Leyenda Urbana
Encuestas enloquecen a los candidatos. Las cifras de Cedatos, para llorar
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

21 Sep 2020 - 19:01

Quienes no habían experimentado un debate electoral en redes sociales, en especial en Twitter, recibieron el sábado último una sobredosis, aunque podría ser apenas un abrebocas de lo que será la contienda que viene.

El debate no fue sobre ideas, propuestas o el pensamiento político de los aspirantes. La batalla fue por las encuestas.

Una danza de cifras sobre los presidenciables anuló cualquier vestigio de cordura y llevó a que simpatizantes y detractores hiciesen comentarios que llegaron al paroxismo.

Cuando la papeleta electoral ni siquiera está configurada, las encuestas son apenas un reflejo de lo que podría pasar en las urnas. 

Pero la mediatización de la política tiene su propia lógica. Y las redes la potencian.

Todo comenzó el viernes 17, cuando en el programa Al Día, de Carlos Vera, el consultor de la encuestadora brasileña Atlas Intel, Leonardo Magalhães, presentara unas cifras que cortaron el aliento. 

¡Ardió Troya!

En el mundo de Twitter no se comentaron solamente las cifras, sino sobre quién permitió que se difundieran, ratificando que esa red es la trinchera del odio, de la cual difícilmente alguien puede salir indemne.

La encuesta que daba por ganador, en primera vuelta, al candidato del correísmo, si las elecciones fuesen hoy, tiene las siguientes cifras de intención de voto:

Andrés Arauz, 45%; Guillermo Lasso, 32%; Yaku Pérez, 4,3%; César Montúfar, 1,1%. Los demás candidatos tienen menos de 1%; entre blancos, nulos, abstenciones y quienes no saben por quién votar suman 10,6%. 

Una simulación de segunda vuelta también ubica a Arauz como ganador con 48,2%, frente a Lasso que tendría 39,4%.

Magalhães dijo haber hecho una muestra cuantitativa con 3.772 casos, entre el 8 y el 14 de septiembre, en la Web.

El furibundo debate no tocó un tema clave que el consultor dijo en la entrevista: la encuesta incluía a Cristina Reyes, lo que significa que no refleja los resultados de la alianza entre CREO y el PSC.

Este dato habría sido suficiente para valorar las cifras de manera distinta. Pero qué va. En Twitter se coloca dinamita para que estalle. No argumentos para que se discierna.

En este ambiente de crispación, el portal La República publicó, el sábado, la noticia de una encuesta. Y tituló: Lasso 33,8%, Arauz 16%, Pérez 7%, según Cedatos.

La información señalaba que “la intención de voto a favor de Lasso es bastante uniforme en todo el país, (por encima del 30%, excepto en Guayaquil donde llega al 40%)”.

En WhatsApp hubo una batalla paralela. Se compartió una encuesta de Eurek Now, de días atrás, que tenía estas cifras:

Guillermo Lasso 23,1%; Andrés Arauz, 22,0%; Yaku Pérez, 20,5%; César Montúfar, 9,9%; Isidro Romero, 6,6%.

Cuando la incertidumbre parecía haber llegado a su clímax, una cuarta encuesta con mediciones telemáticas, incrementó el desconcierto.

La mayor novedad de la encuestadora de nombre Nacional -de la que tampoco se sabía antes-, es que el tercer lugar lo ocupa el voto Nulo con 17,3%, seguido por Yaku Pérez con 16,1%. 

En los primeros lugares están Arauz, con 27%; seguido por Lasso, con 18%. 

Que las encuestas generan polémica es una verdad incontrastable. Ocurre desde que surgieron a la luz, pero, ¿de dónde salen tantas encuestas? ¿Son creíbles?

El primero sondeo de opinión del que hay registro es una encuesta de voto local realizado por el Harrisburg Pennsylvanian, en 1824, que dio como ganador a Andrew Jackson sobre John Quincy Adams, por 335 votos a 169, en la campaña por la Presidencia de Estados Unidos.

Los sondeos se volvieron populares, pero solo se realizaban en el ámbito local, en una ciudad. 

Años después, en 1936, George Gallup realizó una encuesta pequeña, pero con bases científicas. Predijo la victoria arrolladora de Roosevelt. A partir de allí, no hay elección sin encuestas.

En la de Cedatos hubo un detalle que no fue considerado. 

Polibio Córdova, de esa empresa, le dijo a Carlos Rojas, de Políticamente Correcto, que la pregunta que hicieron no fue por quién va a votar, sino quién cree usted que ganará las elecciones y será el próximo Presidente. 

La diferencia entre intención de voto y apreciación o predicción, es abismal. En Twitter ni lo notaron.

El ruido en las redes es la cara opuesta del estruendoso silencio de la gente golpeada, de manera inmisericorde, por la pandemia.

73,20%, de los consultados, dice que su situación económica es peor comparada con los meses pasados; 73,50% que alguien cercano a su familia ha perdido el trabajo en los últimos tres meses. Y 82,50%  considera que 2021 será peor para conseguir un empleo.

En Ecuador, las cifras de unas encuestas enloquecieron a los candidatos y sus seguidores. Pero estas que presentó Cedatos sobre el sufrimiento y frustración de la gente ni siquiera fueron mencionadas. Pero, seguro, les pedirán el voto. ¡Como para llorar!

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