La Cocina Imaginada
El nuevo ‘Museo del Cacao’ en Guayaquil es algo que vale la pena visitar
Ignacio Medina

Ignacio Medina

Me dedico al periodismo gastronómico desde hace 40 años. He trabajado en diarios, revistas especializadas, emisoras de radio y programas de televisión. La crítica es imprescindible para avanzar en cualquier disciplina; sin ella es difícil hacerse preguntas y recibir estímulos para buscar respuestas. 

Actualizada:

15 Ene 2022 - 0:05

Guayaquil tiene un nuevo museo que merece la pena visitar. Se inauguró el 28 de julio de 2021 y está dedicado al cacao y al chocolate.

Ocupa la Casa Patrimonial Guzmán, construida en los años 20 por la familia Guzmán Aspiazu, uno de los grandes productores de cacao del tiempo de ‘la pepa de oro’.

Después del gran incendio que devastó Guayaquil en 1896, la calle Panamá vio crecer las casonas, que solían ocupar los comerciantes de cacao.

El muelle quedaba a dos pasos y en sus veredas secaban las pepas de cacao llegadas de las plantaciones situadas río arriba.

Imagen de la icónica calle Panamá, en el centro de Guayaquil.

Imagen de la icónica calle Panamá, en el centro de Guayaquil. PRIMICIAS

El ‘Museo del Cacao’ dedica sus 15 salas (abre de martes a domingo) a mostrar la historia de un fruto que cambió la vida de la ciudad.

Guayaquil creció alrededor de un puerto dominado por ‘la pepa de oro’. El cacao alimentó el crecimiento de la ciudad y de la provincia. Guayas y Guayaquil avanzaron impulsados por el comercio del cacao.

Empezó hace casi dos siglos, cuando El Nacional mandaba en las chocolateras europeas. Coincidió con el trabajo de los pioneros del chocolate suizo, como Coilleur, Lindt, Tobler, Suchard y Nestlé, que prosperaron entre 1820 y 1870. 

La recién inventada leche en polvo, la prensa que ayudó a separar la manteca de cacao del cacao, y la aparición de la primera conchadora, que lo hizo más fluido, impulsaron la definitiva popularización del chocolate, lo que multiplicó la demanda de cacao y trajo prosperidad a la costa de Guayas.

El esplendor duró hasta los años treinta del siglo XX, cuando las epidemias mermaron la producción y los chocolateros europeos cambiaron de proveedores.

El largo y costoso trasporte a Europa desde los puertos del Pacífico hizo que las potencias coloniales europeas cultivaran el cacao en sus colonias africanas y asiáticas, relegando los cacaos americanos.

Las provincias de Guayas y Los Ríos sufrieron las consecuencias y muchas haciendas se cambiaron al cultivo de banano.

Todo eso se muestra en el ‘Museo del Cacao’ de Guayaquil, una visita imprescindible para los amantes del chocolate.

La exposición recorre todos los tiempos del cacao, desde los primeros datos históricos de su cultivo y transformación, encontrados en Palanda (Zamora Chinchipe) y datados hace más de 5.000 años, hasta el esplendor actual, que sitúa Guayaquil como la capital mundial del cacao.

Pasados cien años, la pepa ecuatoriana vuelve a ser de oro. Ecuador, que apenas ofrece el 3% del cacao cosechado en el mundo, destaca entre los productores de cacao de calidad, cubriendo casi el 67% de la producción mundial.

Con permiso del CCN 51, el híbrido creado en 1965, más resistente a enfermedades y más productivo, que invadió nuestros cacaotales y llevó al retroceso del Cacao Nacional.

El museo traza un recorrido a lo largo de la historia que pasa por las culturas manteñas, responsables de llevar el cacao hacia el norte, navegando por el Pacífico y llega hasta el esplendor de la pepa de oro, entre los siglos XVII y el XIX, desde el cultivo del cacao hasta la elaboración del chocolate.

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