Es periodista y comunicadora. Durante más de 10 años se ha dedicado a ser esposa y mamá a tiempo completo, experiencia de donde toma el material para sus historias. Dirige Ediciones El Nido.
Abrí el sobre. El último era Messi. Nadie me creyó. Era el cromo de Messi y mi familia enloqueció. No entendía si debía emocionarme, avergonzarme o simplemente levantar el cromo como trofeo.
Ellos nos llevan a los ríos y en menos de una hora tienen el almuerzo listo: fruta picada, verde asado, yuca y carne. Nosotros, cuando vamos a un parque en Quito, llevamos papas fritas, cachitos y sándwiches.
Los hospitales públicos no colapsan por accidente: colapsan porque no son prioridad. Los médicos y enfermeras que los sostienen lo hacen por vocación, con su plata y con turnos imposibles.
Era el mejor celular que he tenido. Sí, se sobrecalentaba. La batería no duraba mucho. Si el sol le daba directo, dejaba de funcionar. A veces se colgaba. Pero era fiel, y eso vale más que cualquier defecto.
La feria del libro es un espacio donde debería importar el libro, las ganas de vender y las ganas de leer. No los cruces políticos ni los intereses de turno. Porque con la cultura no se juega.
El mismo Estado, o sea el presidente, quien se sube al escenario a entregar el premio, aplaudir, hacer discursos y hablar de cultura y de país, es el mismo que después no cumple.
‘Hiedra’ no se queda contigo por sus escenas bonitas, ni por lo guapos de los personajes, ni siquiera por la banda sonora. Se queda contigo porque rompe los esquemas, desde donde entendemos la vida, en pequeños fragmentos.
reconozco que mi fanatismo por la comida ecuatoriana supera cualquier lógica. Pero me da iras que la gente siempre prefiera y defienda lo que se come en otros países y no lo nuestro.
Esto del toque de queda es una carrera entre el gato y el ratón, porque no hay conciencia alguna. Solo es el miedo al castigo el que rige.
Leer más
Abrí el sobre. El último era Messi. Nadie me creyó. Era el cromo de Messi y mi familia enloqueció. No entendía si debía emocionarme, avergonzarme o simplemente levantar el cromo como trofeo.
Leer más
Ellos nos llevan a los ríos y en menos de una hora tienen el almuerzo listo: fruta picada, verde asado, yuca y carne. Nosotros, cuando vamos a un parque en Quito, llevamos papas fritas, cachitos y sándwiches.
Leer más
Los hospitales públicos no colapsan por accidente: colapsan porque no son prioridad. Los médicos y enfermeras que los sostienen lo hacen por vocación, con su plata y con turnos imposibles.
Leer más
Era el mejor celular que he tenido. Sí, se sobrecalentaba. La batería no duraba mucho. Si el sol le daba directo, dejaba de funcionar. A veces se colgaba. Pero era fiel, y eso vale más que cualquier defecto.
Leer más
Mi abuela ya confunde las historias, repite una y otra vez las anécdotas. Pero yo la contemplo, la miro, y ese momento me da paz.
Leer más
La feria del libro es un espacio donde debería importar el libro, las ganas de vender y las ganas de leer. No los cruces políticos ni los intereses de turno. Porque con la cultura no se juega.
Leer más
El mismo Estado, o sea el presidente, quien se sube al escenario a entregar el premio, aplaudir, hacer discursos y hablar de cultura y de país, es el mismo que después no cumple.
Leer más
‘Hiedra’ no se queda contigo por sus escenas bonitas, ni por lo guapos de los personajes, ni siquiera por la banda sonora. Se queda contigo porque rompe los esquemas, desde donde entendemos la vida, en pequeños fragmentos.
Leer más
reconozco que mi fanatismo por la comida ecuatoriana supera cualquier lógica. Pero me da iras que la gente siempre prefiera y defienda lo que se come en otros países y no lo nuestro.
Leer más