de Helen, quien vive con sus tres hijos, todos hombres. Sí, chicos versus chicas.

Las sospechas empezarán a ser realidad de inmediato.

Porque sin perder tiempo Lily se convierte en la cuarta integrante de un aquelarre conformado por Frankie, Tabby y Lourdes. Esto a remembranza de lo que sucede con el personaje de Robin Tunney en la película original. Y claro, empiezan los conjuros.

Del tipo que deja en claro -de manera literal- que las mujeres unidas, que las brujas, pueden ser peligrosas para el orden, para que las cosas sigan el sendero correcto, para que no haya desviaciones.

Las cuatro mujeres -las cinco, si se cuenta a la madre de Lily- deben enfrentarse a un patriarcado igual de poderoso -de repente hay muchos más personajes capaces de hacer “magia”-, que necesita escarmentarlas y hacerlas entender que ellas no están en el poder.

Y a pesar de que esto pueda parecer obvio, hay un nivel de impacto a través de lo que se muestra con el personaje de Timmy (Nicholas Galitzine).

Es en realidad la parte de la historia que tiene mejor forma y que golpea. Porque de ser un tipo detestable, se convierte en alguien más luego de un conjuro de las jóvenes brujas.

Solo es cuestión de tiempo para salir del humor que esta transformación genera, hasta llegar al dolor más profundo y, por qué no, a la tragedia.

Este momento intenso de la película no se va a repetir más y el filme no se va elevará nuevamente, ni siquiera cuando se produce el cruce obligatorio con lo que fue The Craft. Porque sí, están conectadas y vaya de qué manera: la más burda.

The Craft Legacy

Dir y guion: Zoe Lister-Jones

Elenco: Cailee Spaeny, Michelle Moyhaghan, David Duchovny, Nicholas Galitzine, Gideon Adlon, Lovie Simone y Zoey Luna.

Sony Pictures Releasing, 2020

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Una vez más no viene mal

“Pinocho”, de Matteo Garrone

Vertigo Films, 2019

Una nueva versión de la clásica historia de la marioneta que quiere ser un niño real. Su director, Matteo Garrone, la ha tenido complicada, tanto por lo que costó hacer la peli -un proyecto que desarrolló durante años- así como por el hecho de que cuando estuvo lista e iba a salir a salas, llegó la pandemia. Igual, es un placer ver a Roberto Benigni como Geppetto, en un filme que recurre a los efectos prácticos en lugar a los diseños de computadora, lo que le da un aire de importancia al resultado.

Fábrica de éxitos

“Padre no hay más que uno”, de Santiago Segura

Atresmedia Cine, 2019

Si bien ya en salas españolas se ha estrenado la secuela, en esta parte del planeta recién llega la primera película en la que Santiago Segura -en clave de remake de una comedia argentina- debe quedarse en casa al cuidado de toda la familia, luego de que la mujer se va de viaje y lo deja a cargo de todo. Segura es un genio de la comedia y aquí lo demuestra, sobre todo, porque es capaz de reconocer dónde se encuentra el éxito y cómo enfocarlo para que la gente vaya más a salas. Algo que se necesita en este momento para que el cine no muera.

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