Leyenda Urbana
Carapaz, Hernández y La Tri alegran al país, agobiado por los políticos
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

16 Nov 2020 - 19:01

Cuánta razón tenían los griegos al elevar las competencias deportivas a una expresión suprema del espíritu. Una reunión ecuménica de seres libres, en la Olimpia de Zeus. 

Las satisfacciones que le han dado al país Richard Carapaz, con su brillante participación en la Vuelta a España; Myriam Núñez, al resultar campeona de la quinta edición de la Vuelta Ciclista Femenina a Colombia, y la Tricolor con la victoria en La Paz, resarcen el agobio nacional por el proceder de los políticos y de ciertos candidatos que aspiran llegar a la más alta magistratura.

En realidad, una enorme dosis de resistencia tienen los ecuatorianos para soportar semejantes acciones que, a diferencia de lo que ocurre en el deporte, están en las antípodas de cultivar el honor heroico y la moral como ideal humano.

Los correístas se encargaron de difundir en las redes el brindis de su candidato a la Presidencia, Andrés Arauz, con el presidente de la Conaie, Jaime Vargas, y el expresidente Evo Morales, en Bolivia, bajo la mirada complaciente de Leonidas Iza.

La patética imagen evidencia la traición a Pachakutik, brazo político de la Conaie, que tiene como candidato a Yaku Pérez; a la vez que confirma el contubernio entre los cabecillas de octubre de 2019 y el correísmo que, como lo advirtieron Lourdes Tibán y Salvador Quishpe, fueron quienes movieron los hilos de la protesta. 

Haberse reunido con el candidato que representa a quienes buscan regresar para terminar de desmontar, ladrillo a ladrillo, lo que queda del edificio institucional que fracturaron, los delata en una trama contra la civilidad, por lo que la Nación está en riesgo.

Las acciones de estos dirigentes sobrevalorados, que guardaron silencio cómplice cuando las organizaciones indígenas fueron infiltradas y divididas y sus líderes perseguidos, sojuzgados y hasta asesinados, durante la década de la infamia, confirman que ciertos políticos no son de fiar. Juegan el juego del engaño, haciéndose trampa entre ellos mismos, al decir que solo coincidieron en Bolivia.

¿Se habrán enterado Vargas e Iza de que buena parte del Gabinete de Correa, con él la cabeza, ha sido condenado por corrupción. Y de que las ofertas de reanimar a Unasur y promover Asambleas Constituyentes para “romper el sistema”, en lo que también “coinciden”, son parte de un siniestro plan regional?  

Mientras se arman estos escenarios conspirativos, que angustian al país, Yaku Pérez juega al populismo publicando fotos suyas en paños menores y cargando un peluche para, en un alarde de falsa humildad, mostrar que en sus giras de campaña duerme en casas humildes.

Entre lo ridículo y lo grotesco, estas imágenes evidencian ausencia de decoro, falta de respeto a la gente a la que le pide el voto y un insufrible despiste ante los temas delicados que están en juego.

En realidad, los preámbulos de esta campaña están dejando ver el lado más deleznable de la personalidad de los candidatos. 

Con sus dichos y la invitación a beber cerveza, en medio de la pandemia y cuando hay restricciones, Guillermo Laso se asoma al precipicio. 

Flanqueado por Jaime Nebot, algunos candidatos a la Asamblea y dirigentes de la alianza 21-6, desde una tarima, no centra su energía en hablar de propuestas sino en invitar a tomar cerveza en las casas o en la calle donde no está permitido, bajo la consigna de: “ya que ch…”.

En el mundo de los absurdos políticos pudiera ser que semejante frase  –que ya usó tiempo atrás- le habría sido redituable electoralmente, pero elevarla a la condición de slogan de campaña es temerario.  

¿Habrán reflexionado qué golpe funesto supondría para la imagen de Ecuador si Lasso gana la Presidencia y ese video es difundido en otros países, para mostrar cómo fue, aquí, su campaña?

Y si triunfa Yaku Pérez, ¿se imaginan sus fotos en paños menores, cargando un peluche, en los medios internacionales?  

El objetivo de una campaña es ganar, pero no a cualquier precio. La política, además de ética, tiene estética. No pueden arriesgar a que el país sea el hazmerreír internacional.

Por lo demás, estas conductas evidenciarían déficit de buena asesoría y exceso de aduladores en el entono de los candidatos, a los que han acostumbrado a darles la razón en todo. Por eso, no resisten crítica alguna. Y esto es inquietante. 

Si ahora que buscan el voto son tan ‘sensibles’ ¿Cómo serán en el poder? Así se gesta el autoritarismo.

A tres meses de ir a las urnas, la musculatura moral del país es muy débil. El riesgo de que el actuar populista de los candidatos termine por atrofiarla está latente. 

En tales circunstancias, para la sociedad resulta saludable contar con deportistas como Carapaz, Núñez y la Tri, cuyos triunfos, como aquellos de las olimpiadas griegas, evocan lo mejor del ser humano y dan alegría a un país agobiado por la conducta de sus políticos.

Noticias relacionadas