Panorama Global
Adiós a la vida que conocimos antes de la cuarentena
Matías Abad Merchán

Matías Abad Merchán

Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca. Es profesor titular de Estudios Globales en la Universidad del Azuay.

Actualizada:

21 Abr - 19:00

Una vez que la cuarentena termine, tenemos que prepararnos para vivir en una nueva normalidad. En una realidad diferente y extraña. La vida que llevábamos antes de la pandemia hoy no es más que un nostálgico recuerdo que quedará para las hojas de la historia. Nos queda aceptar el cambio y, sobre todo, adaptarnos.  

Mientras exista al menos una persona infectada en el mundo, hay probabilidad de un rebrote de la epidemia. Y mientras no tengamos una vacuna definitiva, todos seguiremos ante el riesgo de contagio.

En un escenario así, no quedan más opciones que continuar con el distanciamiento social, la circulación controlada y la prohibición de aglutinamientos masivos. Incluso, ese casi maniático afán por desinfectarlo todo, poco a poco se convertirá en una rutina más.

El profundo deterioro económico que vamos a enfrentar nos obligará a vivir con menos y a comprar solo lo necesario. En cierta forma durante estas semanas ya nos hemos ido preparando para eso; pues de esta suerte de “liberación material” hemos aprendido sobre el privilegio de vestir ropa cómoda, la trascendente conexión de los alimentos con nuestras salud y el valor del ejercicio diario. 

El comercio, sin duda, también cambió para siempre.

Los improvisados canales digitales que se han creado durante estas semanas para la venta de productos, alimentos y suministros irán perfeccionándose.

El uso de portales digitales de compras y deliveries se mantendrá en franco crecimiento; pues con tantos protocolos de higiene, filas y la natural paranoia, ir al supermercado dejó de ser “el placer de comprar”. 

También los teleservicios, la educación virtual y la telemedicina mantendrán una buena parte del terreno ganado. Es lo lógico: si alguien sufre de un malestar leve y tiene que elegir entre el vía crucis de llegar a un consultorio médico, o hacer una sesión virtual, la decisión es incuestionable. 

Al igual que muchos servicios se mantendrán en un formato virtual, varios ejecutivos y empleados que hoy trabajan desde casa, lo seguirán haciendo después. Seguramente, bajo nuevos esquemas de contratación que prioricen el cumplimiento de objetivos y la presentación de productos.

En general, nuestra cosmovisión se modificará.

Soy optimista. Nos espera una nueva sociedad en donde ahora los problemas serán compartidos, al igual que sus soluciones.

La carrera por la riqueza y el estatus se irá diluyendo pues vemos que el poder del hombre es limitado y que, al final, un virus nos iguala a todos. 

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