Lunes, 20 de mayo de 2024
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Efecto Mariposa

Preservando nuestra única morada

Yasmín Salazar Méndez

Yasmín Salazar Méndez

Profesora e Investigadora del Departamento de Economía Cuantitativa de la Escuela Politécnica Nacional EPN. Doctora en Economía. Investiga sobre temas relacionados con pobreza y desigualdad.

Actualizada:

24 Abr 2024 - 5:57

Imagine que existe una regla universal que establece que a cada persona solo se le puede asignar un único hogar en su vida.

¿Qué haría si ese único hogar que le fue asignado estuviera lleno de grietas, sus cimientos minados y su estructura amenazada, todo porque usted está en la insaciable tarea de buscar tesoros enterrados bajo el suelo?

¿Dejaría de buscar tesoros para preservar su casa? Asumo que sí.

Ahora, reflexione sobre la Tierra, nuestra única morada, siendo explotada sin cesar en busca de riquezas finitas y destinada al colapso por nuestro consumo desenfrenado.  

En este caso, no es necesario recurrir a la imaginación. De hecho, según investigaciones llevadas a cabo por prestigiosos científicos, la existencia de todo el planeta está amenazada por el cambio climático.

Esos mismos científicos, honestos y prudentes en sus predicciones de cómo será el fin de la Tierra, no nos explican con precisión qué pasará cuando suceda el desenlace final. No se puede pronosticar algo que nunca antes ha sido visto, solo hay escenarios esperados y ninguno de estos es mínimamente deseable.

Tampoco se sabe con precisión el instante en el que se producirá el fin, pero sí se conoce que los efectos de la destrucción de la Tierra se sentirán de manera permanente y creciente, y que no solo se verán en cambios extremos en el clima y en la pérdida de la biodiversidad, sino que también se reflejarán en cuantiosas pérdidas económicas, convulsión social, conflictos y guerras.

En un estudio publicado hace unos días en la prestigiosa revista Nature, mismo que fue realizado por Maximilian Kotz y otros autores, se estima que las pérdidas económicas asociadas a los daños ambientales serán de USD 38.000 millones hasta el año 2050.

Según los investigadores, este valor es seis veces mayor que el costo de tomar acciones para limitar el calentamiento global a 2 °C.

Las alertas están dadas, hay cualquier cantidad de estudios que nos alertan de que el fin está cerca. Sin embargo, hay una gran contradicción entre las acciones y los discursos políticos, no parece que las grandes reuniones para tratar asuntos climáticos arrojen soluciones reales y efectivas.

Lo anterior es lógico, pues un problema de magnitud global exige soluciones que no son fáciles ni triviales, y deberían provenir de acuerdos entre las naciones que, por ejemplo, podrían convenir en tributar el carbono, invertir en ciencia y tecnología para mitigar y detener el cambio climático, entre otras muchas opciones de gran complejidad.

No obstante, los especialistas en temas climáticos manifiestan que para hacer frente a este gran desafío se debe considerar un conjunto de acciones a nivel individual y colectivo.

En otras palabras, si bien hay espacio para tomar medidas a nivel macro, también hay posibilidad y urgencia de tomar medidas individuales, puesto que todos contaminamos y somos responsables del problema climático por nuestros patrones desmedidos de consumo (necesitaríamos 1,6 Tierras para mantener los actuales estándares de vida a nivel mundial).

Aunque todos contaminamos, también lo hacemos de manera desigual. Lucas Chancel, investigador de la Escuela de Economía de París, calculó que el 50% de las personas más pobres emitieron el 12% de las emisiones globales, mientras que el 10% de las más ricas el 48 %.

Según el mismo investigador, para mitigar los efectos de la destrucción acelerada deberíamos emitir globalmente 1,9 toneladas de CO2 a partir de ahora y hasta 2050, luego nuestra cota se agotaría, pero la medida global de emisiones per cápita fue de 6 toneladas de CO2 en 2019.

Entonces, el escenario nos exige transformar nuestros hábitos de consumo, y quienes más consumimos tenemos mayor responsabilidad. Para esto podríamos adoptar algunas acciones factibles que permiten proteger la naturaleza y hacer frente al cambio climático. A continuación, las resumo:

  • Ahorrar energía: utilizar menos energía reduciendo el uso de calefacción y de aire acondicionado, optimizando el uso de lavadoras y secadoras y mejorando la eficiencia energética de los hogares. Estas acciones pueden reducir la huella de carbono en 0.9 toneladas de CO2al año.
  • Cambiar el tipo de energía: se puede optar por fuentes renovables como la eólica o la solar. Esta acción puede disminuir la huella de carbono en hasta en 1,5 toneladas de CO2 .
  • Usar transporte público, caminar, usar bicicleta o compartir los vehículos: estas alternativas reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, además de que pueden mejorar la salud de una persona. Se estima que la reducción de la huella de carbono al adoptar estas medidas puede ser de hasta 2 toneladas de CO2 al año.
  • Viajar en avión solo cuando sea necesario: los aviones producen grandes emisiones de gases de efecto invernadero, generando un gran impacto en el medio ambiente. Se recomienda realizar reuniones virtuales y desplazarse solo en casos estrictamente necesarios. No tomar un vuelo de larga distancia puede reducir la huella de carbono en hasta 2 toneladas de CO2 al año.
  • Consumir menos, reutilizar, reparar y reciclar: esto aplica para ropa, dispositivos electrónicos y todo lo relacionado con el consumo, puesto que para producir estos artículos hay un alto consumo de energía y se emite una gran cantidad de carbono. Cada kilogramo de tejido genera aproximadamente 17 kilogramos de CO2.
  • Reducir el desperdicio de comida: los alimentos constituyen una de las mayores fuentes de contaminación ambiental, debido a la energía y los recursos que se usan en todo el proceso de producción. Disminuir los residuos de los alimentos puede reducir la huella de carbono en hasta en 0.3 toneladas de CO2 al año
  • Transición nutricional a dietas basadas en plantas: la carne y los productos lácteos son los principales determinantes de la pérdida de biodiversidad. Comer más verduras, frutas, cereales y legumbres puede reducir la huella de carbono en 0.5 toneladas de CO2 al año. En el caso de las dietas veganas la reducción es de aproximadamente 1 tonelada.
  • Generar menos basura y mantener limpios los parques, ríos, playas.

El 22 de abril se conmemoró el Día de la Madre Tierra. Esta fecha fue establecida por la Naciones Unidas para concientizar a la población mundial sobre la importancia de conservar nuestro planeta.

No hay un planeta B ni una segunda oportunidad para corregir nuestro consumo abusivo e irresponsable. Tampoco tenemos tiempo para continuar procrastinando nuestras acciones para cuidar lo que nos queda, el tiempo ya se agotó.

Cuidar de la Tierra no es una opción, es el único hogar que tenemos.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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