Contrapunto

Corazón tan blanco, la novela vertiginosa de Javier Marías

Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

17 Jun 2022 - 19:03

“Entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y con invitados. Eso es lo que recuerdo que me contó mi padre”.

Hay algunos escritores como Javier Marías que se pueden leer desde sus últimas novelas o desde las primeras, como por ejemplo ‘Corazón tan blanco, publicada por primera vez por Anagrama, en 1992.

De acuerdo con los críticos, esta novela es hipnótica. Pero nada tiene que ver con la hipnosis, el término podría ser exagerado si tratamos de entenderlo literalmente.

Las publicaciones de la Editorial Debolsillo (2016) generalmente están acompañadas de un prólogo escrito por un crítico que ha estudiado toda la obra del autor.

Javier Marías (Madrid 1951) es constantemente mencionado como un candidato al Nobel de Literatura, cuyos méritos se respaldan en más de 30 obras.

Una de las críticas que para nada desmerecen su obra es que, en ciertas ocasiones, da demasiados rodeos para describir un episodio o poco antes de revelar algunas características importantes de la novela.

Con esa idea comencé a leer al autor español y partí con ‘Berta Isla’, luego vino ‘Tomás Nevinson’; a continuación, retrocedí en el tiempo a ‘Mañana en la batalla piensa en mí’.

En ninguna encontré esa idea de narración excesiva, como sí la hallé en ‘Corazón tan blanco’, con párrafos extensos, abundante descripción y largos paréntesis para enfatizar algunas ideas.

Nada de lo anotado impide que esta novela de 1992 haya sido calificada por muchos críticos y lectores como un ‘novelón’. O que encumbró a Javier Marías al ámbito literario universal con decenas de premios y de traducciones a varios idiomas.

Y cómo no va a ser una gran novela si de entrada leemos la escena en la que una joven mujer, recién llegada de su luna de miel y en medio de una cena familiar, sube al baño del segundo piso y se dispara en el pecho para poner fin a su vida.

Podría pensarse que no hay mucho más que narrar a continuación, sin embargo, la madeja comienza a desenrollarse muy lentamente y las sorpresas aparecen.

Como por ejemplo, que la mujer que se suicidó era la segunda esposa que dejaba viudo a uno de los protagonistas, Ranz, un burgués que primero fue diplomático español en Cuba y luego se dedicó a la compra-venta de valiosas obras de arte.

La fortuna Ranz la había conseguido bajo el franquismo, otro de los temas recurrentes en la literatura española.

El título del libro Marías lo toma de una cita de Lady Macbeth, una de las protagonistas de ‘Macbeth’ un drama de Shakespeare, que sirve de inspiración para describir la tragedia de esta novela marcada por el amor, los celos y la intriga.

No es anticiparse a los hechos y tampoco adelantar el contenido de la novela, pero también se narra que la primera esposa de Ranz -una cubana- murió en un incendio más o menos al año de su casamiento con el coleccionista.

El narrador es el hijo Juan Ranz, traductor e intérprete de organismos internacionales que, sin proponérselo, llega hasta la verdad y a las causas para que su padre haya enviudado en tantas ocasiones.

Y Juan nace en el tercer matrimonio de su padre; siempre supo que había algo oculto, prefería no saber, como si al no conocer nunca hubiera sucedido nada.

La verdad, sin embargo, es inevitable con el transcurrir del tiempo, y la forma que llega a conocerla es otro de los grandes recursos narrativos de Javier Marías.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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