Contrapunto
Antonia Brico y la ruptura de la discriminación en la música
Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

3 Sep 2021 - 19:03

En los años veinte y treinta del siglo XX la neerlandesa Antonia Brico (1902-1989) se convirtió en la primera mujer directora de una orquesta sinfónica; su lucha fue exitosa, pero no le alcanzó para romper completamente la tradición misógina de la sociedad de entonces.

Y no fue por falta de preparación o de dedicación, porque las estadísticas no hacen más que mostrar la realidad, tal como se manifiesta al final de la película holandesa (2018) ‘Antonia: una sinfonía’ (The Director), disponible en Netflix.

En 2008, se dice en el filme de Maria Peters, la muy respetada revista Gramaphone publicó que, en un ranking de las 20 mejores orquestas del mundo, ninguna tuvo a una mujer como su directora principal.

La misma revista señala que entre los 50 mejores directores de todos los tiempos el porcentaje de mujeres es de 0%.

Más allá del análisis de la película, lo más importante es que se trata de una historia de la vida real, de una mujer que sufrió la discriminación desde que llegó a Nueva York junto con sus padres adoptivos.

Sin embargo, entre los logros alcanzados destaca haber dirigido, en 1930, a una de las más prestigiosas y antiguas orquestas: la Filarmónica de Berlín, pero solo en calidad de invitada.

La famosa orquesta, desde su fundación en 1882, no ha tenido más de una decena de directores titulares.

Nacida en Róterdam, Antonia Louisa Brico fue adoptada y, a los cinco años llegó con sus nuevos padres a Nueva York, donde fue rebautizada como Wilhelmina Wolthuis; todo eso lo conocería muchos años después, cuando tomó la decisión de su vida: dirigir una orquesta.

Antes de conseguirlo recibió toda clase de humillaciones, desde las de su madre adoptiva, que le exigía dinero para subsistir, hasta la de los músicos que no aceptaban ser dirigidos con la batuta en las manos de una mujer.

El único apoyo lo consiguió de Eleanor, la esposa del presidente Franklin Delano Roosevelt.

Eleanor ayudó para que Antonia concretara la idea de creación de la primera orquesta sinfónica, la New York Women’s Symphony, integrada exclusivamente por mujeres y dirigida por Brico.

La misma Gramophone destaca que esa orquesta tuvo solamente cuatro años exitosos, en los cuales despertó expectativa en la prensa y en la crítica de la época.

Indica que cuando Antonia comenzó a aceptar hombres entre los músicos, el interés del público comenzó a mermar y eso derivaría en la desaparición de la orquesta.

Sin embargo, la perseverancia de Antonia Brico no desapareció y la directora continuó trabajando para formar musicalmente a mujeres.

Según ‘Mujeres en la Historia’, en 1947, Brico se instaló en Denver para dirigir una pequeña orquesta “pero su nombre fue cayendo en el olvido”.

Con la única diferencia de Clara, la esposa de Robert Schumann, el destino de Brico no fue muy diferente del que sufrieron algunas pianistas como Fanny, la hermana ‘silenciada’ de Felix Mendelssohn o Maria Anne, la hermana mayor de Wolfang Amadeus Mozart.

Después de Antonia Brico, entre los años 1947 y 1989, la rusa Veronika Dudárova (1916-2009) dirigió a la Orquesta Sinfónica Estatal de Moscú. Comenzó como asistente y fue nombrada directora principal en 1960.   

En Ecuador destaca la maestra Andrea Vela, que dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional durante una temporada y luego a la Sinfónica de Loja.

En Ecuador destaca la maestra Andrea Vela, que dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional durante una temporada y luego a la Sinfónica de Loja. Estudió dirección orquestal en China y en los Estados Unidos.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores pero no la posición del medio.

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