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Cómo pedir que se cuide la plata del país, sin que te digan Caifás
Rafael Lugo Naranjo

Rafael Lugo Naranjo

Abogado y escritor. Ha publicado varios libros, entre ellos Abraza la Oscuridad, la novela corta Veinte (Alfaguara), AL DENTE, una selección de artículos. La novela 7, además de la selección de artículos Las 50 sombras del Buey y la novela 207.

Actualizada:

7 Nov 2020 - 19:00

En el escudo de Ecuador, en lugar de los signos del zodiaco que están dibujados en la misma franja gris donde está ese sol como emoji de circunspecto, deberíamos poner: “AD” – el sol – “HOMINEM”. La franja gris se puede mantener. ¿No sabían que teníamos signos de horóscopo en el Escudo? Siempre místicos pero sincréticos, nosotros. 

Mientras la luz de la mañana quiteña se refleja en el monitor en el cual escribo estas sentidas líneas, calculo que la Vicepresidenta estará por concluir su paseo por la Universidad de Navarra. Se fue a visitar pacientes ecuatorianos atendidos ahí. Diana de Gales sonríe desde el cielito.

Ayer (hoy es 6 de noviembre de 2020) supimos, por la prensa, que la Vicepresidenta hará una gira por Europa desde el 5 de noviembre y que visitará España, Italia, los Países Bajos y El Vaticano. En El Vaticano podrá estar ante la entrañable transparencia y la querida presencia del Sumo Pontífice. 

No hay que ser el Teniente Paroli para sospechar que, luego de esta innecesaria gira, rematar ante el Papa es solo un capricho de una persona que lo tiene por ídolo y que, sin ser la segunda mandataria de un país, difícilmente tendría el chance de la selfie

Algunos nos hemos quejado. Nos pareció digno de tomar en cuenta que el Estado ecuatoriano está más pobre que San Francisco de Asís; que viajar a Europa es muy peligroso por el Covid; y que por más respetable que sea la señora Vice, pues la señora Vice se fue a buscar ayudas donde tenemos haciendo lo mismo a docenas de funcionarios en las embajadas de los mismos países, incluido El Vaticano.

Amén de que si quería pedir algo por su cuenta, ya lo puede hacer por Zoom, Skype, Meet, Whatsapp, Line, Hangouts, Google Duo, Facetime, Messenger, Jitsi, ooVoo, Slack, Microsoft Teams, GoToMeeting, Cisco Webex Meetings o Blue Jeans.

Entonces no faltaron los cultores del ataque al mensajero. No tardó en saltar la falacia ad hominem de: “se quejan porque son ateos”.  

Esta tendencia ecuatoriana para reducir los análisis a una de las falacias más básicas del manual nos terminará por convertir en trozos anexionados a Colombia y a Perú. Con sobra de merecimientos. 

Pero lo cierto es que los políticos que alcanzan cargos públicos son tigres para ir a conocer a sus ídolos con plata ajena y sin beneficio de inventario. Voy a romper un montón de corazones: León Febres Cordero cuando presidente se fue a conocer a uno de los suyos: A Fidel Castro. 

Sí, ese León del video puteando con solvencia a los socialistas en el debate con Borja, y que lo han montado para que parezca que le putea al sentenciado del ático. Ese mismo ícono anti izquierda y defensor del libre mercado de algunos. Pana de Fidel. 

Y así, se han dado noticias de funcionarios del estado visitando la tumba de Marx, o el mausoleo de Lenin. Y comento estos ejemplos para despertar una mínima reacción objetiva de esos curuchupas diestros para la paja en el ojo ajeno y no para ver la viga en el propio.

En Ecuador funciona legalmente la Orden Baphomet. Cuando ellos le pidan al Gobierno gastarse un par de millones para construir un monumento a su chivo con alas y cuerpo de pandillero, van a tener la epifanía de entender lo que es un estado laico. 

Entonces hay que volver a lo sustancial. No se puede explicar este viaje ridículo y caro a partir de la fe o de la falta de fe de sus críticos o adherentes. No se lo puede justificar con comparaciones inexactas con viajes al exterior de otros ministros (por cierto hace un mes el ministro de Salud ya estuvo en España pidiendo casi lo mismo), no se pueden aceptar paseos que pagamos todos para “duplicar” gestiones que ya las hacen las delegaciones diplomáticas que también pagamos todos. 

El vicio de viajar a costa del Estado a “conocer experiencias”, “dar la ponencia en seminarios”, “a estrechar lazos”, debe acabarse. Asambleístas hacen estos viajes, ministros y sus funcionarios, asesores, etcétera. Tienen que acabarse. Incluso si por algún milagro volvemos a tener plata para botar, como lo hicieron con las gigantes delegaciones de docenas de verdes que hacían turismo en la década perdida. Ya no más. 

Y siempre habrá la posibilidad de que Bergoglio no reciba a la Vice, pues él es más correísta que morenista. 

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