Contrapunto
Cinco mil años de palabras o cómo salimos del silencio
Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

19 Nov 2021 - 19:03

No toda la raíz del español se encuentra en el latín, un gran número de palabras proviene del árabe; también del náhuatl, una lengua aborigen de México que aporta al enriquecimiento del idioma y de los sabores, como por ejemplo el aguacate, el tomate, el camote o el chocolate.

Estas son algunas de tantas curiosidades que trae el libro ‘Cinco mil años de palabras’ (Fondo de Cultura Económica), del escritor y músico mexicano Carlos Prieto, con prólogo del Nobel de Literatura Carlos Fuentes, quien afirma que la sociedad salió del silencio mediante el habla y la comunicación.

La plaza pública tiene su lenguaje, la cama de los amantes el suyo, hay palabras para cantar o para insultar y se calcula que todo comenzó hace cinco mil años, señala Fuentes.

Y Prieto cita al narrador y ensayista Alfonso Reyes Ochoa para aseverar que “la evolución de las lenguas es producto del habla popular y no de la culta”.

Si a la lengua culta se le hubiese confiado dar aliento a los idiomas -sostiene el ensayista mexicano- “todos seguiríamos hablando latín”. El latín fue la lengua que dominó durante la vigencia del Imperio Romano.

Para evitar confusiones, Prieto subraya las diferencias entre lenguaje, idiomas, lenguas y dialectos.

El lenguaje -precisa- es el conjunto de sonidos articulados y de otras formas de comunicación que el hombre usa para manifestar lo que piensa o siente.

La lengua o idioma es el sistema de comunicación verbal propio de un pueblo o nación. Dice, a modo de ejemplo, que el español, el portugués, catalán y el ruso son lenguas.

El dialecto forma parte de una unidad lingüística mayor o que deriva de un tronco común.

Entonces, según Prieto, el español, el portugués y el catalán son dialectos derivados del latín. Así como el tzotzil y el tzeltal son dialectos mayas, el asturiano o el leonés son dialectos del español.

Y remata con este ejemplo: el catalán, el gallego y el español son dialectos latinos, pero al mismo tiempo son tres lenguas diferentes.

En la actualidad, en todo el mundo se hablan alrededor de 7.000 lenguas y dialectos. El chino mandarín es el mayoritario, le siguen el español y a continuación el inglés, el hindi, el árabe, bengalí y el portugués.

Según Prieto, el proceso de creación y desaparición de lenguas es continuo. Es probable que a partir de mediados del siglo XVI el número de lenguas alcanzara un máximo de 15.000.

La disminución se explica, dice Prieto, por las guerras de la conquista y las enfermedades traídas por los conquistadores.

Como señala Prieto, el aguacate y su delicioso derivado guacamole provienen del náhuatl y de esa forma se lo conoce en la mayoría de países latinoamericanos. Pero en Argentina, Chile, Perú y Uruguay el nombre es palta.

Es que la palabra palta, según el Diccionario de la Lengua Española proviene de los paltas, un pueblo amerindio que habitaba en la región ecuatoriana de la actual provincia de Loja y el norte de Perú.

Otro rasgo distintivo del español de México, Perú, Bolivia y Ecuador es el uso de diminutivos, pero reconoce que los mexicanos exageran cuando piden “unos huevitos con frijolitos y chilito”.

El español se formó merced “al aluvión aportado por una serie de lenguas”, afirma Prieto. Y advierte que en la actualidad el mayor contingente de palabras viene del inglés.  

Las computadoras están diseñadas para la lengua inglesa y el 80% de las comunicaciones en Internet se hacen en inglés.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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