El Chef de la Política
Una encuesta mata las aspiraciones electorales de Otto
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

9 Ago 2020 - 19:00

De acuerdo con la última encuesta de opinión pública presentada por la firma Cedatos, la aprobación y la credibilidad ciudadana respecto al Presidente de la República se encuentran en 9% y 8%, respectivamente.

En términos comparados, eso significa que Lenín Moreno es el presidente con los peores resultados en esos parámetros de evaluación, desde el retorno al régimen democrático. Aún en los días previos a sus caídas, Bucaram, Mahuad y Gutiérrez presentaban mejores cifras.

Si a la baja aprobación y credibilidad presidencial se suman la actual crisis económica y los cotidianos escándalos de corrupción, estarían dadas las condiciones que hicieron posible la salida anticipada de varios presidentes en América Latina.

Afortunadamente para Lenín Moreno, restan apenas nueve meses para que concluya su Gobierno y eso desincentiva a quienes podrían tener como objetivo un nuevo evento de desestabilización institucional.

Sin embargo, en el plano electoral los datos ofrecidos permiten plantear algunas interpretaciones y conjeturas. Por un lado, si tanto la aceptación como la credibilidad del Presidente son tan bajas, no tiene mayor sentido direccionar las propuestas de campaña en contra de su gestión.

Si en la última elección presidencial la estrategia de polarizar al votante entre la oferta oficialista y la que se podía catalogar como de oposición dio ciertos resultados, eso se debió a que el partido en el poder era fuerte y con opciones de ser reelegido. Ambas condiciones ahora están ausentes; y, por ello, enfilar las armas en contra del Gobierno generará pocos réditos electorales.

Por otro lado, vincular directamente las pírricas cifras atribuibles a Lenín Moreno con la idea de que su gestión está asociada a la de Rafael Correa, tampoco aparece como una salida que proporcione demasiados votos.

El electorado que sigue al ala disidente de la Revolución Ciudadana es leal con su líder mientras que los decepcionados con el Gobierno de Moreno buscan una opción que se sitúe en el centro de la política. Allí, precisamente, no existe un candidato que haya podido posicionarse con firmeza.

En ese espacio, el del centro o el de la medianía, era en el que el exvicepresidente Otto Sonnenholzner pretendía afianzar su candidatura. Sin embargo, y a diferencia de la Revolución Ciudadana, los resultados de Cedatos sí lo pueden afectar de forma más directa.

Si bien es cierto el 8% y 9% se dirigen a la figura de Lenín Moreno, no resultará difícil para los presidenciables trasladar esas cifras al Gobierno, y de allí a Otto hay un paso. Tal puede ser el impacto de los datos discutidos que los partidos o movimientos que estaban interesados en auspiciar al exvicepresidente ahora deberán valorar con detenimiento si esa imagen no les genera mayores perjuicios que beneficios electorales.

Si a los silencios prolongados de Otto, que van mucho más allá de su enfermedad, se suman los porcentajes de aceptación y de credibilidad de Moreno, la posibilidad de esa candidatura parece cada vez más lejana o abiertamente inviable.

Tanto si el exvicepresidente renuncia a aceptar una carrera electoral, difícil de por sí y en la que además deberá invertir buena parte de su tiempo en apartarse de ese 8% y 9%, como si finalmente resuelve ser parte de los presidenciables, la encuesta de Cedatos parece haber sepultado las opciones de Otto de situarse en el centro de la política.

Con ello, ese potencial 20% de electores que no volverían a votar por la Revolución Ciudadana sigue ahí, a la espera de una nueva opción que lo interpele o de una corrida estratégica de los candidatos ya existentes hacia el centro del espectro electoral.

En el primer caso, no se divisan nombres en lo inmediato. En el segundo, no basta con decir o hacer, es necesario que el electorado considere genuino y creíble lo que escucha u observa.

Si bien una parte de la ciudadanía conoce poco los detalles de la política o de la economía, en lo que se refiere a la cotidianidad, a la espontaneidad, y a la diferenciación de lo que le resulta una expresión natural respecto a una fingida, nunca se equivoca.  

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La encuesta de Cedatos no sólo valora la aceptación y la credibilidad de Lenín Moreno sino que, sin intención directa de hacerlo, mata las aspiraciones electorales de Otto. Lidiar con ese 8% y 9% es una tarea cuesta arriba, asusta al potencial candidato y ahuyenta a quienes pensaban en abanderar su propuesta electoral.

Así, como tienden a la baja las opciones de Otto y podrían subir las de Noboa, en ningún caso se resuelve la orfandad del 20% de votantes que sigue a la espera de una oferta que presente ideas claras en las que se vinculen distintos sectores sociales y, a la par, se otorguen salidas económicas moderadas, que justiprecien a lo público respecto a lo privado.

Si las propuestas existentes no hacen un esfuerzo creíble para correrse de la izquierda o la derecha hacia el centro, pueden estarse sentando las bases para que la Revolución Ciudadana amplíe su caudal de electores, de los que ya son leales, a los que llegan indecisos hasta el instante mismo de depositar el voto.   

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