El Chef de la Política
Un debate sin debate. Lasso y Arauz empatan 0-0
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

28 Mar 2021 - 19:05

Una semana después del debate presidencial, ya cuando los ánimos han bajado de tono, es necesario realizar un balance de lo allí ocurrido.

Para los cercanos a Arauz, el candidato de Rafael Correa ganó con creces. Para los partidarios de Lasso, lo que hizo su líder no puede ser calificado sino como una victoria aplastante.

Para la ciudadanía que aún no ha decidido su voto, y que es a la que efectivamente se debía dirigir la atención de ambos, se trató de un simple empate. Pero no de esos empates en los que al menos se ven goles y hay emoción. Este fue un empate a 0-0.

Pírrico, aburrido, sin sobresaltos. Un empate de esos en los que los espectadores están con la mira puesta en el reloj, superados por la ansiedad de que el tiempo pase pronto y la vida pueda retomar lo cotidiano, lo que realmente afecta y que, desafortunadamente, fue prácticamente ignorado por ambos candidatos.

Si algo le quedó claro al país luego del debate fue, eso sí, los amplísimos conocimientos de política, economía, salud, sociedad y muchos etcéteras, que adornan al Consejo Nacional Electoral.

Tanto fue así que las largas ‘cátedras’ presentadas de forma previa a cada bloque de preguntas nos cuestionaron por un momento si los candidatos eran Arauz y Lasso o si quienes disputaban la segunda vuelta eran los cinco consejeros electorales.

La vanidad les pudo más en el intento, fallido por cierto, de mejorar la lamentable imagen que le dejan al país luego de su paso por el órgano electoral. De la moderadora no hay mucho que opinar. Se limitó a cumplir su rol, enmarcado en el pésimo formato establecido y en la infinitud de interrogantes envueltas en cada pregunta.

Si Andrea Bernal, a pocas horas del debate y por razones plenamente justificables, dio un paso al costado, conseguir a alguien que asumiera esa responsabilidad no era cuestión simple. Desde ese punto de vista, más que criticar, se debería agradecer el apoyo de Claudia Arteaga.

En lo económico hubo una coincidencia entre los finalistas. Ambos plantearon eliminar el impuesto del 2% a las microempresas. De resto, generalidades y más generalidades.

En salud, Lasso se concentró en proponer un esquema rápido de vacunación contra el Covid mientras Arauz puso énfasis en la salud preventiva.

El bloque de democracia e instituciones quizás fue el menos abordado. Ambos ofrecieron respeto a la división de poderes o funciones del Estado, pero sin decir en qué forma contribuirán a aquello. Además, omitieron señalar que la idea de mutuos controles, que soporta la declaración anterior, es comprensible en una democracia en la que interactúan Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Ese no es el caso de Ecuador pues acá hay ‘sinergias’ entre cinco poderes o funciones estatales. Una más de las novelerías de los constituyentes y asesores de la Carta Política de 2008.

Sobre mujeres y minorías, especialmente la población GLBTI, muy poco o nada. No es de sorprender dicha omisión si en ambas candidaturas la figura femenina es prácticamente inexistente, en la forma y en el fondo.

Ahí otra coincidencia de los finalistas: conservadores y tradicionalistas. Por tanto, en el plano de la apertura hacia una sociedad más tolerante con las diferencias es poco lo que el país puede esperar, independientemente de quien gane.

Ya en el eje internacional, tampoco fue mucho lo que los candidatos aportaron. La crítica al gobierno de Venezuela fue lo central para Lasso mientras que la apertura al mundo, pero sin descuidar la soberanía, fue la apuesta de Arauz. Nada más en ese tema. 

Finalmente, en educación quizás estuvo la parte más relevante aunque poco analizada y debatida en días posteriores. Arauz ofreció rectificar los errores cometidos en los mecanismos de ingreso a la educación superior mientras que Lasso propuso el libre acceso a la universidad pública.

Esta última oferta es clave y debería volver al país a la discusión sobre su viabilidad efectiva. Ese fue el modelo que tuvo Ecuador hasta antes de la Revolución Ciudadana, es el esquema que utiliza Argentina o Uruguay, y es necesario evaluar si resultaba más favorable o no respecto a lo que ahora tenemos.

Si hay 300.000 bachilleres cada año y 90.000 cupos en las universidades públicas, entonces ahí existe un problema de fondo.  

De resto, la gente ya conoce. Lasso imputando a Arauz los desaciertos del gobierno de Rafael Correa y el candidato de UNES vinculando al de CREO con su pasado como banquero.

En el medio, Lenín Moreno, en el peor de los papeles: ambos finalistas rehúyen cualquier vínculo con su gestión aunque es público y notorio que los dos tienen algún grado de responsabilidad en lo que ha ocurrido en los últimos cuatro años

***

0 a 0. Empate con sabor a derrota para ambos. Lasso algo mejor en la segunda parte y Arauz con mejor desempeño al inicio. El carisma no es la virtud principal de ambos, aunque Lasso tiene una ligera ventaja en su capacidad para transmitir ideas.

Más allá de eso, debate aburrido, lento, sin propuestas y con ataques innecesarios. Al final, los dos jugaron a gustar a quienes ya son sus hinchas y no en búsqueda de nuevos apoyos.

Con un debate como el de la semana pasada, los indecisos ahora deben estar aún más indecisos.  

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