El Chef de la Política
Arauz y sus estrategas de la oposición
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

20 Dic 2020 - 19:02

Al día de hoy, la estrategia de Andrés Arauz para llegar a la Presidencia es la más clara y directa de todas las que circulan en la arena electoral.

Más allá de las cercanías o distancias que pueda generar esa candidatura, tanto su propuesta como los efectos inmediatos que desata van consolidando su paso a segunda vuelta y, dependiendo de quien sea su contradictor, sus probabilidades de llegar a Carondelet también van en aumento.

En ese éxito relativo confluyen dos tipos de factores. De un lado, están aquellos relacionados con la asesoría recibida.

De otro lado, están los que tienen que ver con el enorme apoyo que inconscientemente le generan los candidatos que se presentan como sus opositores.

Tan importante es este segundo grupo de factores que cuesta valorar si los avances de Arauz se deben más a las virtudes de su campaña electoral o al efecto benéfico proveniente de quienes, en el afán de opacar su imagen, lo que terminan propiciando es un incremento de adherentes a su candidatura.

Arauz es el candidato de Correa y su oferta es replicar lo ocurrido durante los diez años de gobierno de la Revolución Ciudadana.

  • En lo económico, un modelo estatista y distante de los organismos multilaterales de crédito.
  • En lo político, la idea de la disputa y el conflicto como ejes de la relación entre gobierno y sociedad.
  • En el plano internacional, la redefinición del concepto de soberanía, observable en la vinculación con potencias como China o Rusia y el consiguiente distanciamiento de Estados Unidos y sus satélites.

Así, Arauz no deja entrever que exista alguna arista de la política pública de Correa que deba ser corregida o mejorada. No hay espacio para la autocrítica y esto es comprensible, pues el candidato de la Revolución Ciudadana no tiene por sí mismo el capital político que le permita darse libertades de ese tipo.

Por tanto, no es una propuesta reformista, como la de Luis Arce respecto a Evo Morales en Bolivia, por ejemplo.

Bajo dicho posicionamiento, Arauz no solo mantiene el voto cautivo de la Revolución Ciudadana, calculado en alrededor de 20%, sino que deja abierta la puerta para capturar el voto de los indecisos.

Precisamente, hacia ese electorado que aún no tiene una decisión firme van dirigidas una serie de propuestas de Arauz que, aunque suenan poco creíbles, terminan beneficiando su candidatura, no tanto por el impacto de su contenido sino por la enorme difusión que generan sus opositores.

Así, las ofertas del candidato de la Revolución Ciudadana llegan a sus propios adeptos por cuenta propia y al resto de la población por la acción errada de los otros candidatos que, en la idea de reducir el alcance de Arauz, lo que provocan en realidad es un mayor posicionamiento de su candidatura tanto en redes sociales como en medios de comunicación.

De forma similar a lo que ocurría en la época del expresidente Rafael Correa, cuando semanalmente se lanzaban una serie de distractores que llevaban la discusión pública por senderos distintos a los realmente importantes, Arauz plantea una serie de ofertas que más allá de su validez lo que buscan es difundir en distintos sectores sociales la imagen de la Revolución Ciudadana y su candidato.

Si antes la oposición a Rafael Correa cayó constantemente en su provocación y, como consecuencia de ello, se fue diluyendo políticamente, ahora con Arauz han vuelto a ser presa fácil de esa estrategia. Aquello de que de todo error se aprende parece no aplicar para muchos de los actores políticos ecuatorianos y sus estrategas.

En la confrontación, la distinción social y la oposición abierta siempre ganarán Rafael Correa y su propuesta. Ese fue el guión que le permitió gobernar una década y es el que ahora tiene a su candidato como la oferta con mayores probabilidades de llegar a la segunda vuelta electoral.

***

Antes que priorizar en el ataque y la confrontación con Arauz, el resto de presidenciables debería enfatizar en sus propias propuestas.

Si continúan en la línea de tensionar con la Revolución Ciudadana seguramente conseguirán que más indecisos opten por Arauz.

Ese importante sector del electorado que aún no sabe por quién votar no se conseguirá negativamente, apelando a diferenciarse del expresidente Correa, sino positivamente, con ofertas orientadas a reducir las enormes diferencias económicas que existen entre un pequeño sector con mucha riqueza y una gran mayoría que apenas alcanza a subsistir.

Crecer y redistribuir, ahí está la clave.

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