Robinski, el ecuatoriano que retrata leyendas de los volcanes

Cultura

Autor:

EFE

Actualizada:

28 Oct 2020 - 9:15

Fotografía cedida por Robinski del volcán Chimborazo, tomada en enero de 2020, en Riobamba (Ecuador). - Foto: EFE

Robinski, el ecuatoriano que retrata leyendas de los volcanes

Autor:

EFE

Actualizada:

28 Oct 2020 - 15:24

Con una cámara y una armadura de paciencia y determinación, el ecuatoriano Roberto Valdez captura a través de su lente el lado más poético de los imponentes volcanes de los Andes. Foto a foto, relata las historias y leyendas ancestrales sobre estos colosos.

Guayaquileño de nacimiento pero de corazón andino, Valdez ha logrado a sus 28 años conquistar cumbres para mostrar los diferentes parajes ecuatorianos desde lo más alto de los volcanes.

Ha contado así, casi como en un culto, las tradiciones del país de la mitad del mundo.

Detrás de cada una de sus imponentes instantáneas, un diálogo franco tête-à-tête con el coloso.

A él llega a pedir permiso para que “colabore” y le ofrezca “los mejores climas” y que le facilite su misión de convertirse en “puente” de esos lugares.

Su genuina capacidad de sentir es el ingrediente principal para su conexión con la naturaleza, que luego traslada a sus capturas.

“Me sensibilizo para sentir a flor de piel todas estas sensaciones que te ofrece la naturaleza”, explica Robinski. “Ya sea un frío extremo en las montañas o un calor abrumador en los desiertos”.

La pasión de este guayaquileño por la fotografía lo ha llevado a afrontar situaciones incómodas. Desde volcanes activos, animales salvajes o ecosistemas hostiles.

Los riesgos siempre van a estar presentes pero “no por eso voy a dejar de hacer lo que amo”, cuenta.

Anecdóticamente relata la experiencia de verse atrapado en una colina con veinte toros salvajes.

“Me quedé quieto, como una piedra, entre los pastizales y no me moví por media hora”, añade, destacando que “por suerte no se acercaron”.

Tributo a Jodorowski

Su nombre artístico, Robinski, es un tributo al artista chileno Alejando Jodorowski. De él dice “siempre ha consumido su arte.

Y aún así, precisa que “Roberto” y “Robinski” trabajan de distinta forma. “Cuando tengo una cámara en mano ya no pienso como una persona cualquiera, sino como fotógrafo. Son mentes diferentes”.

Robinski creció a la sombra de su abuelo que, sin ser profesional, tenía su propio cuarto oscuro.

Desde pequeño “desbarataba cámaras como un cavernícola” por la mera curiosidad de entender cómo funcionaban. Pasaron los años y se dedicó a la fotografía profesional.

Hoy, una de sus peculiaridades como artista es la “paciencia”, porque retratar fenómenos naturales le exige horas de espera.

Así, para capturar la rotación de la Tierra reflejada en las estrellas, permaneció de vigilia durante horas hasta pillar una luna ascendente que iluminara su panorámica.

“Tuve que quedarme despierto, mirando a la cámara durante tres horas, porque si me dormía, perdía la foto”.

En otra ocasión, esperó un año hasta poder capturar el volcán Sangay, uno de los más de 80 que hay en Ecuador, con lava en la cima.

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Será que los volcanes son tan románticos, que como no he ido a visitar al Sangay en mucho tiempo por la cuarentena, él vino a visitarme a mí en forma de ceniza? Hoy muchas ciudades de Ecuador amanecieron cubiertas de un color gris por la ceniza que este estrato volcán lanzó en la madrugada. Es importante recordar que Ecuador al ser un país geográficamente pequeño, también tiene una mayor cantidad de volcanes en su territorio, y de alguna forma es normal que el país amanezca cubierto por las cenizas de alguno de estos. Pero aún más importante es informarse bien, seguramente los noticieros dirán que es un nuevo fin del mundo, que en lo que va del año hay un fin del mundo cada mes, mejor escuchen lo que dicen el @igepnecuador en todas su redes (twitter sobre todo) esa es información de personas que saben. No de otros que les interesa el rating y sensacionalismo. Hace unos años pasó lo mismo con la ceniza del Cotopaxi, yo aún estaba en el colegio, y seguirá pasando. La foto la hice un mayo del 2016 #Sangay #CenizaSangay #Ecuador

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La sombra del amor

Aunque ha fotografiado más de quince volcanes, su favorito es el Chimborazo, de 6.268 metros de altitud y “el primero que asoma” al subir a la Sierra desde Guayaquil.

“Resulta místico”, señala sobre la “conexión mágica” que siente con este coloso, un icono nacional por su presencia en el escudo del país.

Y agrega que “todas las leyendas que se desarrollan” alrededor del padre de los volcanes, “muestran esa figura de nobleza”, dice. “Dentro de todo el caos que representa, el Chimborazo da una sensación de magia pura”.

Una magia originada en el sinfín de leyendas y mitos alrededor de estos colosos, como la del amorío entre el Taita (padre, en quichua) Chimborazo y la Mama (madre) Tungurahua.

Separados por poco más de 36 kilómetros, su romance se concreta únicamente cuando la sombra de uno se proyecta sobre el otro. “La única forma de tocarse es durante el amanecer o el atardecer”, señala el artista.

Robinski ve la fotografía como “herramienta para percibir los cambios” sobre el medioambiente.

“Ver cómo las especies sufren, cómo cambian los paisajes por mano del hombre y tener la capacidad de hacer algo”, afirma. “La fotografía es un espejo para ver lo bueno y malo que hacemos”.

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Lamento ser portador de este tipo de noticias, pero así como utilizo mi fotografía y esta cuenta para honrar la belleza de nuestras montañas, también tengo que contar este tipo de noticias para conservarlas. Ayer acampando en el Chimborazo me encontré con esta cantidad de basura, que inicialmente pensé que entraría en una funda pequeña, pero al recolectarla llené todo este dry bag entre botellas, vasos, fundas de caramelos, snacks y hasta papel de baño. Más allá de la broma interna del “no ensucien mi oficina” que yo suelo decir, las áreas protegidas son las más susceptibles a este tipo de contaminación, la fauna puede comerse una de estas fundas solo porque aún conserva residuos de comida, también da una imagen muy mala de sus habitantes y moradores que al pasar junto a mi viendo que estaba recogiendo toda la basura que veía a mi paso, ellos no hacían nada. A veces siento que estoy arando en el mar, pero sé que así como yo, hay más personas que cuidan y protegen las montañas, ya seas fotógrafo de naturaleza o montañero o las dos como varios colegas, te invito a recoger toda la basura que se acumulan en estos lugares, porque la naturaleza no es un parques de diversión y peor ser basureros. Futuras generaciones lo agradecerán.

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