Leyenda Urbana
Arauz tropieza dos veces; Lasso se lleva el debate
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

22 Mar 2021 - 19:05

En ajedrez hay una jugada-maniobra conocida como desviación, en la que una pieza es obligada a abandonar su lugar en el que ejercía una posición clave. Dicen los expertos que es cuando se alista el jaque mate.

Andrés Arauz, el candidato de Unión por la Esperanza (UNES) y ganador de la primera vuelta, fue la pieza del tablero electoral que terminó siendo movida por su contendor, Guillermo Lasso, el domingo, en el debate electoral de los finalistas a la Presidencia de la República.

Ocurrió luego de que en los minutos iniciales parecía que el candidato correísta dominaba la escena de un encuentro que había generado la atención del país, y al que Arauz llegó luciendo impecable, traje y corbata, mientras su oponente se había arriesgado con saco y camisa que, finalmente, acompasarían su relato.

Durante varios minutos, Arauz tuvo el control. Haciendo alarde de histrionismo exhibió un billete de USD 20 para asegurar que fortalecerá la dolarización. Y, enseguida, preguntó a su contendor sobre la banca.

Ese momento, por primera vez, la audiencia escuchó: “Andrés, no mientas otra vez”, que le espetó Lasso, esquivando la respuesta. 

Así, el candidato de la alianza CREO-Partido Social Cristiano, inscribía la frase que marcará la campaña de 2021, y que irá al registro junto al “míreme a los ojos, doctor Borja”, pronunciada, hace 37 años, por quien ganaría la contienda: León Febres Cordero.

Fueron instantes de alto calado político que tuvo resonancia, porque el debate se había extendido a las redes, donde hubo una batalla cuerpo a cuerpo entre correístas y lassistas.

De allí en adelante, Lasso no se callaría. 

“Te felicito porque tu padre pudo pagarte un colegio con pensión de más de USD 2.200, mientras que yo debí trabajar por la mañana, para estudiar por la tarde”, le dijo el exbanquero, dejando sentado a quien correspondían los privilegios pasados.

Nadie tampoco habría imaginado que al candidato que alardea de recuperar el futuro le enrostrarían el pasado. 

“Hombre joven, con ideas viejas”, le dijo Lasso, al reclamarle que guardó silencio cuando el correísmo explotó el parque nacional Yasuní, y bloqueó una consulta de los yasunidos.

“Queremos plantear alternativas innovadoras”, respondió Arauz, intentando reponerse. 

Enzarzados en duros ataques, sacaron la artillería pesada.

“Tú y Lenin Moreno comparten la misma partida política de nacimiento; Lenín es el hijo político de Correa, en 2017, y tú en 2021. Son responsables de los últimos 14 años de gobierno de Ecuador”, le dijo Lasso.

“Ecuador votó por Lenin Moreno, pero ustedes (los banqueros) lo compraron y llevaron a cabo esa traición”, le replicó Arauz. La cota del debate estaba al tope.

Fue interesante escuchar las propuestas de Arauz sobre la mujer, frente a las cuales evidenció tener muy claras sus metas y desafíos. 

Propuso una política para cambiar las relaciones de poder, la independencia económica, la igualdad de salario y un gobierno paritario, que respete la dignidad de la mujer; además de erradicar la violencia de género.

Lasso le sorprendió: “respóndele a la esposa del general Gabela, asesinado en circunstancias muy sospechosas; a Lourdes Tibán, que fue arrastrada vil y cobardemente por partidarios tuyos; a Manuela Picq, que fue expulsada del país, y a mi esposa, María de Lourdes, que sufrió el intento de un linchamiento con palos, cuchillos y machetes a la salida del estadio Atahualpa”, le recordó.

Y la frase: “No me responda a mí, sino a ellas” tuvo un largo eco. 

Un desconcertado Arauz echó mano del Informe sobre los hechos de octubre de 2019 cuando, asegura, hubo una violación sistemática de los derechos humanos. Habló de Moreno y de la entonces ministra de Gobierno, María Paula Romo, a quien usted defiende, le repitió a Lasso.

Los consultores y los estrategas suelen repetir que los debates no influyen en el electorado. Y que lo más importante es lo que se dice después, en análisis y tertulias. El del domingo habrá modificado el clima de opinión política en Ecuador. 

Aunque el formato propuesto por el CNE y el Comité no propició un debate para conocer el pensamiento de quienes aspiran gobernar el país, la audiencia pudo distinguir dos personalidades; dos sonrisas; dos modelos.

El jaque mate en el ajedrez suele ser una sorpresa, dicen los conocedores. En política también.

Aún no se terminaba el debate cuando Arauz ya había sido desmentido dos veces. Le aclararon en tiempo real.

Mientras preguntaba a Lasso si su candidato vicepresidencial se había vacunado y Lasso optó por el silencio, Alfredo Borrero aclaró en Twitter que no. 

Por la misma vía, Bernarda Mena, hija de Elsa de Mena, aclaraba que el Directorio del Banco Guayaquil sí había tenido una mujer: su madre, que lo había integrado hasta el día de su fallecimiento.

En la mente de la gente retumbó: “Andrés, no mientas otra vez”, que hoy se puede ver en memes, caricaturas y hasta en pancartas en los puentes de Guayaquil y Quito. Lasso se llevó el debate.

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