Columnista Invitado
La verdad detrás de la Contraloría más ‘eficiente’ de la historia
Felipe Rodríguez Moreno

Felipe Rodríguez Moreno

PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.

Actualizada:

27 Jul 2021 - 19:05

¿Listos para tener esta discusión? ¿Preparados para que les cuente por qué el caso Las Torres es solo la punta del iceberg mediático? ¿Por qué nadie quiere hablar del iceberg? Porque tienen miedo.

Pero como tengo alergia a las cortinas de humo, voy a decirles lo que nadie quiere leer. Si usted padece del corazón y de la conciencia, deténgase aquí, aún está a tiempo.

Voy a decirles lo que nadie quiere leer.

La Contraloría de Carlos Pólit, el prófugo, se caracterizó por ser el hoyo negro de la corrupción. Seguramente su Contraloría fue la que menos glosas e Indicios de Responsabilidad Penal (IRPs) emitió en la historia.

¡Pero qué diferencia con la famosa Contraloría de Celi! Esa sí fue la Contraloría que más destituciones, más glosas y más IRPs emitió en la historia; decenas de ellas al mes, en un combate frontal y salvaje contra la década anterior. El héroe, el que puso el pecho a las balas, el que hizo noticia desenmascarando a los chicos malos.

Pero si tan eficiente fue, ¿cómo nos explicamos que Fiscalía haya ignorado el 99% de sus IRPs? Si la Contraloría identificó a tantos corruptos, ¿por qué hemos sido tan incapaces de recuperar lo robado? ¿Por qué los pocos casos que se han colado, han fracasado ante la Justicia? A continuación, el modus operandi:

Modo 1: Contraloría identifica 10 corruptos. Los 10 corruptos, muy atentos, entregan su coima. Contraloría desvanece la responsabilidad de los 10 corruptos. Pero el hecho delictivo no desaparece, ¿cómo se tapa ese hueco? Simple, se lo rellena con 10 inocentes que, mientras dormían tranquilos, pasan a ocupar el lugar que dejaron los 10 sobornadores. ¡Y voila! Tenemos las vidas de 10 personas completamente destruidas. ¡Brillante!

Modo 2: Contraloría identifica 10 corruptos. Solo dos tienen liquidez inmediata para sobornar. Coiman y salen. Pero faltan dos para tener un hilo conductor en el caso en que se van a determinar responsabilidades, ergo, se buscan dos mandos medios, inocentes, para que ocupen ese lugar. Delito hay. Corrupción hay. Ocho corruptos hay. ¿Saben qué pasa cuando a dos criaturas se las juzga con ocho alacranes? Pues todos mueren en el mismo saco.

Pues sí, por eso Contraloría emitió tantos IRPs y tantas glosas. Puso de carnada a los inocentes para permitir escapar a los culpables y sí, ustedes, una vez que la prensa hizo público cada IRP, masacraron sin pudor, y sin asco a la sangre, a todos los que estaban en la lista.

Puso como carnada a los inocentes para permitir escapar a los culpables.

Estupor causa que, ante una década de corrupción, teniendo la oportunidad de juzgar a todos, se los haya dejado ir, juzgando estratégicamente a unos pocos comodines y que, ustedes, que grandecitos están, hayan creído que el Circo de Kiko era el show más realista y maravilloso del mundo.

Cuando Celi subió al poder, desde el día uno, en todos los medios dije que se avecinaba la peor y más corrupta Contraloría de la historia.

Mis amigos y muchos conocidos me pidieron que me callara. Me dijeron que él se estaba jugando el pellejo, destituyendo a oscuros personajes como Ochoa, glosando a los cajeros del correísmo, emitiendo IRPs contra los capos de la mafia.

Yo les dije que, cuando hubieran madurado, sabrían que su héroe (como tantos otros) era en realidad otro villano. Hoy espero que esas mismas personas que repiten en redes y en la prensa lo que yo decía hace más de cuatro años, sean capaces de pedir perdón a todas las víctimas de aquella Contraloría que deificaron.

Patearon en el suelo a cientos de inocentes.

Son cientos de vidas, de reputaciones, de familias masacradas tras ocupar los lugares de los desvanecidos, pero aún son más los ecuatorianos que, desde sus celulares, muy valientes, patearon en el suelo a cientos de inocentes.

Por eso les dejo una propuesta final. Partamos de una idea: ¿se imaginan a integrantes de un Cartel de narcotráfico que, al caer su cabecilla, luego digan que no sabían que la harina que producían había sido cocaína?

Pues yo tampoco me imagino a los glosadores y auditores de esta Contraloría saliendo indemnes de los procesos judiciales que, por fraude procesal, se iniciarían en el Primer Mundo.

¿Mi propuesta? O caen todos, o seguiremos embobados ante las cortinas de humo, la desmemoria y la beatificación de los monstruos.

O caen todos, o seguiremos embobados ante las cortinas de humo, la desmemoria y la beatificación de los monstruos.

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