La trágica historia del adolescente que asesinó al fiscal Escobar

En Exclusiva

Autor:

Carolina Mella

Actualizada:

28 Sep 2022 - 5:28

Un adolescente de 16 años fue detenido por la Policía como el principal sospechoso de disparar contra el fiscal Édgar Escobar. Guayaquil, 19 de septiembre de 2022. - Foto: Policía Nacional

La trágica historia del adolescente que asesinó al fiscal Escobar

Autor:

Carolina Mella

Actualizada:

28 Sep 2022 - 8:46

El menor de edad implicado en el crimen del fiscal Édgar Escobar, en Guayaquil, huyó de su casa y abandonó las charlas de rehabilitación, luego de ser detenido por un robo.

Cristhian D. debía estar en clases en el colegio la mañana del 19 de septiembre de 2022, como cualquier otro adolescente de 16 años.

Sin embargo, ese día, Cristhian viajaba como pasajero en una moto que había sido robada el día anterior y empuñaba un arma cuando se acercó al fiscal Édgar Escobar, a quien disparó 15 veces.

La Policía lo implica como el autor material del crimen de Escobar, quien era fiscal de Garantías Penales y trabajaba en la Fiscalía del sector de La Merced, en el centro de Guayaquil.

El menor de edad fue llevado al Centro de Adolescentes Infractores de la ciudad, donde 80 adolescentes, de entre 14 y 17 años, están internados por delitos graves, como violación, robo, asesinato, tráfico de sustancias y secuestro extorsivo.

Cristhian había salido de ese centro de privación de libertad apenas tres meses antes del crimen de Escobar, por orden de una jueza que le cambió la resolución de internamiento por medidas preventivas.

“El joven llegó al centro por una investigación por robo, pero a los dos meses, la jueza le dio medidas no privativas, que también las verifica el SNAI en la Unidad de Desarrollo Integral”, explica Euriza Rivera, directora de Medidas Socioeducativas para Adolescentes Infractores.

El SNAI es el Servicio de Atención de Personas Privadas de Libertad.

La jueza dictaminó que Cristhian debía asistir durante cuatro meses a charlas y capacitaciones de apoyo, que son parte del tratamiento de rehabilitación que tiene el SNAI para los adolescentes con medidas no privativas, lo que incluye que sigan con sus estudios.

Pero Cristhian solo fue a las charlas durante mes y medio. Incluso su madre lo acompañó a algunas citas, pero “el chico, en un momento determinado, dejó de asistir”, dice Rivera.

Cristhian proviene de una familia disfuncional y escapó de la casa donde vivía con su madre y la pareja de ella. Lo último que se supo fue que estaba refugiado en casa de su abuela.

“Se estaba intentando cambiar en él ciertos esquemas en el comportamiento que se habían detectado en las evaluaciones del equipo técnico”, añade la funcionaria, sin ofrecer mayores detalles por la reserva de la información que debe mantener al tratarse de un menor de edad.

“Nosotros lo atendimos en una unidad zonal, pero dependemos mucho de que el chico quiera asistir y de que la familia lo apoye. En este caso, él dejó de ir y el procedimiento quedó inconcluso”, dice Rivera.

En agosto, Cristhian dejó de ir a las charlas. Dejó de responder el teléfono y, según el SNAI, notificaron a la jueza del incumplimiento de las medidas.

En este escenario la jueza podía revocar las medidas, pero no hubo respuesta del sistema judicial.

Tampoco existió un acompañamiento de ninguna institución estatal. No se activó ninguna alerta para seguir el caso de este joven, que cumplía una resolución judicial no privativa.

“Deberían asistir en el tratamiento otras entidades como los ministerios de Educación y de Inclusión, así como el Municipio”.

Euriza Rivera

El proceso de rehabilitación

Según el (SNAI), en Guayaquil hay 138 adolescentes de entre 14 y 17 años de edad, que han sido detenidos por algún tipo de delito. 

De ellos, 80 están internados en el Centro de Adolescentes Infractores cumpliendo una resolución judicial y 58 tienen una medida preventiva que cumplen en libertad.

“Hemos visto un incremento de casos en jóvenes de 16 y 17 años. Lastimosamente, los chicos están siendo cooptados, porque las organizaciones delictivas están supliendo las necesidades que otro tipo de instituciones debieran solventar”, dice Rivera.

El tratamiento de rehabilitación para adolescentes consiste en cinco ejes:

  • Autonomía del joven
  • Salud
  • Educación
  • Ocupación laboral 
  • Vínculos familiares

“El adolescente que ingresa es atendido por un médico, averiguamos dónde estaba estudiando para insertarlo al colegio, tratamos a las familias y los involucramos en diferentes talleres que existen en el centro para que trabajen”, explica Rivera. 

Hay un equipo de psicólogos y trabajadores sociales, agrega la funcionaria, que acompaña “a los chicos para que puedan reconocer el daño y repararlo. Les ayudamos a elaborar un proyecto de vida, pero el éxito depende mucho de la voluntad de los adolescentes y de la familia”.

No puede asegurar el éxito a largo plazo del programa de rehabilitación porque no existen instituciones que den seguimiento a los adolescentes una vez que salen del centro.

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