De la Vida Real

El Pacaí, mi hijo el político, y la candidatura presidencial

Valentina Febres Cordero

Valentina Febres Cordero

Es periodista y comunicadora. Durante más de 10 años se ha dedicado a ser esposa y mamá a tiempo completo, experiencia de donde toma el material para sus historias. Dirige Ediciones El Nido. 

Actualizada:

20 Feb 2022 - 19:00

Cuando me subí al carro vi unas hojas impresas que decían: “Lineamientos para la candidatura presidencial”. Era a mediados de diciembre, en esas fechas en que el estrés está al límite.

De mis tres hijos solo uno podía estar involucrado en algo así, El Pacaí. Él sabe que odio la política sobre todas las cosas. Cuando me contó, meses atrás, que fue elegido por unanimidad presidente del grado le dije:

-Qué bien, mi rey, pero por Dios, no te lanzarás a ningún cargo del consejo estudiantil. Tienes que dejar que otros tengan la oportunidad.

Se lo dije, más que como un consejo, como una sugerencia impuesta. Pero no me hizo caso. Tiene 11 años y le encanta el show.

-Má, ser político es como ser director técnico de un equipo de fútbol, solo que aquí se mueven masas. Hay que jugar con estrategia. Ver la mejor jugada y apuntar al arco, que en este caso serían las urnas.

Lo oigo admirada. Me asombra su capacidad de razonamiento, pero siempre me lo dice riéndose, entonces no sé si creerle o no. Tiene tanta simpatía cuando habla que me embauca con su encanto.

-Pacaí, te pido que no te metas en política. La política corrompe al ser humano, está llena de ambiciones y promesas no cumplidas.

Faltaban unos días para que salieran a vacaciones de Navidad y les fui a retirar de la escuela. Se suben los tres al auto y la Amalia, que para el chisme es una bala, me dice:

-Má, te cuento algo, El Pacaí se lanzó de presidente del consejo estudiantil.

Y El Pacaí salta a explicarme:

-Má, no fue culpa. La profe dijo: ¿Quién se quiere postular para el consejo estudiantil? Serán dos candidatos, el uno de sexto A y el otro de sexto B. Yo alcé la mano y todo mi grado empezó a gritar: Pacaí presidente, Pacaí presidente. Ante tanta democracia y respaldo político, no pude hacer nada. Cómo defraudar a mi hinchada. Tocó aceptar. Pero no te pongas brava. Voy a tener todo un equipo atrás, vas a ver que hasta jefe de campaña me consigo. Má, tú relax.

Ya me vi cortando banderitas, pegando afiches, gastando plata.

-Rey, pero eso sí, no voy a gastar un centavo en esto, no voy a recortar ni una banderita.

-Má, tú confía en mí y solo verás mi triunfo.

Me dijo con esa sonrisa que me derrite el corazón. 

El Pacaí debía tener su primer debate contra su contrincante, pero llegó enero y tuvo que ser virtual. Se peinó con gel y se puso una camisa celeste, cerrada hasta el último botón. Como madre temática que soy, le dije que se desabrochara ese botón.

-Má, no me zafes nada, déjame así, para que todos vean mi elegancia y mi solvencia.

-Por Dios, hijito, pareces cura.

Le dije mientras le volvía a zafar el botón.

-Má, tal vez tengo apariencia de conservador, pero mi discurso es con ideas liberales, voy a desconcertar al pueblo. Tú confía en esta guapeza de hijo que tienes.

Se encerró en el cuarto y no oí el debate. Pero cuando salió nos dijo:

-Qué debate más bueno, mi contrincante ha estado al mismo nivel que yo. Creo que la elección no va a estar tan fácil. La cosa se puso complicada.

Se me quedó viendo y me dijo:

-Má, creo que he encontrado mi verdadera vocación: ser político.

Pero claro, no le puedo creer, porque también me martiriza diciéndome que va a ser director técnico de las ligas barriales.

Al mes siguiente las clases volvieron a ser presenciales. Me pidió que le mandara a hacer cinco camisetas con el logo de su partido, una para cada miembro. Si él me pide algo, la ejecución es inmediata. 

Llegó el día de la elección. No puedo negar que estaba nerviosa. Les fui a retirar de la escuela y todos me felicitaron por el nuevo presidente estudiantil.

El Rodri me vio llegar y me gritó: “El Pacaí ganó por cuatro puntos. Los unos tuvieron 74 votos y los otros 78. El Pacaí es el presidente. Cuando dieron los resultados lloré de la emoción”.

La Amalia, que no se pierde un detalle de la escena, me contó que el voto fue virtual, y que dieron los resultados por las teles gigantes de cada aula. Que el rector habló y también El Pacaí.

-Má, gané por cuatro votos. Fue como un encuentro Barcelona-Real Madrid. Siento que me quité un peso gigante de la espalda, he estado más nervioso de lo que pensé. Como dirían en la Costa: “por gusto me meto a político, ahora nos toca cumplir todo el plan que armamos”.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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