El Chef de la Política
Don Isidro y sus players
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

27 Sep 2020 - 19:02

Si bien los candidatos con mayores opciones de acceso a la segunda vuelta están medianamente identificados, existen otros con capacidad de crecer electoralmente en los meses que quedan.

Desde luego, la posibilidad de que esto ocurra dependerá de una serie de decisiones políticas y de estrategia. Uno de esos candidatos es Isidro Romero, el histórico expresidente de Barcelona pero también el ex legislador socialcristiano.

Aunque las encuestas lo colocan en posiciones secundarias, en su beneficio podrían jugar una serie de factores y actores que, si son aprovechados, le otorgarían importantes réditos.

En primer lugar, Romero tiene a su favor el hecho de ser un serrano de nacimiento con desarrollo profesional en la Costa y, específicamente, en Guayaquil. Esa mixtura, poco vista entre los políticos – César Rohon es la otra excepción -, ayuda a resolver en alguna medida los clivajes regionales históricamente existentes en el país.

Profundizar en dicha fortaleza daría a Romero una imagen nacional y ayudaría a distribuir de mejor forma su voto y el de sus players en las distintas provincias.

En segundo lugar, Romero aparece como un candidato apartado de la esfera pública del país al menos desde 1998, cuando terminó su periodo legislativo. Más de veinte años alejado de los dimes y diretes de la vida política pueden ser una ventaja pero si se la maneja con la suficiente cautela.

Si el candidato de AVANZA posiciona como su bandera de lucha la crítica furibunda a los políticos, como lo ha hecho hasta ahora, pronto esa fortaleza puede convertirse en una debilidad. No solo se le recordará su paso por el otrora Congreso Nacional sino también el hecho de ser ahora candidato por un partido político, en el más clásico sentido de la palabra.

Adicionalmente, sus detractores no tardarán en sacar a flote el pasado aciago de AVANZA y de su fundador, Ramiro González. Aunque González fue expulsado de esa agrupación política hace mucho tiempo y las riendas han sido asumidas por actores jóvenes y con ideas renovadas, convertirse en el candidato ‘anti-política’ no solo perjudicará la candidatura de Romero sino que  arrastrará al fracaso a las listas de players que disputan la Asamblea Nacional con el auspicio de AVANZA.    

En tercer lugar, si bien todos necesitamos reactivarnos económicamente y allí el papel del sector privado es clave, circunscribir el mensaje electoral al hecho de que el país requiere un empresario a la cabeza, como lo ha hecho hasta el momento Isidro Romero, es reducir el problema.

Hay desafíos muy serios en los campos de la salud, la educación o la seguridad social, en los que el rol del Estado y el sector público es decisivo.

En esa arena, un cambio en el discurso del candidato no solo podría ampliar el alcance de sus votantes sino que además iría a tono con el ideario del partido al que representa, que se ha definido como socialdemócrata.

Por tanto, buscar un mayor posicionamiento en el centro del espectro político más que en los votos de Lasso y la derecha, como es la estrategia actual de Romero, otorgaría a esa candidatura más fuerza y oportunidades de crecer electoralmente.   

En la misma línea, brindar un espacio estelar a la candidata vicepresidencial, impulsaría significativamente al binomio de AVANZA.

De hecho, alrededor de Sofía Merino hay una serie de recursos inexplotados que complementarían el guión de Isidro Romero. El hecho de ser mujer es de por sí un plus en un país en el que todos se rasgan las vestiduras por la igualdad de derechos pero al final terminan eligiéndose entre hombres.

Además, Merino no solo inyecta juventud a la propuesta electoral sino que la dota de una visión progresista en el plano de los valores. Allí, a diferencia de Lasso y Arauz, este binomio podría apostar a una perspectiva de apertura y tolerancia que interpela a una parte considerable de la población de menos de 40 años en temas relacionados con el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo o la igualdad de tratamiento a las minorías sexuales.

En resumen, centristas y open mind es la conjunción de factores que pueden ampliar el caudal de votos de AVANZA tanto en la carrera presidencial como también en la búsqueda de espacios en la Asamblea Nacional.

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Si Don Isidro y sus players conectan con las demandas de una parte de los votantes que aún no se han definido por una fórmula presidencial, sus posibilidades de crecer electoralmente son reales.

Más aún, si Yaku Pérez no se decide a mostrarse más centrista en su visión del mundo político y económico, la propuesta de AVANZA podría capturar un espacio aún mayor del padrón electoral.

Por tanto, de aquí en adelante, todo dependerá de la apertura de Don Isidro para escuchar a sus players. En ese plano, el impulso de Merino como de Orti, el candidato a asambleísta nacional, pueden ser vitales para dotar de mayor contenido a una candidatura que, hoy por hoy, mantiene inexplotados una serie de recursos electorales y de posicionamiento frente al votante.