Columnista Invitado
Don Naza y sus players
Felipe Rodríguez Moreno

Felipe Rodríguez Moreno

PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.

Actualizada:

6 Jul 2021 - 19:00

He llegado con la polémica del día, que abrirá un debate encarnizado entre el monopolio de la banca formal, la rebeldía del chulco revolucionario, las víctimas jugando el rol de cómplices y los ‘don nadies’ haciéndose célebres por giros de la fortuna.

A continuación presenciarán en tres rounds, posturas contrapuestas. Ustedes son los jueces.

Primer round: los adictos a la lotería y al azar se enteran de que, en un mundo mágico llamado Narnia (Quevedo en mandarín) invirtiendo sus ahorros durante ocho días, ganarán el 90% de interés. Pues sí. Hay un lugar donde depositas USD 1.000 y a la semana tienes USD 1.900.

Resulta que Don Naza inventó ese arbolito que mi madre me decía que no existe: el que en lugar de hojas, por fotosíntesis, germina billetes.

Fiscalía interviene este negocio piramidal que, por Finanzas 1.0, se trata de una estafa, pues Don Naza no es el Lobo de Wall Street.

Aquí surge la primera pelea: ¿si pierden todo su dinero, el Estado debe buscar a través del sistema de Justicia una reparación para estos brillantes inversionistas o, por el contrario, debe procesarlos como cómplices?

La respuesta es muy peligrosa, pues nos llevaría por analogía a preguntarnos: ¿las víctimas de los coyoteros son en realidad coautores? Pues pagan para que un tercero viole las leyes territoriales de otros países, ¿o no?

Sin migrantes ilegales, no hay coyoteros. Sostener esto suena obvio, pues sin yin no hay yang, pero nos llevaría a pensar que sin víctimas no hay victimarios y créanme, esa es una caja de Pandora que al menos yo no pretendo abrir.

Segundo round: recurren a Don Naza porque no creen en la banca privada. Esto debe llevarnos a analizar el caso del chulco como institución. Si ustedes no recurren al chulco, ¿saben que pasa? Pues el chulco se acaba. Oferta y demanda ‘for dummies’.

Usted busca dinero de un matón con un interés del demonio porque está consciente que así empieza su infierno. ¿Pero no sería más fácil, en lugar de atarse la soga al cuello y saltar al barranco, mejor recurrir a un banco, mutualista o cooperativa?

No es tan fácil. Quienes recurren al chulco, normalmente, tienen las puertas de los bancos cerradas. El financiamiento bancario mueve al mundo y si de ese financiamiento usted es excluido por ser pobre y no poder dar garantías reales a la banca, entonces el mundo se mueve sin usted y, como sus padres, sigue aquella condena genética de pobreza capitalista.

Tercer round: intentaré hacer un símil imposible. ¿Qué es una droga? Es aquello que hoy un gobierno decidió que debe ser una droga. A veces ha sido el whisky, otras el cannabis, y mañana serán las redes sociales.

¿Podríamos decir que hoy el problema radica en que el Estado, arbitrariamente, decide qué es banca legal y qué es banca ilegal? ¿Es esto justo para un incansable genio financiero como Don Naza? ¿Qué corona tienen los banqueros?

Pues aquí vienen los ‘jabs’ y el KO. La razón por la cual los Estados tienen Superintendencias de Bancos es por la salud financiera de todos ustedes. Las regulaciones normativas bancarias buscan que la intermediación financiera cuente con liquidez, parámetros de inversión y garantías de retorno suficientes para que ustedes no pierdan su dinero.

Sí, así como a los cachorros hay que controlarlos para que no se coman cualquier cosa, a nosotros deben cuidarnos para que no perdamos nuestros ahorros en el chifa de la esquina.

Entiendan, la banca ilegal es ilegal porque trabaja en la clandestinidad. Es una banca irreal, irresponsable, que se esconde del control financiero justamente porque su actividad tiene de financiera lo que un rábano tiene de rubí.

No se trata de monopolios o de coronas, se trata de que, si usted compra medicamentos falsificados a conciencia, no puede pretender mañana reclamar al Ministerio de Salud por un incremento en su actual daño neuronal.

Comentarios
Noticias relacionadas

Firmas

Los defensores del defensor

Si hay sentencia condenatoria, esa factura no solo la pagará Carrión, en la cárcel, sino también UNES, en las urnas.

      REGLAS para comentar 
      0 Comentarios
      Comentarios en línea
      Ver todos