Contrapunto
Con un bolero, Ravel se convirtió en el músico francés más reconocido
Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

22 Oct 2021 - 19:03

Se lo adora o se lo odia por su monotonía; pero con una sola obra, el ‘Bolero’, Maurice Ravel (1875-1937) está considerado entre los grandes compositores franceses del siglo XX y los historiadores continúan en la búsqueda de nuevos elementos que justifiquen su fama.

Consta en las biografías que Ravel se sometió a una cirugía de cerebro muy arriesgada para la época (1937), porque se suponía que tenía un tumor, pero no le encontraron nada. Poco después de la intervención murió.

El músico, director y conductor del famoso programa ‘This is opera’, Ramón Gener, en su novela ‘El amor te hará inmortal’ (música, memoria y vida) asegura que lo ocurrido a Ravel fue que enfermó de Alzheimer, un mal que afecta al sistema neurológico.

La enfermedad le provocó dificultades en la escritura y en el lenguaje, además de un desorden considerable en su motricidad.

La bailarina rusa Ida Rubinstein había pedido a Ravel que escribiera música para ballet que provenga de unas danzas españolas del siglo XVIII, lo que salió fue el ‘Bolero’, que en poco tiempo fue calificado como la mejor composición de la época.

Se estrenó en 1928 en el teatro de la Ópera Garnier de París y fue un éxito rotundo.

Según Ramón Gener, se trata de una música repetitiva hasta la saciedad. El tempo de la obra -dice el escritor- es único desde el principio hasta el final.

Ida Rubinstein había pedido que fuera “quejumbroso y monótono”, como eran las típicas melodías españolas de inspiración árabe.

El tempo está marcado de manera ininterrumpida por el ritmo que señala la caja orquestal durante los 169 compases que dura la obra. El músico español apunta que la melodía se compone de dos temas que se repiten nueve veces cada uno.

Una anécdota ocurrida en la noche del estreno es que una asistente, al finalizar vociferó “esta es obra de un loco”, a lo cual Ravel habría respondido que la gritona fue “la única que entendió” el ‘Bolero’.

Así como hay muchas obras compuestas para piano, violín, clarinete, trompeta y otros instrumentos, la obra de Ravel podría decirse que fue escrita para percusión y orquesta porque, en el ‘Bolero’, siempre ‘in crescendo’ finaliza con una fuerza instrumental apoteósica.

Lo que señala este autor, que no es tan distinto de otras versiones, es que las últimas obras de Ravel -‘Bolero incluido’- “podría ser la prueba evidente de una enfermedad neuronal degenerativa”.

A partir de 1932 Ravel ya no podía componer nada, “había comenzado a sufrir las manifestaciones de una enfermedad que lo incapacitó totalmente”, escribe un cronista del diario ABC de Madrid.

Ravel fue alumno del compositor y pianista Gabriel Fauré y un gran admirador de la obra de Claude Debussy. Pero, finalmente, prefirió alejarse de las influencias de sus colegas franceses y encontró su propia expresión musical.   

En el catálogo de todas sus obras suma más de ochenta, entre conciertos para piano y orquesta, el poema coreográfico ‘La valse’, una rapsodia española. Una ópera que titularía ‘Juana de Arco’, no la pudo terminar, pero Maurice Ravel pasó al elenco de los músicos inmortales por su ‘Bolero’.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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