El Chef de la Política
Asamblea Nacional: Si no ayudan, por favor, no estorben
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

19 Abr 2020 - 19:00

Con esa lapidaria frase termina la última cadena nacional del Presidente Moreno. La expresión, indefectiblemente, es un dardo directo al corazón de la Asamblea Nacional y de los actores políticos que operan a través de los legisladores.

Allí va envuelta la molestia de un gobierno frente a la impavidez e irresponsabilidad del primer Poder del Estado. Va envuelta también la molestia de muchos ciudadanos que observan a un conjunto de presidenciables que anteponen sus aspiraciones electorales a los intereses inmediatos que tiene el país frente a la crisis sanitaria.

Desde otra perspectiva, la frase inconscientemente da argumentos a la poco democrática idea de eliminar la legislatura, ahora tan en boga en las redes sociales. También allí, en esa frase, intencionalmente o no, está condensado el poco meditado criterio de que una “muerte cruzada”, una de las peregrinas innovaciones del mamotreto de Montecristi, es una opción viable.

“Si no ayudan, por favor, no estorben”, en definitiva, pone contra la pared a un grupo de actores políticos irresponsables, con ínfulas de llegar a ser presidentes pero que, a la vez, demuestran ser poco creativos y hallarse sumidos en la vergonzosa tarea de la conspiración, expresa o tácita.

Ahora que dos proyectos de ley están en manos de la Asamblea Nacional, la ciudadanía debe estar más atenta que nunca a la reacción de las distintas bancadas legislativas. No es suficiente con ejercer un papel reactivo y devolver de plano las propuestas del Ejecutivo. Esa es una actitud baja, vil, poco comprometida con el país y su crisis.

Esa es la actitud que nos ha sumido en la miseria y el subdesarrollo desde hace muchas décadas. Lo que los distintos sectores sociales esperan, por el contrario, es una Asamblea Nacional que critique lo que haya que criticar, que enmiende lo que sea necesario enmendar; y, esencialmente, que formule propuestas alternativas a las que constan en los textos remitidos desde Carondelet.

Si hay mejores acciones a tomar para el bienestar social y económico del país, pues ahí tienen los legisladores la gran oportunidad para aprobar un nuevo proyecto de ley, mejorado, y que refleje sus propias posiciones ideológicas.

Desde luego, ser propositivos implica compromiso, trabajo y pasar del lado de la mera crítica a la propuesta constructiva. Por ello es que, al menos por una ocasión, el país le requiere a la Asamblea Nacional que se haga cargo de su responsabilidad con el futuro.

Si no lo van a hacer, sea por falta de luces para identificar mejores opciones, sea porque el caos y la inestabilidad son el punto central de sus acuerdos subterráneos, entonces acojan la propuesta del presidente Moreno: por favor, no estorben.

Divaguen, amaguen, simulen que están discutiendo los proyectos de ley y permitan que sean aprobados por el Ministerio de la Ley. Dicha actitud no los eximirá de responsabilidades futuras por posibles inconstitucionalidades o medidas que no sean lo más conveniente para el país, desde luego, pero al menos permitirán que el gobierno pueda encaminar su gestión hacia el último año que le queda en funciones.

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El momento del país no es el de las consultas populares y mucho menos el de la muerte cruzada. Lo que ahora se requiere es que se permita al gobierno tomar las medidas propuestas u otras alternativas. En este segundo caso, los legisladores tienen la palabra.

Basta ya de discursos retóricos y sin sustento. Basta ya de pensar en cómo accedo a la presidencia de forma más rápida y pescando a río revuelto. Esperen al 2021. Sean propositivos ahora y por un momento, algo inusual en la mayoría de los líderes políticos del país, asuman una posición clara frente a la severa crisis económica y social que nos agobia y que nos acompañará en los próximos años.

Si no están dispuestos a ello, sea porque su vocación cívica es mínima, sea porque carecen de ideas realizables, sea por ambas razones… por favor, no estorben.

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