Leyenda Urbana
¿El caballo de Troya del correísmo? Las suspicacias sobre una Ley, causaron una derrota a Moreno
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Licenciada en Ciencias de la Información de la Universidad de Cuenca; becaria de la Fondation Journalistes en Europa (París). Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Fue Jefe de Información de Diario Expreso, en Quito. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

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18 Nov - 16:12

Lo del domingo último en la Asamblea Nacional evidencia falta de liderazgo, errado manejo político y desconocimiento de que, a estas alturas, la oposición se mueve pensando en 2021. 

Los tiempos políticos no fueron leídos bien por el gobierno de Lenín Moreno.

Un cuerpo normativo de 404 artículos, 38 disposiciones (generales y transitorias) que reformaría 22 cuerpos legales, para tratar en 30 días, como económico urgente, era un albur. El pretexto para archivarlo estuvo allí

La Ley era tan amplia que planteaba cambios a la Ley del Adulto Mayor, a la Ley de Aviación Civil, Ley de Armas, Ley de Régimen Especial de Galápagos y la Ley de Educación Superior, entre otras.

La creación de una Junta Financiera que le restaba facultades a la Superintendencia de Bancos, al punto de que la propia titular mostró su desacuerdo, produjo suspicacias.

Así, se empezó a sospechar de quiénes buscarían ser designados por el presidente Moreno para esas funciones, que sobrepasarían al período del propio gobierno, pues iban a durar cinco años en el cargo.

Tampoco convencieron las nuevas potestades del Banco Central del Ecuador (BCE), por sobredimensionadas. Una cosa es autonomía y otra, poderes especiales.

En oposición a ello, se debilitaba a la Superintendencia de Bancos  que ya no solo dejaría de tener capacidad de supervisión sino que sus informes podían ser objetados.  

Pero hubo más: se pretendió que el IESS, el Biess y el ISSFA se convirtieran en entidades gubernamentales. ¿Y la autonomía? ¿Y el manejo del dinero de los afiliados? ¡Un golazo de media cancha!

Tal habrá sido la improvisación, quizá producto del apuro o la viveza criolla, que no calcularon que los militares reclamarían de inmediato. Por eso, el presidente Moreno tuvo que decirles que lo del ISFA (¿todo lo del seguro social?) no va. 

Una pena porque la condonación de intereses a 9.000 becarios y eliminar el anticipo del pago del impuesto a la renta eran temas positivos.

Mientras tanto, el problema económico sigue latente y sin resolver. El déficit fiscal en la Proforma de 2020 es de USD 5.000 millones. Y expertos como Jaime Carrera afirman que el déficit es incompatible con la dolarización, que necesita superávit.

Por eso, cree que hay que rediseñar el acuerdo con el FMI y los multilaterales, ya que los problemas estructurales siguen allí. 

La situación política de una región, literalmente en llamas, podría hacer que el FMI sea menos severo con Ecuador. Y es que a nadie, menos aún a los mercados, le conviene la quiebra de un país.

Por lo demás, el manejo de la Ley dentro de la Asamblea fue fatal. 

Replicando lo del correísmo,  para el debate en el Pleno se introdujeron artículos como el ICE para las bebidas con edulcorantes artificiales o la reducción de la tarifa para el cigarrillo, que no fueron debatidos. La asambleísta Larreátegui habló de “mano mágica”.

Mientras se aguarda el nuevo proyecto que anunció el presidente Moreno, el país está bloqueado. 

Para destrabar las cosas haría falta que dejen las vanidades a un lado, hagan un mea culpa público y socialicen la propuesta.

Además, harían bien en no entrar en disputas electorales con tanta anticipación, y mientras requieren los votos de los probables futuros adversarios partidistas.

Y es que no solo el Partido Socialcristiano, la Revolución Ciudadana y Pachakutik votaron por el archivo. Si así lo cree el gobierno, tiene una lectura errada.

Hubo también cuatro votos de CREO: Jeannine Cruz, Roberto Gómez, Héctor Yépez y Fabricio Villamar; cuatro de SUMA: Guillermo Celi, Héctor Muñoz, Gabriela Larreátegui y Soraya Rodríguez; tres del BADI: Freddy Alarcón, Raúl Tello y María Cuesta, y algunos del BIN, como el de Wilma Andrade, de la ID.

Eso sí, dio grima ver que ningún asambleísta aludió a la doble moral de los correístas, los que más han endeudado al país y que hicieron 18 reformas tributarias, aunque ahora se escandalizan con los impuestos.

Eso evidencia la ausencia de ética política en las otras bancadas, sobre todo de aquellas que coincidieron en la votación. Tendrían que marcar la cancha, ¿verdad?

Pero el veneno de la Ley estaba en la repatriación de los capitales de toda especie, donde están también esos que se llevaron durante el correato.

En la ley se proponía  que los capitales no declarados en el extranjero pudieran ser regularizados a cambio del pago único de un porcentaje. 

Por si no fuera suficiente, una disposición señalaba que no habrá investigación penal por los delitos de enriquecimiento privado no justificado, etcétera. ¡Una vergüenza!

Blanqueado el capital, habrían comprado los activos del Estado y habrían devenido en los nuevos y mimados ricos del Ecuador, aplaudidos por una ley que emulaba al caballo de Troya.

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