Efecto Mariposa

Dar sin interés frente al egoísmo, el individualismo y la envidia

Yasmín Salazar Méndez

Yasmín Salazar Méndez

Profesora e Investigadora del Departamento de Economía Cuantitativa de la Escuela Politécnica Nacional EPN. Doctora en Economía. Investiga sobre temas relacionados con pobreza y desigualdad.

Actualizada:

10 Feb 2022 - 19:00

Aunque para muchos resulte natural ayudar al que necesita, este comportamiento generoso ha sido objeto de algunas investigaciones y de polémicas.

En la economía tradicional, se supone que las personas son egoístas e individualistas y que sus acciones están orientadas a maximizar sus beneficios. Esta consideración de que las personas solo piensan en sí mismas puede sonar extraña para los lectores.

En efecto, dentro de la misma economía este supuesto ha sido objeto de controversias y, desde hace algunos años, economistas, psicólogos y neurocientíficos vienen realizando experimentos y estudios para entender mejor el comportamiento de las personas.

Los resultados de estas investigaciones han logrado dislocar esa visión basada en el interés propio, permitieron la introducción de supuestos más realistas y, actualmente, se reconoce que, a menudo, las personas actúan tomando en cuenta el efecto de sus acciones sobre el bienestar de los demás, así como sobre el propio.

Esto es lo que se conoce como preferencias sociales y ejemplos de ellas son: la reciprocidad, la aversión a la desigualdad, el altruismo, la envidia y el rencor.

Aunque algunos de estos términos pueden resultar familiares para los lectores, los describiré brevemente para evitar confusiones.

La reciprocidad se manifiesta cuando las personas son generosas con aquellos que han tenido un comportamiento adecuado, mientras que castigan a los que se han comportado mal. En otras palabras, hay reciprocidad cuando se paga el bien recibido con una buena acción, y se devuelve un mal con otro mal.

Un caso típico de reciprocidad es cuando se hacen donaciones a familias pobres, pero solo cuando existe la certeza de que gastan bien el dinero. Si se descubre que estas familias compraron algo indebido, como bebidas alcohólicas, como castigo las donaciones no llegarán nunca más.

Al altruismo se lo reconoce como una forma de generosidad incondicional, y se dice que una persona tiene un comportamiento altruista cuando es capaz de dar un beneficio a otra persona, a pesar de que esto signifique pagar un costo para el que da. Participar como voluntario en una zona de conflicto o riesgosa puede ser un ejemplo de altruismo.

La aversión a la desigualdad se refleja en la resistencia que pueden mostrar las personas a la inequidad. También se presenta en los motivos que llevan a reivindicar menos brechas, incluso cuando eso puede tener un costo para uno mismo. Un buen ejemplo de aversión a la desigualdad es cuando apoyamos programas redistributivos, a pesar de que impliquen pagar más impuestos.

Por último, la envidia se manifiesta por el dolor de no poseer lo que el otro tiene. Aunque este término muchas veces es suavizado cuando hablamos de una “sana envidia”, los especialistas en el tema dicen que la “sana envidia” no existe, y que envidia es envidia.

A pesar de que intentemos esconderla, la envidia está tan presente en nuestras vidas, que no es necesario ni mencionar ejemplos.

Si bien en esta columna busco resaltar cómo las preferencias sociales pueden ayudar a explicar los comportamientos altruistas y recíprocos, no quiero dejar cabos sueltos y debo mencionar que, además de las preferencias sociales, hay dos elementos adicionales que permiten explicar mejor el comportamiento humano.

El primero es que los individuos son seguidores de normas sociales, es decir, de reglas que, aunque no estén escritas, rigen el comportamiento de los miembros de una sociedad y permiten una convivencia armónica, y su incumplimiento puede acarrear una sanción social.

El segundo elemento es que los comportamientos dependen de situaciones específicas y pueden cambiar a lo largo del tiempo.

A pesar de que las preferencias sociales se acerquen más a la realidad, el hecho de que el comportamiento de las personas sea estudiado en laboratorios también es objeto de controversias, aquí la pregunta es si los individuos se comportan en un laboratorio de la misma manera que en la vida real.

De todas formas, hay eventos, como el aluvión de La Comuna y La Gasca, que permiten observar actos genuinos de altruismo. Las acciones que fueron movidas por una reciprocidad dudosa se develarán en corto tiempo.

Con todo, a pesar de que esta tragedia se vio de todo un poco, pudimos ver acciones que nos devuelven la esperanza.

Las personas podemos comportarnos de distintas formas y según las circunstancias. Somos de todo un poco y, a pesar de las desviaciones del bien que podemos tener en nuestra vida diaria, ante el dolor ajeno reaccionamos a la altura.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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