Lunes, 15 de abril de 2024
El indiscreto encanto de la política

Comité de Manejo de Crisis: una nueva iniciativa con los mismos protagonistas

Matías Abad Merchán

Matías Abad Merchán

Catedrático universitario, comunicador y analista político. Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca.

Actualizada:

2 Abr 2024 - 5:56

El presidente Noboa, mediante Decreto Ejecutivo del 28 de marzo, estableció el Comité de Manejo de Crisis, con el propósito de coordinar a todas las instituciones del Gobierno para responder eficientemente a las emergencias de seguridad integral.

El decreto pretende institucionalizar, bajo una denominación elegante, una suerte de "mesa chica", en la que el presidente de la República, con los ministros de Gobierno, Interior, Defensa y los directores del CIES y SNAI, tomarán decisiones ante cualquier amenaza contra el Estado.

Los miembros del Comité coinciden con los del Gabinete Sectorial de Seguridad, también creado por Noboa el año pasado. Se entiende que el Comité tendrá un enfoque más táctico, mientras que el Gabinete, de naturaleza más orgánica, conservaría sus atribuciones de carácter estratégico.

No obstante, más allá del debate sobre la pertinencia de crear otro cuerpo colegiado para abordar la compleja problemática de seguridad en el país, persisten las dudas sobre el perfil de sus miembros.

Quizás debido a la naturaleza reservada de la institución, se sabe poco sobre la labor de Michele Contugi al frente del Centro de Inteligencia Estratégica (CIES). Esta observación es especialmente inevitable porque su predecesor, Fausto Cobo, mantuvo un perfil alto en la vocería durante su paso por el SNAI y el CIES.

Contugi, empresario dedicado a la fabricación de productos de caucho y plástico, carece de experiencia previa en el sector público y en asuntos de seguridad. Además de dirigir el CIES, actualmente es delegado del presidente Noboa en los directorios de las empresas públicas Petroecuador, Astinave y Santa Bárbara.

Por su parte, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, ha señalado que parte del éxito de su cartera de Estado radica en tener a un "civil a la cabeza". A punto de cumplirse tres meses de estado de excepción, en sus escasas intervenciones, y con la natural dificultad de adaptarse al lenguaje militar, ha explicado vagamente el alcance y los resultados del "Plan Fénix".

Asimismo, en el contexto de una Consulta Popular y Referéndum, que incluye varias preguntas sobre cambios en las funciones de las Fuerzas Armadas, la contribución del ministro al debate público ha sido, por lo menos, modesta.

No se puede desconocer también que las Fuerzas Armadas son una institución jerárquica, tradicional y formal, que siempre espera que su máxima autoridad comprenda sus códigos y sea sensible a sus necesidades.

Finalmente, si bien la Ministra Palencia, junto con el secretario Roberto Izurieta, ha sido una de las funcionarias con mejor desempeño en estos primeros meses del Gobierno, ha sido evidente su dificultad para manejar los delicados hilos de la gobernanza mientras define las directrices y da seguimiento a las acciones de la Policía Nacional.

En medio de un conflicto armado interno, la división definitiva de los ministerios de Interior y Gobierno es prioritaria, así como tener ministros a tiempo completo en ambas carteras.

A pesar de lo anterior, sería erróneo esperar grandes cambios en los índices de inseguridad simplemente cambiando a unos cuantos funcionarios.

El problema radica en una estructura de seguridad del Estado debilitada, que requiere urgentemente un plan de fortalecimiento a largo plazo para las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, el CIES, el SNAI, así como una inyección de recursos y la depuración de la Función Judicial.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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