Leyenda Urbana
“Escenario A: se cae Moreno y se acaba el ajuste”. ¿Hay una conspiración correísta en curso?
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

7 Oct - 19:05

“Hay dos tesis en disputa. Se piensa: Movilización, cae Moreno, se acaba el ajuste. Simplifico, pero ese es el escenario A”.

“El escenario B es que no está tanto en juego que caiga el presidente, puesto que subirá el vicepresidente y después el presidente del Congreso…”. 

Quien habla es Franklin Ramírez, catedrático de dilatada trayectoria, hermano de René Ramírez, ex secretario de Senescyt, y hombre fuerte del correísmo.

El análisis tiene como eje el ajuste (eliminación de los subsidios a las gasolinas y al diésel) y las movilizaciones en el país, en curso.

Ramírez reflexiona: ¿cómo es posible que un gobierno con 15% de popularidad pueda introducir un paquetazo de este tipo? ¿Cuál es la fuerza política en la que se sostiene para colocar ante la sociedad un ajuste tan fuerte de los derechos, del bolsillo y un cierre de la economía?

Él mismo contesta: “la respuesta es perversamente evidente: a pesar de la baja institucionalidad, hay un unanimismo mediático; un alineamiento colosal que no se recuerda desde el retorno democrático”. 

Y dice más: el de Moreno es un régimen político con mucho poder: el apoyo de las Cámaras, de las FFAA, de los medios, de las altas ONG, de la Embajada… norteamericana.

Pero a la vista del académico cercano al correísmo, las cosas han cambiado en estos días, y hoy sea ha dado un punto de inflexión “y el gobierno lo sabe” y, por eso –dice-, a las cuatro horas del paro anuncia un estado de excepción.

Y ¿qué está en juego con la movilización? Le preguntan, y responde: “lo que está en juego es la caída del régimen (…).

Y prosigue: hay algunos que creen que la caída de Moreno va a poder corregir el curso de las cosas, y deshacer el rumbo del neoliberalismo radical y un modelo antiderechos y antipopular radical que gobiernan el país.

Y abunda: “lo que está en juego es la posibilidad de que, a través de la movilización, más o menos sostenida en el tiempo, se arme un nuevo frente político; se arme un bloque popular; se produzca una transformación del sujeto social en capacidad de impugnar al neoliberalismo”.

Lo que está en juego son los derechos ciudadanos. Lo que está en juego es la vida digna de la gente. “Eso no se va a resolver con una simple troca presidencial”. ¿?

Más adelante, considera que es fundamental que la movilización se mantenga ampliada y heterogénea; que la convergencia que se ha dado en las calles de múltiples fuerzas, siga produciéndose con claridad.

Para Ramírez, los espacios institucionales de diálogo están cerrados, y es en la calle donde se juega el futuro de la economía del país y los derechos sociales. 

“Si queremos, al menos que alguna de las medidas que se acaban de tomar, quede bloqueada, es fundamental la persistencia de la movilización”, apunta. 

En una parte del diálogo que lo comparte con la analista Adoración Guzmán (los dos son entrevistados por un joven comunicador) Ramírez matiza y se muestra contradictorio al señalar que es imprescindible rechazar la estigmatización de la protesta como un intento golpista. 

Y añade: La movilización es el efecto del cierre de los cauces institucionales y el desborde popular que procura  la revisión del paquete de medidas.

Lo que sostiene el catedrático Franklin Ramírez podría ser parte de un análisis más, pero no es tan simple como eso.

Lo que dice Ramírez es lo mismo que dicen los trolls, que se han multiplicado y cuyos mensajes son munición para soliviantar al pueblo contra Moreno.

Lo que piensa Ramírez está en concordancia con lo que sobre Lenín Moreno se dice en Rusia Today y Spunik de Moscú, así como en la chavista Telesur, donde se glorifica al socialismo del Siglo XXI y se condena al mandatario ecuatoriano.

Es obvio (en política no hay coincidencias) que desde que los propios ministros de Rafael Correa caídos en desgracia han hablado y los cuadernos de Pamela Martínez fueron exhibidos y los correos de la computadora de Laura Terán salieron a la luz, evidenciando la corrupción del correísmo, el discurso de víctima se vino abajo y ahora atacan. 

Es evidente que, con las condenas que se les vienen encima, prefieren el caos en el país.

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