Economía y Desarrollo
Covid-19: Estos son los escenarios en materia de pobreza y desigualdad
Andrés Mideros

Andrés Mideros

Doctor en economía, máster en Economía del Desarrollo y en Política Pública. Decano de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Actualizada:

13 May - 19:00

Entre los efectos económicos de la pandemia de Covid-19 en Ecuador se encuentran el aumento de la pobreza y la desigualdad.

La pobreza extrema por ingresos se define con base en un umbral, que equivale al costo monetario de una canasta calórica de alimentos. En Ecuador, a diciembre de 2019, este valor se calculó en USD 47,80 mensuales por persona (USD 1,60 diarios).

Por su parte la pobreza, que incluye el costo de bienes no alimenticios, alcanzó los USD 84,82 mensuales por persona (USD 2,83 diarios), lo que es equivalente a apenas al 50% de la canasta básica (USD 715,08 mensuales por hogar).

A manera de línea de base, a diciembre de 2019, el porcentaje de población en situación de pobreza extrema alcanzó el 8,9% (1,5 millones de personas), mientras que la pobreza se ubicó en 25,0% (4,3 millones de personas).

Como elemento de comparación, tenemos que el 56,9% de la población tiene un ingreso inferior al costo de la canasta básica.

Los efectos económicos de la pandemia de Covid-19 para Ecuador han sido estimados en una reducción del Producto Interno Bruto (PIB, valor monetario de la producción anual en el país) de entre el 6% y el 9%.

La caída de la producción repercute en la pérdida de empleo (tanto en cantidad como calidad) y del ingreso de las personas. Es así como al caer el ingreso se esperaría que aumente la pobreza.

Las ramas más afectadas son aquellas cuyas actividades se han visto reducidas por la necesidad de medidas de aislamiento social, entre las que se encuentran las de servicios, recreación, comercio y construcción, entre otras.

Y por grupo ocupacional, los más afectados son comerciantes y operadores. Además, se ha visto que las actividades informales han sufrido un mayor impacto en cuanto a la posibilidad de adaptarse a las condiciones de aislamiento.

Con base en estos elementos, utilizando la Encuesta Nacional de Empleo del INEC (ENEMDU), para distribuir el impacto de caída en la producción, de entre el 6% y el 9% del PIB, como una reducción en el ingreso laboral, y dando mayor afectación a las ramas, grupos ocupacionales y condiciones laborales señaladas, cálculos preliminares (propios) estiman que la pobreza aumentaría por lo menos entre 2,6 y 4,4 puntos porcentuales (equivalentes a entre 451.000 y 763.000 personas).

Es decir, se esperaría que el porcentaje de personas en situación de pobreza extrema aumente de 8,9% a entre 9,9% y 10,6%; la pobreza, de 25,0% a entre 27,6% y 29,4%; y el porcentaje de personas que no cubren la canasta básica de 56,9% a entre 60,0% y 61,4%.

Los grupos etarios en los que se encuentra mayor impacto son los infantes (0-3 años) que llegan a un porcentaje de pobreza de entre 32,1% y 34,6%, los niños/as (6-11 años), cuya prevalencia de pobreza alcanza a 31,7% y 33,8%, y los adolescentes (12-17 años) donde la pobreza alcanzaría niveles entre el 30,8% y 32,6%.

Los efectos económicos de la pandemia de Covid-19 no afectan en la misma medida a todas las personas. El ingreso de trabajadores informales se reduce en mayor medida, y esto impacta el bienestar de los hogares (llevando a más hogares a la pobreza), y dentro de éstos a aquellos con mayor presencia de niños, niñas y adolescentes.

Para proteger el bienestar y mitigar los impactos en bienestar, pobreza y desigualdad, es indispensable pensar los mecanismos de protección social identificando y priorizando a los grupos más vulnerables.

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