Panorama Global

La encrucijada electoral peruana y su impacto en Ecuador

Matías Abad Merchán

Matías Abad Merchán

Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca. Es profesor titular de Estudios Globales en la Universidad del Azuay.

Actualizada:

15 May 2021 - 19:00

A tres semanas del balotaje, los presidenciables peruanos Keiko Fujimori y Pedro Castillo hacen giros precipitados en sus campañas para captar al segmento del electorado que todavía está indeciso.

En la primera vuelta, Castillo alcanzó el 18,92% de los votos válidos, mientras que Fujimori, el 13,41%. En conjunto, apenas aglutinaron un discreto 32,33%, que puede explicarse por el exorbitante número de candidatos (18 en total), así como por un marcado ‘quemeimportismo’ de los peruanos hacia la política.

Al inicio de la campaña de segunda vuelta, Castillo registraba en las encuestas una intención de voto que duplicaba a la de su contendora; sin embargo, las últimas mediciones han estrechado significativamente la diferencia e, incluso, algunas encuestadoras señalan que ya hay empate técnico.

Pero para los dos tercios de los peruanos, que eligieron otra opción en primera vuelta, no resulta fácil tomar una decisión de cara al próximo 6 de junio. 

Por un lado, Keiko representa la continuidad del fujimorismo, corriente política que gobernó a Perú durante diez años (1990-2000) y que fue liderada por su padre, Alberto, hoy en la cárcel por delitos de violación a los derechos humanos y por peculado.

Keiko, igualmente, no se escapa de los problemas con la justicia: al momento enfrenta una acusación de parte de la Fiscalía, que la vincula con el caso Odebrecht.

Pedro Castillo, por su parte, emerge como una figura disruptiva, sin parangón en el escenario político tradicional del Perú.

Cobijado por el partido de ultraizquierda Perú Libre, Castillo no ha titubeado en aseverar que la Venezuela de Maduro es una democracia y un modelo a seguir, y desde ya plantea la necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente para reemplazar la Constitución heredada del fujimorismo.

En lo que respecta a política exterior, si bien sendos planes de gobierno no mencionan específicamente lineamientos respecto a la futura relación con Ecuador, se pueden inferir conclusiones sobre la posible incidencia que puede tener cada candidato una vez que llegue al poder.

Con una cita del Manifiesto del Partido Comunista (“la artillería pesada del capitalismo son los precios bajos”), Pedro Castillo argumenta en su plan de gobierno la ‘Revisión, regulación o anulación de los tratados internacionales’. Entre estos, la Alianza del Pacífico, evidenciando así su poca voluntad de continuar fortaleciendo este bloque comercial.

Con cierta ambigüedad, el mencionado plan también propone ‘impulsar fronteras vivas’, iniciativa que, a partir de dotar de infraestructura a la frontera, busca “…generar una muralla que sirva de contención a la invasión extranjera”.

En contraste, el plan de Keiko Fujimori ofrece a los peruanos participar activamente en los procesos de integración política, social, económica y física a todo nivel; así como impulsar activamente el desarrollo sostenible de las regiones fronterizas del país y su integración con espacios similares de los países vecinos.

El presidente electo de Ecuador, Guillermo Lasso, subraya en su plan de gobierno la importancia de la apertura internacional y propone insertar a Ecuador en la Alianza del Pacífico; de ahí que la visión estatista de Castillo podría debilitar a este joven bloque de integración y, quizá, comprometer su vigencia a futuro. 

Finalmente, el 23 de mayo, Keiko vendrá a Ecuador -invitada por Mario Vargas Llosa- a un ‘Foro por la Libertad’, donde seguro se entrevistará con Lasso y, por supuesto, se referirá a las relaciones del Perú con Ecuador. Veamos.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

Comentarios
Noticias relacionadas

Firmas

Después de la tormenta

Mientras RC gana del conflicto y el gobierno pierde por todos lados, Pachakutik aún no entiende la factura que tendrá que pagar en las seccionales.

Firmas

¿Podemos creerle a Gustavo Petro?

Al presidente de Colombia hay que darle el beneficio de la duda. Confiar en que será buen gobernante, pero los antecedentes juegan en su contra.

REGLAS para comentar 
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos