El Chef de la Política
CREO y PSC: un matrimonio de conveniencia
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

8 Nov 2020 - 19:03

Matrimonio de conveniencia. Así se puede calificar al acuerdo político entre CREO y PSC. No existe un vínculo programático ni tampoco ideas clave en torno a las que se desarrollaría un eventual gobierno compartido.

Al contrario, más allá de la firma de un escueto documento, igual de escueto que el acta matrimonial, la lógica del “cada uno, cada uno” aplica en la relación de Lasso y Nebot. Listas autónomas de candidatos a asambleístas, campañas electorales diferenciadas y propuestas que no necesariamente van de la mano, reflejan cuán distantes son los contrayentes.

Solo el papel de registro ante el CNE y la bendición de la Iglesia Católica, a la que ambas agrupaciones políticas son profundamente devotas, los une. De resto, luego del 7 de febrero de 2021, si te he visto, no me acuerdo.

Pero el maridaje tardó en llegar. Tardó porque de inicio ambos pensaron que podían arreglárselas solos. Sin embargo, los avatares de la campaña y el incremento de apoyo popular a Arauz, los llevó a volver sus miradas hacia un efímero acuerdo.

La ausencia de un candidato presidencial fuerte en PSC y las dificultades para consolidar la opción de Lasso también fueron determinantes. Como en los matrimonios de conveniencia, en los que se declara que el amor eterno es la motivación de fondo, acá se ha dicho que es la búsqueda de la unidad y los mutuos renunciamientos.

En ambos casos, basta hurgar un poco más allá de lo epidérmico para que la naturaleza de la relación salga a relucir y las diferencias entre los cónyuges sean explícitas.

La ministra de Gobierno es uno de los puntos de discordia. Para el PSC no hay otra salida que votar por su destitución. No interesa que los motivos del enjuiciamiento político estén en la línea de la narrativa que la Revolución Ciudadana ha construido sobre los hechos de octubre del año pasado. Lo de fondo, para ellos, es echar a Romo del Gobierno. Punto.

Para la bancada de CREO, de su lado, las cosas no son tan simples. Saben bien que votar por la censura implica distanciarse del Gobierno con el que han colaborado implícita o explícitamente. Saben también que pronunciarse en ese sentido sería un golpe contra la Policía Nacional, a la que tendrán que pedir protección y acciones específicas en caso de que su candidato llegue a la Presidencia en pocos meses más. 

Sin los votos de CREO, difícilmente el PSC saldrá victorioso de esta disputa política y, si eso sucede, las tensiones en el matrimonio de conveniencia no tardarán en hacerse más visibles.

La batalla campal al interior del CNE es otro espacio en el que se expresa la liviandad del matrimonio CREO-PSC.

Si se ha dicho que la mayoría formada entre Atamaint, Acero y Cabrera tiene colores partidistas que la justifican, lo que el ingenuo espectador esperaba luego del sacrosanto enlace electoral era que Cabrera girara sus ojos hacia los desesperados gritos de la minoría formada entre Pita y Verdesoto.

Si informalmente se ha vinculado a Cabrera con el PSC y a Pita con CREO, una nueva mayoría en el CNE era lo “natural”. Sin embargo, y al igual que en la Asamblea Nacional, cada consorte tiene sus propias búsquedas y el auxilio mutuo, contemplado como uno de los objetivos del solemne contrato de matrimonio, a la luz del Código Civil, no parece ser parte de los acuerdos entre Lasso y Nebot.

Desde otra perspectiva, y como en todo matrimonio de conveniencia, en el de CREO y PSC los costos y beneficios no se reparten por igual.

Nebot sabe que será el más perjudicado e intuye, desde ya, que su partido tendrá una drástica reducción en el tamaño de su bancada legislativa en 2021.

En su contra no solo juega el hecho de no correr con candidato presidencial propio sino también la reforma legal por la que se pasa del sistema de listas abiertas y desbloqueadas al de listas cerradas y bloqueadas.

Así, y a diferencia de los últimos procesos electorales, ahora el votante ya no podrá seleccionar candidatos de diferentes partidos sino que tendrá que decantarse por los de una sola lista. En dicho escenario, resulta más probable que los votos de Lasso vayan a los candidatos a asambleístas por CREO que a los propuestos por el PSC.

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Una alianza como la de CREO y PSC, tal cual sucede con los matrimonios de conveniencia, no tardará en deshacerse.

Más allá de que el pacto haya sido entre guayaberas, es poco lo que se puede advertir como puntos de cohesión entre Lasso y Nebot y eso se irá haciendo más notorio no solo con el desenlace del juicio político a la ministra Romo sino también con el contenido de las propuestas legislativas de unas candidaturas y otras.

Al final, solo el conservadurismo y la visión tradicionalista de la vida, bajo la impronta clerical, parecen articular a Lasso y Nebot. La duda es si con esto alcanza para que los acuerdos lleguen intactos, al menos hasta la segunda vuelta electoral.

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