En sus Marcas, Listos, Fuego

Tierra de cobardes

Felipe Rodríguez Moreno

Felipe Rodríguez Moreno

PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.

Actualizada:

5 Jul 2022 - 19:03

Las estadísticas y los conceptos carecen del valor mediático para ser un hecho noticiable, es decir, pese a su importancia, suelen terminar enterrados bajo una montaña de olvido. Por ello, he querido sintetizarlos aquí para que queden grabados en un solo texto y poder recordarlos.

A veces lo obvio es lo menos evidente. Verán, los policías son seres humanos. Es más, son nuestros vecinos y tienen nuestros mismos problemas personales, familiares, emocionales. Son personas con uniforme. Y a esos humanos el paro, tras 5.251 alteraciones al orden público, les dejó 238 policías heridos y 37 secuestrados.

¿Saben que está lindo? Tener UPCs en el barrio. Y es difícil, porque para ello se necesita invertir en su construcción, equipamiento y además destinar policías a ese sector. Lo que no está lindo es saber que 10 UPCs fueron quemadas.

¿A ustedes también les urge que la Policía tenga mejores vehículos y mejores herramientas para protegernos? Pues vayan sabiendo que 11 patrulleros quedaron destruidos y 77 dañados; seis motos destruidas y 23 dañadas. Ajá, todos esos patrulleros y motos que ya no servirán para patrullar el país.

Pero claro, en términos económicos parecería mínimo, ¿no? No. No si consideramos que este junio negro superó al octubre de terror de 2019. Sí, el paro ocasionó que nuestro tercer mundo, infestado de hambre, termine con USD 1.000 millones en pérdidas económicas.

Solo en el sector privado quedan pérdidas de USD 755 millones. Sí, el mismo sector privado que debe reparar con sus impuestos los patrulleros, las motos y hasta reconstruir las UPCs destruidas.

Esto nos lleva a una pregunta: ¿Cómo es que una protesta pacífica puede ocasionar tales daños? La respuesta es sencilla. Lo primero que debemos hacer es determinar que no es “protesta pacífica”.

No es protestar obligar a quien sí quiere trabajar a protestar. No, no será jamás pacífico entrar a sus trabajos, destruir la propiedad privada y amenazarlos con destruir su fuente de ingresos si es que no son solidarios con el paro.

Es que algunos hablan de solidaridad, pero no pueden ni deletrearla, menos aún comprender su concepto.

Sí, para algunos, la forma de reivindicar el derecho al trabajo es eliminando la fuente de empleo del prójimo.

No es protestar exigir mejores prestaciones de salud y como forma de “incomodar al poder” obstruir conscientemente el paso de ambulancias y provocar la muerte de los pacientes que necesitan llegar a un hospital. No se exige vida con la mano derecha mientras matas con la izquierda.

No es protestar exigir una mejor alimentación derramando leche. No es protestar llamar racista a quien no se deja aterrorizar. No es protestar con la verdad cuando se utilizan fake news para victimizarse.

Y no es protestar elegir a un extorsionador en lugar de un líder social. Jamás será protestar secuestrar a seres humanos. Nunca será una reivindicación histórica la destrucción del patrimonio cultural.

No es protestar creer que somos idiotas y disfrazar como “distinta cosmovisión” el hecho de utilizar como escudos humanos a niños y mujeres. La cobardía es cobardía sin importar el idioma en que se escriba.

No es altruismo pedir donaciones para dar cobijo y alimentación a manifestantes violentos con el único fin de garantizar que estén bien comidos para ser carne de cañón. Cobardía también es financiar actos de terror. A esos les recomiendo que mejor se formen en primera línea y que dejen de garantizar el sacrificio de quienes dicen proteger.

Y mientras nada de eso es protesta, tampoco es coherencia intelectual ver a catedráticos confundiendo ‘masacre’ con ‘orden’, ‘repeler’ con ‘reprimir’. No es jurista el que no tiene la menor idea de lo que es un delito de lesa humanidad y lo anda balbuceando a diestra y siniestra.

Ni es “mediador” el que entra con el puñal bajo la manga, ni es lideresa la que hace creer a su gente que un precio subió a causa del incremento de la gasolina y no por la guerra de Ucrania

¿Qué significa ser ciudadano? Significa asumir las consecuencias jurídicas que se derivan de la comisión de delitos y no estar luego mendigando amnistías.

Porque jamás será héroe quien planifica un ataque armado a convoyes militares. No lo digo yo, lo dice la familia del militar asesinado en una maniobra que algunos catalogan como “protesta pacífica”.

¿Y qué es tristeza? Es ver cómo queda nuestra sociedad después de la batalla. Las consecuencias del odio que deja la devastación de nuestras ciudades seguirán incrementando los abismos que nos separan y que los verdaderos líderes deberían pretender acortar.

Finalmente, ¿cuándo se debe torcer el brazo? Si es que se lo va a torcer, entonces siempre al minuto 1.

¿Por qué? Porque el brazo que no se va a torcer al inicio no se ha de torcer jamás, porque si se tuerce al final, entonces, quien se lo deja torcer es responsable de la tierra quemada que queda por no habérselo dejado torcer desde el primer día.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

Comentarios
Noticias relacionadas

Luis Espinosa Goded

La fábula de los burros del Quilotoa

Nuestra heroína de las causas ridículas, se sentó ante su computadora y abrió una petición para que se prohíba que los burros carguen a los turistas.

REGLAS para comentar 
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos