Economía y Desarrollo

¿Cómo es el crecimiento en Ecuador, favorece a los ricos o a los pobres?

Andrés Mideros Mora

Andrés Mideros Mora

Doctor en economía, máster en Economía del Desarrollo y en Política Pública. Decano de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Actualizada:

4 Ago 2022 - 19:00

El crecimiento económico mide el aumento del Producto Interno Bruto (PIB), siendo una medida agregada de toda la economía.

Entre las limitaciones de este tipo de medición está que no muestra la forma cómo se distribuye el crecimiento, pues asume que todas las personas se benefician de él por igual. Lo cual no es cierto.

Una forma de caracterizar el tipo de crecimiento es detallar la variación del ingreso en distintos estratos económicos. Por ejemplo, comparar el crecimiento del ingreso del 10% más pobre (decil 1 de la población) con el del 10% más rico (decil 10).

Si el crecimiento de los más pobres es mayor que el de los más ricos, podemos caracterizar al crecimiento como pro-pobre: un proceso tanto de crecimiento como de reducción de la desigualdad.

En el caso contrario, sería un crecimiento pro-rico y daría cuenta de un aumento de la desigualdad.

En el Gráfico 1 vemos la tasa de variación bianual del ingreso de los hogares por deciles, en Ecuador, entre 2008 y 2020.

Observamos un marcado crecimiento pro-pobre entre 2008 y 2014, con la particularidad de que en el bienio 2010-2012 hay un mayor crecimiento de los deciles medios.

Entre 2014 y 2018 ocurre un estancamiento generalizado, aunque en el bienio 2014-2016 la mayor caída se da en el decil más pobre.

Mientras que en 2016-2018 existe cierta recuperación en el ingreso de este decil.

Y en 2018-2020 hay una distribución pro-rico de la crisis: los más afectados fueron los más pobres, lo que causa un aumento de la desigualdad.

Detrás de la distribución del crecimiento se encuentran el acceso al empleo adecuado, al financiamiento, la cobertura de protección social y las decisiones de inversión social.

En Ecuador, se logra una mejor distribución cuando, junto al crecimiento económico, hay una expansión de la inversión social y una mejora de las condiciones laborales (mayor salario y protección de derechos), como es el caso del periodo 2008-2014.

Mientras que cuando existe un estancamiento o crisis económica, junto con políticas de austeridad fiscal, el costo se pone sobre las personas empobrecidas y vulnerables.

Reducir la pobreza y la vulnerabilidad demanda políticas de redistribución en favor de quienes más lo necesitan, y de sostener la inversión social para generar mayores capacidades e igualar oportunidades reales.

La política pública tiene un rol fundamental en el bienestar de las personas.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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